Hermanos del monte y del río.
¿QUIÉNES?
Aproximadamente viven unas 80.000 personas.
Junto con los Chulupí y los Chorote forman la familia Mataco-Mataguayo.
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Pueblo Chulupí: aproximadamente 1165 personas. |
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Pueblo Chorote: aproximadamente 835 personas. |
¿DÓNDE?
En Argentina, viven en Salta,
Formosa y Chaco. También en Bolivia y Paraguay.
Es pueblo del monte, pero hoy solo les quedan tierras marginales,
montes deteriorados debido a la tala indiscriminada de árboles y a la cacería de fauna
autóctona.
En las tres provincias cuentan, actualmente, con la ley del aborigen
para su organización.
¿CÓMO VIVEN?
Muchos practican recolección de frutos y miel del monte. Cazan y pescan según la usanza de sus ancestros.
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Otros trabajan en obrajes madereros, en desmontes o son cosecheros temporarios en campos ajenos. Hacen una utilitaria alfarería.Tallan la madera del palo santo, tejen y fabrican artesanías con fibras silvestres, de una planta que se llama "Chaguar". Dejan secar sus hojas y de allí sacan las fibras con las que fabrican el hilo para tejer "yicas" (bolsos), sombreros y cinturones, artículos muy preciados por los turistas. |
Viven en comunidades situadas en
las cercanías de los poblados blancos, en medio del monte o sobre la ribera del Pilcomayo
y Bermejo, con líderes naturales o elegidos por la comunidad.
Las casas son en su mayoría de ramas, muy pequeñas y sin ventanas. No
poseen luz eléctrica, pero la luna y las estrellas compensan cualquier incomodidad.
| El calor se hace
difícil de soportar en las horas del mediodía, y la falta de agua potable es una
constante. Los algarrobos, no sólo les brindan su reparo con sus anchas y bajas copas, sino que, como a sus ancestros, entregan sus frutos, unas vainas que los Wichis desecan, muelen en el mortero y usan como su principal alimento. Son de carácter introvertido, tímidos, callados, las mujeres casi no hablan el castellano. |
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¿QUÉ HACEN?
Debido a la acción del blanco,
sectas religiosas y de la escuela común han ido perdiendo la cultura propia de los
pueblos cazadores y recolectores, aunque la gran mayoría tiene arraigadas modas de vida
con dependencia plena de la naturaleza, es así que recogen la miel que fabrican las
abejas, usan hierbas medicinales para sus curaciones.
Están utilizando antiguos saberes para aprovechar la algarroba, que
culturalmente está arraigada en la vida de las comunidades Wichi.
¿SABÍAN QUÉ?
Los Wichi (Matacos) concebían
al cosmo como un conjunto compuesto por distintas regiones (cielo-tierra-agua). Cada
región estaba habitada por entidades potentes, con diversas figuras y atributos, sobre
las cuales ejercía una autoridad " señor ".
Los Wichis siguen acudiendo a su "Shamán", que continúa
siendo el intermediario entre el hombre y lo sagrado.
"Somos hijos de Dios y de la Tierra", sostienen. Para el
pueblo Wichi, la época de los frutos del monte nativo y de la siembra es el tiempo del
"lachep". Para ellos es el momento en que Dios se muestra y da su producción
para alimentar a los hombres.
Pueblo Nivaclé o Chulupí:
Ellos a sí mismo se llaman
Nivaclé, que quiere decir " hombre", aunque se los conoce con el nombre
de Chulupí, como los llamaban los guaraníes. Entre los investigadores muchas veces se
los llaman Ashuslay, palabra de origen Chorote.
En la margen derecha del Pilcomayo hay dos comunidades principales:
Misión La Paz y La Bolsa. Al sur de la ciudad de Tartagal se encuentra otra.
Pertenecen a los pueblos originarios del Gran Chaco.
Culturalmente son cazadores-recolectores, que vivían antiguamente en
muchísimas aldeas, cuentan hoy con algo más de 20 comunidades, la mayoría con tierra
asegurada.
Pertenecen a la familia Mataco-Mataguayo.
Entre sus expresiones, se recoge las pensamientos nostalgiosos de los
tiempos cuando no había samtó -blancos-, ni tucus -bolivianos-,
y los nuus -paraguayos- se asomaban a sus fronteras.
Pueblo Chorote:
Se los denominó Chorotes, pero
ese no es su nombre propio. Para referirse a la etnia, ellos dicen:
Si´lijwas: "Los que hablan nuestro idioma".
Pertenecen a los pueblos originarios del Gran Chaco.
En la Argentina son cerca de 2.000 personas, repartidas en ocho
comunidades. Pertenecen a la familia Mataco-Mataguayo.