A veces, cuando el trabajo, el estudio
y las obligaciones diarias nos envuelven y nos agobian, deseamos alejarnos a un espacio
silencioso, seguro y en contacto con la naturaleza. Un deseo muy profundo que nos conduce
a la búsqueda de nuestras raíces ... pues no todos bajamos de los barcos ...
Lo invitamos a recorrer virtualmente algunas Provincias de nuestra
Argentina donde se encuentran restos arqueológicos de los primeros pobladores de estas
tierras.
En este viaje imaginario, intentaremos reconstruir la historia de estos
pueblos, que han dejado sus rastros para no desaparecer definitivamente de la tierra en
que habitaron ... algunas de las comunidades aborígenes aún viven cerca de estos
antiguos asentamientos, otras han debido desplazarse o han desaparecido llevándose con
ellas toda una historia, sin embargo cada lugar donde permanecen estos testimonios son su
punto de referencia, testigos mudos de un tiempo aun presente...
La Provincia de Jujuy, enclavada
en la falda de los Andes Septentrionales, ofrece un rosario de pueblitos que se elevan de
entre los cerros y jalonan la quebrada.
Muchos de ellos toman el nombre de las antiguas tribus que allí
habitaron, aborígenes que recibieron el nombre de Omaguacas.
Tres Cruces y Yala, localidades jujeñas,
bordean el surco excavado por el Río Grande: la Quebrada de Humahuaca.Los pueblitos que trepan la quebrada han tomado los nombres, como ya hemos dicho, de los aborígenes de la zona, los omaguacas, entre los que se distinguen tilcaros, purmamarcas, jujuys y otras tribus, villas y poblados cuentan su historia jalonada de encantos y leyendas. El Pucará de Tilcara es para recorrer, único pueblo prehispánico restaurado en el país, emplazado con criterio defensivo, rodeado de acantilados y laderas empinadas. La Quebrada guarda celosa las antiguas fortalezas de los pueblos prehispánicos, el caminante no puede dejar de visitar este emblema de poderío. Camino obligado hacia el altiplano, en trayecto ascendente desde más de mil trescientos metros sobre el nivel del mar, la altura y los multicolores sedimentos son los regalos paisajísticos que la naturaleza ofrece al intrépido visitante. En el túnel del tiempo, la Quebrada de Humahuaca, nos ofrece sus rojizas cumbres y las Grandes Salinas. |
La llegada de las vías férreas,
trajeron a miles de turistas que dieron vida a los parajes de la región. Sin embargo, las
callecitas de los pobladíos siguen siendo estrechas, los pastores cuidan sus rebaños, y
las festividades y ceremonias ancestrales todavía se renuevan.
Leyendas y mitos se entrecruzan y se confunden en las prácticas
religiosas. Por un lado y otro pueden observarse las apachetas, altarcitos de
piedra en los que los caminantes se detienen a orar a la Pachamama y dejarle su ofrenda.
Cada año, Jujuy nos invita a
compartir una gran fiesta : EL CARNAVAL
Jujuy alberga a Tilcara , una
ciudadela que perteneció a los aborígenes de la región. Capital arqueológica del
Noroeste argentino, se encuentra situada a 2.461 metros sobre el nivel del mar y dista a
ochenta y seis Km de San Salvador de Jujuy.
Hoy, Tilcara es una residencia veraniega, pero fue el centro
administrativo-militar de los Omaguacas.
Su nombre deriva de las voces quichuas tiay: residencia; kara: cuero o piel.
Según algunos lingüistas significa " lugar con gente que se cubre con cueros",
en alusión a las vestimentas que los aborígenes utilizaban.
Los Tilcaras representaban la clase dirigente de los Omaguacas .
Habitaban en los pucarás, construcciones que aún están de pie, testimoniando la
fortaleza de un pueblo que luchó bravamente para expulsar los españoles.
En el área habitada dentro de las defensas, se estima que vivieron
cerca de dos mil personas, ya que ocupa un sector de diecisiete hectáreas
aproximadamente.
Las construcciones omaguacas se hacían respetando las normas
arquitectónicas del altiplano. Un paseo por el lugar permite encontrarnos con plazas de
ceremonias, tumbas con ajuares, viviendas fortificadas y andenes de cultivo.
