Museos a cielo abierto

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Parque arqueológico y natural Cerro Colorado

Ubicación geográfica: Noroeste provincia de Córdoba.

Perímetro: 3 mil Ha.

Longitud: 13 Km. NS.

Ancho: 4 km.

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Clima: Semiárido, lluvias escasas generalmente en verano. Temperatura moderada.
Dónde queda: A sólo 160 Km. al norte de la ciudad de Córdoba, en el triángulo que forman los Departamentos de Tulumba, Río Seco y Sobremonte. Componen el paisaje tres cerros: Colorado (800 m. sobre el nivel del mar); Veladero (810) e Intihuasi (772) nombre que en quechua significa ¨ casa del sol ¨ .
Cómo llegar:
Los lunes, viernes y sábados salen Córdoba hacia el Cerro Colorado, por la ruta Nº 9 hacia el norte. Los automovilistas pueden desviar por Tulumba y visitar los pueblos de San Pedro Viejo, san Pedro Nuevo y Caminiaga.
    Los restos del poeta y cantautor, Atahualpa Yupanqui, descansan en Cerro Colorado, al pie de un árbol del patio de la que fue su casa, hoy convertida en el Centro Cultural ¨ Agua Escondida ¨.
    Las Pictografías Rupestres de Cerro Colorado son el legado histórico más
valioso de las culturas aborígenes que habitaban la región. Su existencia fue dada a conocer en 1903, cuando el diario La Nación publicó una crónica del escritor Leopoldo Lugones, donde señalaba la maravilla de estas pinturas en los aleros y cuevas de esas serranías. En 1924, Garden comenzó a relevarlas; posteriormente, Pedersen realizó 35 mil dibujos de las pinturas, en miles de láminas, tomados de 113 aleros.

wpe8C.jpg (1763 bytes)   El escenario en el que los indígenas plasmaron estas expresiones es típicamente serrano, caracterizado por gastadas montañas de areniscas rojas, tapizadas de espesos bosques de matos. Aquí, durante siglos, Comechingones y Sanavirones protagonizaron su historia, y allí estaban cuando

llegaron los españoles (siglo XVI) según informan las pinturas que de ellos realizaron.
    Cobijan estas pictografías rupestres los cerros Colorado, Veladero, Intihuasi y el Desmonte, entre otros. En su conjunto son un verdadero
catálogo de la fauna autóctona y llama la atención la presencia de especies hoy extinguidas, como ñandúes y guanacos. Podría decirse que estos varios miles de dibujos en blanco, rojo y negro que configuran motivos abstractos y figurativos, componen una minuciosa y exhaustiva crónica indígena sobre la vida cotidiana, las costumbres y las creencias de aquellos pueblos.
    Dentro del conjunto de motivos pintados, sobresale la figura humana
portando arco y flecha, y complejos tocados. Estas representaciones, logradas mediante diseños simples y esquemáticos confieren una gran expresión a las escenas de cacería, lucha o rituales de indudable contenido simbólico. Como ya lo expresamos, la llegada de los conquistadores quedó documentada en la piedra, momento en que estas pinturas alcanzan un realismo sorprendente.
    Es notable la repetida figura del soldado español a caballo, con detalles de armas, arneses y vestimenta.
    Fue declarado por decreto provincial, en 1957, "Parque Arqueológico y Natural ", siendo responsabilidad de la Provincia de Córdoba su custodia y conservación. Hoy la puesta en valor del Museo Arqueológico del Cerro Colorado significa la posibilidad de rescatar un patrimonio de la humanidad, posibilitando a futuras generaciones el reencuentro con una historia y un pasado que les pertenece.
   Actualmente la población del Cerro Colorado no supera los 350 habitantes. Éstos están especialmente dedicados a tareas agropecuarias y trabajos de artesanía.
    El turismo cuenta con un camping sobre el río Los Tártagos.

La cueva de las manos

    Entre el 10.000 y el 9000 a.C. se desarrolló en el centro de la Patagonia argentina una interesante cultura, que ha dejado un testimonio imperecedero.
   En el cañadón del río Pinturas, Santa Cruz grupos humanos, asentados en la región, dejaron impresas las huellas de sus manos en las paredes de una caverna.

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    Esta cultura tenía un alto grado tecnológico, pues disponía de herramientas para triturar los minerales que servían para preparar las pinturas.
    Para pintar usaban la técnica del xerografiado.
   Lo lograban apoyando la mano en la pared y rociando la misma con una lluvia de pintura, que era expelida por una cañita soplada. Es interesante notar que en ningún otro lugar del mundo (salvo en Australia) aparecen colores como el azul, usado abundantemente por esta cultura patagónica.
    La obtención de este tipo de color o pigmento es muy difícil de lograr y exige un alto grado de conocimientos y observación de la naturaleza.