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Instrumentos idiófonos
El erkencho
| Es una variante del erke pero mucho más corto, por lo tanto es llamado también erkecito, esta constituido por un cuerno de vacuno que forma el pabellón acústico. Se toca solamente en verano, desde el día de todos los Santos hasta el miércoles de Ceniza (Carnaval). Se lo encuentra en Jujuy y norte de Salta, además en zonas del Chaco y Formosa. |
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El erke
Es una trompeta de gran tamaño, constituida por dos o más trozos largos de caña unidas por sus extremos y formando un solo tubo con un pabellón o trompa acústica en el extremo superior. En toda la longitud del tubo, que puede ser de 3 a 7 metros, no presenta orificios y en el extremo inferior tiene una embocadura lateral, por donde se sopla. Los erkeros se cuidan de no ejecutarlo en verano y primavera por temor de atraer a las heladas; es un instrumento de otoño e invierno, se lo considera portador de la voz de la Pachamama, por lo tanto sagrado. Se lo utiliza el Jujuy y norte de Salta.
La quena
| flauta de caña con sus extremos abiertos, puede tener de 5 a 7 agujeros. Es indiscutible la ascendencia indígena de la quena, instrumento americano de amplia difusión en el NO argentino, se utiliza principalmente en verano y siempre por los hombres. Los indígenas la construyeron en hueso, caña y barro cocido pero hoy se hace exclusivamente con una caña llamada chuqui; su origen es aimará. Se la utiliza en Jujuy y Salta y en la región chaqueña hasta el río Paraguay. |
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La anata
Flauta de madera generalmente blanda (naranjo) de forma cilíndrica facetada. Anima musicalmente las distintas danzas del minero o el hombre del altiplano en su deseo de librarse de las acechanzas del diablo del socavón o salamanca. Se utiliza principalmente en el extremo NO de Jujuy y Salta.
El siku
| Es una "flauta de pan", constituida por una o dos hileras de cañas (anterior y posterior), ordenadas de mayor a menor atadas en forma de balsa. Su sonido es alegre y animado y los ejecutantes, mientras lo sostienen y manejan con una mano, se acompañan con la otra en el bombo, formándose conjuntos que animan los bailes y fiestas populares. Vigente en Jujuy y en el norte de Salta. |
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El bombo
| Tambor construido por un cuerpo cilíndrico de madera, sobre cuyos extremos se extienden dos membranas de cuero de oveja o de cabra, que llevan cosido un arquito en el borde, se percute con dos mazos. Se utiliza para acompañar canciones y danzas y su función es eminentemente rítmica. Está muy difundido en la región del Noroeste y el centro del país. |
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La caja
| El cuerpo del instrumento es un arco de madera delgada, de aproximadamente de 10 cm. de altura, tiene dos parches de cuero atados entre sí por medio de un tiento en forma de zigzag. El diámetro de la membrana es de aproximadamente 33 cm., uno o dos palillos completan el instrumento. La caja está presente en casi todas las manifestaciones tradicionales del Noroeste, ya sean festivas (chaya), ceremonias populares, ceremonias religiosas (Misa chico, la fiesta de la Virgen del Valle, fiesta de Iruya, etc). Se encuentra muy difundida |
en Tucumán, Santiago del Estero, Salta, Jujuy, norte de San Juan, La Rioja y Catamarca. |
Kultrún
| Timbal-sonaja de los mapuches cuyo uso está vigente en las comunidades de Neuquén, Río Negro y Chubut. Su cuerpo es una semiesfera de tronco de canelo, laurel, lenga, ciprés o raullí cuyo diámetro oscila entre 30 y 60 cm. |
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Un parche de cuero de potro, oveja, guanaco, chivo o perro cubre la boca del recipiente y se une a un aro de tientos retorcidos retorcidos aplicado a la base mediante un cordel de cerda equina o de cuero, dispuesto en zigzag.