Cerca del antiguo asentamiento, se eleva una pequeña y pintoresca
población donde hay una antiquísima Capilla que alberga las imágenes de la Virgen del
Rosario y de San Francisco de Asís, cuya fundación,bajo la tutela de los jesuitas, data
del 1600. La primera edificación -cercana a la actual- era de adobe, y alrededor de 1865,
se construyó la capilla definitiva , que fue sufriendo distintas modificaciones hasta su
forma actual. En su interior descansan los restos del coronel Manuel Álvarez Prado,
defensor de la quebrada de Humahuaca durante la Guerra de la Independencia.
Si avanzamos en dirección al este, por una antigua senda, encontrarmos
las terrazas de cultivo de los Omaguacas, donde todavía los actuales habitantes siguen
cosechando maíz, papas y alfalfa. Sin embargo este lugar conocido como "las lomadas
de Alfarcito", estuvieron habitadas por una cultura precolombina anterior a los
tilcaras, que en las laderas de los cerros habían construído estas terrazas.
Cautivan la mirada los límpidos cielos azules y los días soleados...
el paisaje montañoso y las bondades de su clima hacen de Tilcara un lugar para visitar y
quedarse.
Tilcara tiene un extenso calendario de festividades. Enero: a partir de la segunda quincena, festivales folklóricos. Febrero: el tradicional Carnaval Quebradeño con rondas de chicha, coplas y charango, y el Tantanakuy (Encuentro, en quichua) que convoca a músicos populares. Marzo o Abril: peregrinación de fieles con bandas de sikuris en Semana Santa hasta el Santuario de la Virgen de Copacabana, en el abra de Punta Corral, a veinticinco kilómetros de Tilcara. Junio: una procesión con bandas de sikuris y similantes une Huichaira con Tilcara para conmemorar el día de San Juan Bautista. Agosto: se rinde culto a la Pachamama, con el rito de dar de comer a la Madre Tierra". También se conmemora el Éxodo Jujeño. Septiembre: Tilcara elige a la Reina de la Quebrada y la Puna. Octubre: los tilcareños celebran la Fiesta Patronal en honor a la Virgen del Rosario y a San Francisco de Asís. Diciembre: desde la Navidad hasta Reyes adoración de pesebres con villancicos al son de quenas y tambores. |
Sólo
para arriesgados turistas, que desea cortar camino entre la Puna y los Valles
Calchaquíes. Es el Paso más alto de América y es el conocido "nido del viento
blanco". Los automóviles se apunan como las personas, se ahogan, el aceite se
congela y los radiadores se quiebran como el vidrio, efectos del afamado viento blanco.
El Acay es un gran monte nevado y por su abra, han pasado los
pueblos aborígenes más antiguos. El paso se encuentra a 4.895 metros, en los extremos
encontramos a la población de Cobres de un lado, y del otro a La Poma. En 1960, vialidad
inauguró el actual camino, respetando la antigua senda. Sesenta kilómetros de peligroso
sendero: en invierno nevadas, el frío viento, y el congelamiento de arroyos y vertientes
forman gruesos planchones de hielo que se deslizan hasta el camino; en verano, lluvias
torrenciales que provocan aludes de barro y piedra.
Los Incas usaron este peligroso paso, por eso cuando se arriesgaban a
cruzarlo, homenajeaban a la Pachamama, con una piedra en cada cruce o dejaban allí su
acullico -bolita masticada de hojas de coca-. Pasaban por allí caravanas de llamas
cargadas de maíz, iban al altiplano boliviano y al Cuzco en Perú. Los colonizadores
usaron también este cruce, la historia relata que los expedicionarios que venían del
Alto Perú casi murieron en el intento. El conquistador Diego de Almagro, relata en sus
memorias, el helado silvido del viento blanco que recortaba los rostros de los caminantes.
Los más importantes testimonios
arqueológicos del lugar son los "Graneros de La Poma", que datan de una época
preincaica. Se trata de unos cilindros hechos con panes de barro y piedras, guarecidos
bajo los aleros de las cuevas de las sierras de Salta, donde los primitivos guardaban
maíz y porotos.En el Cajón, a doce kilómetros al sur de La Poma, se encontraron
veinticuatro depósitos, a los que se les calculó una antiguedad de novecientos años.
Contenían, aun, algunos restos de mazorca. |