Los estudios biológicos

 

Al entrar en el dominio de las ciencias biológicas, debe destacarse, en primer lugar, a la fisiología, que fue en la Argentina "la más vigorosa de las ciencias biológicas". Esto se debe en gran parte a la labor, como investigador y como maestro, realizada por el profesor Bernardo A. Houssay, Premio Nobel de Fisiología y Medicina (1947), fundador del Instituto de fisiología de la Facultad de ciencias médicas de Buenos Aires, primer director del mismo en 1919, y que bajo su dirección ha adquirido un prestigio científico de renombre universal. Fuera de la función docente, se realizan en el Instituto investigaciones científicas a cargo de más de cincuenta médicos y químicos. La labor del profesor Houssay y de sus colaboradores, se ha puesto en evidencia en más de mil trabajos sobre la función de la hipófisis y de las glándulas suprarrenales, sobre el mecanismo de la hipertensión de origen renal, sobre la patogenia de la diabetes, etc. Además, el Instituto fue una escuela de investigadores y de hombres de estudio. El centro de discusión y de difusión de los trabajos de las ciencias biológicas relacionadas con la medicina, fue la Sociedad Argentina de Biología fundada por el profesor Houssay hacia 1921 y que es filial de la Société de Biologie de París, y que, a su vez, tiene filiales en Rosario y en Córdoba. La sociedad y sus filiales editaron la Revista de la Sociedad Argentina de Biología.

De las demás ramas de la biología vinculadas con los estudios médicos, podemos citar los siguientes institutos especiales de investigación: Instituto de histología general y embriología, e Instituto de anatomía patológica "Telémaco Susini", que dependen de la Facultad de medicina de Buenos Aires y el Instituto de farmacología, el primero en el país, existente en la Facultad de medicina de Rosario.

Los estudios microbiológicos estuvieron bastante desarrollados en la Argentina. Su centro principal fue el Instituto bacteriológico, dependiente del Ministerio del Interior y que realizaba investigaciones sobre inmunidad, entomología médica, parasitología, además de la preparación de sueros y vacunas. Los trabajos que en él se realizaban aparecen en la Revista del Instituto Bacteriológico del Departamento Nacional de Higiene y en Folia Biologica.

El Ministerio de Agricultura disponía también de un Instituto de bacteriología, aunque más delicado a los problemas vinculados con la ganadería y la agricultura. Por último, citemos que los cultores de estos estudios se agruparon en una Sociedad Argentina de Microbiología.

También se ocupó de parasitología, aunque más especialmente de enfermedades tropicales, la Misión de Estudios de Patología Regional Argentina, que sostienía en Jujuy la Universidad Nacional de Buenos Aires y que realizó estudios sistemáticos sobre la tripanosomiasis americana (enfermedad de Chagas). Editó Monografías; Publicaciones y Reuniones de la Sociedad Argentina de Patología Regional (del norte).

También se ocupó de enfermedades tropicales el Instituto de Medicina Regional dependiente de la Universidad Nacional de Tucumán.

En la Academia de Medicina también se realizaron estudios biológicos. Dependiente de la academia funcionó un instituto dedicado especialmente al estudio del cáncer, el Instituto de medicina experimental para el estudio y tratamiento del cáncer, que luego pasó a depender de la Universidad Nacional de Buenos Aires. De la Academia depende el Instituto de investigaciones físicas aplicadas a la patología humana, creado en 1938.

Para terminar con las instituciones en las que se realizaron investigaciones biológicas vinculadas a la medicina, citemos dos instituciones privadas. La más antigua es el Laboratorio de Histología Normal y Patológica que editó una Revista con los trabajos que se realizaron en el laboratorio.

En 1943 se fundó el Instituto de Biología y Medicina Experimental, que por la acogida que en él encontraron el profesor Houssay y sus colaboradores se convirtió bien pronto en un centro de investigación científica. En 1945 el Instituto dio a conocer su primer Memoria en la que se describen las circunstancias que dieron origen a su fundación y la labor científica realizada.

Otro instituto fue creado en 1947 en Córdoba: es el Instituto de investigación médica para promoción de la medicina científica.

 

Los estudios oceanográficos y de biología marina se cultivan en la Argentina por distintos organismos, el más importante en esta época es la Estación Hidrobiológica Marina establecida en 1938 por el Museo de Buenos Aires en Quequén (provincia de Buenos Aires). Otras estaciones de este tipo tenía instalada la Dirección de Piscicultura y Pesca, dependiente del Ministerio de Agricultura en distintas regiones del país. Los estudios de físicoquímica del mar estubieron a cargo, casi totalmente, del Servicio Hidrográfico del Ministerio de Marina, mientras que estudios de esta índole realizó también las Obras Sanitarias de la Nación, dependientes del Ministerio de Obras Públicas y que disponía para la publicación de sus trabajos de un Boletín. Por último, tales estudios estubieron estimulados por una institución privada: el Instituto Oceanográfico Argentino.

 

A los estudios de genética vegetal y fitotecnia así como a los de fitopatología y parasitología vegetal se dedicaron especialmente el importante Instituto de fitotecnia de Santa Catalina, dependiente de la Universidad de La Plata y el Departamento de agronomía del Instituto experimental de Santa Fe. Por otra parte, el Ministerio de Agricultura disponía de numerosas dependencias, laboratorios y estaciones experimentales con fines semejantes. Esos estudios, así como los de zootecnia, se cultivaron también en las Facultades respectivas de Buenos Aires y La Plata, que editaron: Fascículos, para cada uno de los institutos de la Facultad, y la Revista de la Facultad de Agronomía y Veterinaria, la de Buenos Aires; y Revista de la Facultad de Agronomía y Revista de la Facultad de Medicina Veterinaria, la de La Plata.

Por otra parte, trabajos de esa naturaleza, así como de botánica, aparecieron en la Revista Argentina de Agronomía que desde 1934 editó la Sociedad Argentina de Agronomía. También contaba la Argentina con una Revista zootécnica dedicada a la ganadería, agricultura, ciencia veterinaria, agronomía y bacteriología.

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