Suele contener en su interior cuatro pequeñas piedras u otros elementos que revisten especial significación mágica. Ápel Timbal tehuelche de características similares al Kultrún pero sin resonadores en su interior. Los testimonios de los primeros viajeros por la patagonia indican que ya a partir del contacto entre indígenas y hombres blancos, los primeros comenzaron a elaborar su timbal aprovechando "bacinillas". La información recogida en campaña en la provincia de Santa Cruz asegura que el elemento original para construir el elemento original para construir el cuerpo del instrumento era una caparazón de "peludo" a la que se " retobaba igual que una boleadora" con un cuero de lomo o panza de guanaco. Tambor de Agua Membranófono chaquense de golpe directo, tubular, cerrado en uno de sus extremos. Su cuerpo es un tronco ahuecado en forma de vaso cilíndrico en cuyo interior se vierte agua hasta alcanzar aproximadamente un tercio de la capacidad del recipiente. Se cubre luego con un cuero de "corzuela", cabra o avestruz que se ajusta al borde extremo del tronco -donde suelen practicarse una acanaladura- mediante varias vueltas de un cordón de fibras de cháguar. Los ejemplares cuyos toques se realizan sentado o en cuclillas llegan hasta los 50 cm de altura por 30 de diámetro y se construyen con troncos de algarrobo, pakará, cedro o yuchan. Los que se tocan de pié son de mayor altura -hasta 1,5 m-. Anguá Tambor tubular de los mbyá. Cuyas dimensiones no superan por lo general los 25 cm de altura y los 20 diámetros. Su caja es un tronco de palma excavado, con un pequeño orificio cuadrangular a modo de "oídos". Sus parches, de cuero de carpincho, se adaptan para su colocación a sendos aros chatos, de madera flexible, que quedan cubiertos por el cuero. Sobre ello se adaptan otros dos aros de tamaño y estructuras similares pero que suelen estar ornamentados con guardas. Se lo cuelgan de un hombro y se lo percute con dos palillos. Anguaguásu Tambor de los chiriguanos-chané que habitan en el borde occidental del Chaco Salteño y en el "Ramal" de Jujuy, denominado también anguá arétepe ("tambor de fiesta"), anguá tubícha ("tambor jefe") y "tambora". Se lo considera el integrante femenino de una familia de tambores, de los cuales es el de mayores dimensiones (50 cm de altura y de diámetro aproximadamente). Los parches son de cuero de corzuela, akúti, karaguáy o teyuguásu y van cosidos a un anillo interno de bejuco que se adapta por fuera a la boca del cilindro. Posee dos aros externos de tala, afata o palo amarillo y un cordel de tiento o de fibra vegetal que los une en W. Se lo cuelga de un hombro y se lo percute con una maza. Anguarái Es el tambor tubular mediano de los chiriguano-chané. Las medidas en su diámetro y su altura suelen coincidir en aproximadamente 25 cm. Su caja es de algarrobo o palma excavada y sus parches de akúti, vizcacha o iguana. El cuero no percusivo lleva un cordón de cerda o fibras vegetales llamado evínsa. La tensión de la correhuela se logra mediante un solo tiento o cordón de fibra vegetal que va abrazando de a dos los ramales que une ambos lados. Se lo percute con dos palillos. Michirái Es el tambor más pequeño de la familia de membranófonos chiriguano-chané, similar a lo que hemos escrito "caja de indio". Su nombre significa "el hijo más chico".
El arpa
| Tiene forma triangular, con cuatro partes bien diferenciadas: la caja sonora, la cabeza o consola con clavijero, la columna y el encordado. La columna de madera soporta la gran tensión de las cuerdas, cuyo número varía alrededor de 36. De uso habitual en nuestro país en zonas santiagueñas, en el Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones, zonas esencialmente guaraníticas. |
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El charango
| La caja de este instrumento está constituida por una caparazón de armadillo sobre el cual se adhiere una tapa armónica. El mango se halla pegado por un extremo a la caja y en el otro se encuentra el clavijero desde donde parten cinco pares de cuerdas que originalmente eran de tripa. Su carácter festivo y alegre hace que sea empleado para el acompañamiento musical de danzas y canciones. En nuestro país es muy conocido en el Noroeste. |
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Aro musical chaquense
Son dos pequeños aros flexibles, cada uno de los cuales se tensa con un haz de cerda equina. El portacuerdas propiamente dicho se construye con la sección chata de una rama de eskayánti y el arco de frotación con una de ankóche en estado natural ambas desprovistas de su corteza. Ambos arcos van entrelazados. El primero se sostiene con una mano, apoyando uno de sus extremos en la mejilla del ejecutante, quién mantiene la boca entre abierta para que haga las veces de caja de resonancia. El otro arco se toma con la otra mano haciendo que su cuerda tome contacto tanto con la cuerda como con la rama de la otra pieza cerca de los labios de quien toca. Se obtiene un débil sonido. Se considera que su sonido posee un especial poder de atracción sexual. Posee plena vigencia entre los mataco, chorote y chulupí, y parece haber sido usado también por los pilagá.
Kinkulkáwe
Arco musical de los mapuche cuyos últimos ejecutantes han desaparecido recientemente o son ancianos. Es organológicamente similar al arco chaquense, con la diferencia que cada uno de sus piezas era una costilla de potro. Sus cuerdas se frotaban con carbón o ceniza para aumentar el efecto sonoro durante la frotación.
Koólo
Fue, hasta la muerte de sus últimos ejecutantes en la década pasada, la variedad tehuelche del arco musical. Constaba de un arco de madera de calafate de hasta 60 cm de largo, que se frotaba con un trozo de hueso de cóndor o de avestruz que antiguamente solía presentar dibujos incisos y mucho más raramente perforaciones.
