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Hijos de la tierra, hermanos del árbol.

    Pertenecen al grupo Guaycurú.
    Son aproximadamente 5.000 personas. Viven en el Chaco formoseño. En estos últimos años algunas comunidades han recibido del gobierno de la provincia tierras con títulos de propiedades, a las que han alambrado para delimitarlas. Esto provocó un despertar en el pueblo Pilagá que sigue reclamando por sus derechos.

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¿CÓMO VIVEN?
    Forman comunidades, principalmente en zonas rurales, con sus líderes naturales o comisiones vecinales. Hoy cuentan con la ley integral del Aborigen de Formosa Nº426, que les permite gestionar los títulos de propiedades de las tierras en forma comunitaria.
    Viven de sus trabajos como hacheros, cosecheros, ladrilleros, peones golondrinas y del trueque o venta de artesanías.
    A veces por sus trabajos son compensados solo con comida y ropa. El tema del dinero resulta ajeno a las tradiciones de las comunidades aborígenes, por tanto es fácil engañarlos.
    Las organizaciones que se van consolidando  son reconocidas jurídicamente como asociaciones civiles o comunitarias, una de ellos es la "Intercomisión Pilagá," que sirve como espacio de reflexión conjunta, intercambio y capacitación, donde se discuten los problemas comunes como zona, etnia y sus posibles soluciones.  Además funciona como canal de acción entre las diferentes comunidades y de experiencias conjuntas.

¿QUÉ HACEN?

    Han sufrido como todas las etnias el proceso de aculturación impuesto por la sociedad dominante. Realizan tejidos de fibra de chaguar, tallas de madera de palo santo, canastos de carandillo ( tipo de palmeras ).
   Han adoptado la religión cristiana.  Actualmente hay un creciente proceso de recuperación de su cultura.  

wpe27.jpg (2519 bytes) Por la aculturación, el contagio de enfermedades del "hombre blanco," desconocidas para los indígenas, tales como la tuberculosis y la viruela concurren a su"Pio oxonaq", sin embargo la acción de este médico natural no es tan satisfactoria,  ya que  la pérdida y contaminación del mundo natural, hacen que estas prácticas no den resultados favorables y acudan a la medicina occidental.
    Hambre, desprotección y marginación es el diagnóstico si pronto no se concretan medidas gubernamentales para su ayuda.

    Actualmente algunos pueblos, como el Pilagá, se están organizando para cuidar la salud de sus comunidades. Tienen agentes sanitarios, aborígenes bilingües, con conocimientos básicos de medicina occidental, que median como intérpretes entre enfermo aborigen y médico. Hacen visitas domiciliarias, dan consejos de sanidad, alimentación, higiene y realizan prácticas básicas de asistencia sanitaria. También se hacen encuentros de intercambio y capacitación de parteras tradicionales rescatando sus antiguos métodos naturales.
    En la actualidad hay un fuerte resurgir de su acervo cultural.
    Hablan su lengua, semejante a la de los Tobas, es de tradición oral, por ello que existe esta marcada preocupación de muchos años por mantenerla.
    La presión social para que se hable sólo el castellano, es fuerte y abierta. Concientes de esta situación, los Pilagás aceptan el castellano como segunda lengua, al mismo tiempo que quieren mantener su lengua como único medio de comunicación al interior de la etnia y como lengua de alfabetización durante la escolarización primaria.
     Desde junio de 1997, con el aporte de especialistas, está en marcha un proyecto lingüístico para que la lengua indígena tenga su forma escrita. Este proyecto tiene dos grandes objetivos, por un lado la producción de un diccionario pilagá-castellano y la producción de textos (canciones, poesías, conversaciones, cuentos, etc.); y por otro lado, la capacitación de auxiliares docentes o líderes del pueblo Pilagá que quieran comprometerse con el tema educativo.

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