UBICACIÓN
En el extremo sur del país, en las frías costas patagónicas y entre las bravas corrientes del mar que rodea la Tierra del Fuego , vivían los Yámanas o Yahganes, un pueblo de canoeros. Pasaban la mayor parte de su tiempo en las canoas que construían con cortezas de árboles.| LA VIVIENDA A veces estaba construida por una choza en forma de cúpula, en otras ocasiones, la hacían en forma de cono. Durante el verano las chozas estaban cubiertas de hojas y ramas, y durante el invierno de pieles. Solían socavar el suelo de la misma, para conservar el calor. Estas viviendas albergaban a varias familias. |
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VESTIMENTA
A pesar del intenso frío, iban desnudos o usaban un manto de piel, de foca o nutria, que les llegaba hasta la cintura. Las mujeres también tenían un pequeño delantal de cuero. En las manos, guantes sin dedos y en los pies, polainas.
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Llevaban el pelo suelto,
se depilaban el cuerpo y se pintaban con distintos colores. Por ejemplo: cuando estaban de
luto llevaban en la cara unas líneas negras con puntitos rojos. Su dieta primordial la obtenían, del mar. Los hombres pescaban distintos peces y cazaban lobos, nutrias y aves silvestres, las mujeres recogían mejillones, almejas, cangrejos y erizos de mar, para realizar esta tarea, a menudo debían entrar en agua helada. Otros alimentos los constituían a unas clases de raíces y hongos. |
Eran excelentes cazadores de grandes mamíferos marinos. Cuando aparecía alguna ballena desorientada y cansada, varias canoas rodeaban al animal y con arpones lo atacaban. Esto implicaba comida segura para varios días y representaba una algarabía general.
| ARMAS
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ORGANIZACIÓN SOCIAL
Practicaban la monogamia, aunque toleraban
que un hombre, conviviera con varias mujeres.
El rol desempeñado por el hombre en el núcleo familiar era muy
importante, sin llegar a constituir un patriarcado.
La familia completa se adentraba en las heladas aguas de los Canales
Fueguinos para iniciar una jornada de caza y pesca.
Mientras la mujer, sentada en la popa de la canoa, remaba, dirigía y
recolectaba moluscos, el hombre permanecía atento a la aparición de los preciados
tesoros alimenticios, que atrapaban con redes o arpones.
En el centro de la canoa chisporroteaba el fuego que cuidaban los niños para
calentarse y cocinar los alimentos.
La embarcación era el transporte vital, estaba construido con cortezas de
hayas, de tronco liso y muy abundante en la zona, cocidas entre sí con tiras de barbas de
ballena y fibras vegetales, tenían de largo 3 a 4 metros de largo. Además utilizaron
velas de pieles unidas con tientos y el remo.