Nbiké
Laúd de mango, monocorde exclusivo de los toba y pilagá. En los ejemplares más antiguos que se han recolectado, su resonador y su mango estaban realizados en una pieza de madera tallada. En los actuales la caja de resonancia es un envase industrial de hojalata de tamaño industrial que se somete a la acción del fuego de modo que sus paredes se adelgacen y resulte así mayor su amplificación sonora, y a la que se practican de dos a ocho incisiones o agujeros a modo "oídos". Posee un mango de madera, una cuerda de cerda equina que se ata a la base del recipiente, un puente y una clavija. El arco de frotación es una rama delgada. Las cuerdas se humedecen con saliva antes de la ejecución.
Mbaraká
Con ese termino los guaraníes de Misiones designaron a la guitarra.
Los acostumbran utilizar hoy en sus ceremonias religiosas guitarras de fábrica a las que siempre quitan la sexta cuerda, buscando seguramente mantener las características del instrumento que llegó a sus manos -tal vez por medio de los jesuitas, antes de 1800- cuando todavía poseía sólo cinco cuerdas.
Rabel
Este instrumento, clasificado como cordófono compuesto, laúd de mango con tres cuerdas, es patrimonio exclusivo de los mbyá, quienes lo denominan rabé o labé. Pasó a América en manos de los jasuítas, adquiriendo entre los guaraníes el valor de un instrumento propio. Hoy se construyen y se ejecutan en algunas aldeas mbyá. Su caja es de madera de cedro tallada y encolada con sustancias gomosas producidas por frutas silvestres o por flores.
Sus cuerdas pueden ser por cuerdas vegetales, tripa, cerda equina, pelo femenino y más recientemente de nylon. Los ejecutantes son siempre varones. Se lo emplea para acompañar distintos cantos danzas y juegos de destrezas.
Turúmi
Laúd de mango de cuatro cuerdas adoptado por los Churiguano-chané, quienes lo llaman también miorí. Aunque este último término es deformación de la palabra violín, se asemeja -por su tamaño y proporciones- a una viola. Su afinación hace pensar en la viola ya que sus cuerdas guardan las mismas relaciones interválicas que las del violín pero su altura absoluta suele ser una tercera más baja. Lo construye tallando y excavando un trozo de madera de cedro logrando que el fondo, el arco, el mango y el cabezal del instrumento sean de una sola pieza.
El uso del turúmi se haya en franca decadencia.
Iwirata´í
Palo de entrechoque utilizado por los Mbyá de la provincia de Misiones. Son dos varillas de madera dura de unos 35 centímetros de largo, unidos por uno de sus extremos por un cordel de fibra vegetal.
Ambas varillas se toman con una mano por sus extremos unidos y se golpean entre sí en determinados tramos de la secuencia musical aunque sin relación rítmica estricta con el resto de los instrumentos.
Takuapú
Tubo de ritmo constituido por un trozo de tacuara de 70 a 95 centímetros de largo y entre 4,5 y 7 de diámetro al que se eliminan sus tabiques naturales, salvo el del extremo inferior. Lo ejecutan exclusivamente las mujeres. Su forma de ejecución consiste en tomarlo con una mano por su tercio superior y, manteniéndolo en posición vertical, golpear el suelo.
Sonajeros de uñas
| Es un conjunto de resonadores individuales, originalmente de pezuñas vacías de "corzuelas", "chancho del monte", anta o avestruz. Cada una de las uñas se perfora por su vértice, y se hace pasar por ese orificio un cordón defibras de Cháguar |
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que se anuda sobre sí mismo en el interior de cada resonador. Los cordones pueden ir atados entre sí formando un racimo o bien añadirse a lo largo de otro cordón que se ata en la cintura o en las piernas.
Kaskawilla
De golpe indirecto que produce sonido por sacudimiento, utilizado por los mapuche de Neuquén, Río Negro y Chubut. Se trata de una faja de lana tejida con sus extremos unidos entre sí dejando libres los flecos. Un número variable de cascabeles industriales de bronce se cosen a ella, generalmente en hilera o a lo largo de su línea central y con menor frecuencia agrupados cerca del punto de unión de los extremos de la faja.
Sonajero de calabaza
Son ideófonos de golpe directo que producen sonido por sacudimiento. Consiste en una calabaza de forma ovoidal o esférica, de tamaño variable, cuyas propias semillas pueden utilizarse como resonadores, aunque es más frecuente que éstas se reemplacen por pequeñas piedras, pezuñas, trozos de vidrio u otras semillas de naturaleza más consistente.
El instrumento puede poseer un cordel de fibras de cháguar o tela que atraviesa el mango y sirve de colgante. Su cuerpo puede estar ordenado con decoración incisa o pirograbado.
Palo - sonajero
Instrumento chaquense. Se compone de un racimo de uñas, cascabeles y/o campanillas amarrado al extremo de una vara de hasta 2,50 m de longitud.
Ha sido utilizado exclusivamente por mujeres adultas para acompañar el canto-danza durante las ceremonias de iniciación femenina.