MUESTRARIO GAUCHO

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Pampa

Campo de Dios, donde caben "todos los hombres libres de la tierra". Vieja estancia criolla, donde aun se jinetea en pelo, lazada, de argolla a presilla, dentro de la cual arisquea la hacienda chúcara. Cancha trillada por las nazarenas del viento, que charqueó hullas y amansó sus córcovos junto al umbral del rancho. Nidal de gringos, donde empluman charabones y salen avestruces machos.

 

Rancho

Nido de hornero, que construyó el gaucho para el emplume. De allí salieron los hijos, como puñaladas, abriendo surco de sangre cuando lo habita, es nido de amores; pero apenas se vuelve Tapera, sólo sirve para guarida de alimañas.

 

Gaucho

Como el zorro, ve bajo tierra; por eso a lince nadie le gana. Sabe cuerpear el amago, como los teros. Tiene tres tiempos: el primero, de observación; el segundo, de análisis, y el tercero, de sobrada. Amigo del pingo, se acollaró con el galope y, a golpes de coscoja, anda cabestreando distancias. Como el chajá, anida en cualquier parte; a veces, hasta sobre el recado. Tiene tres horizontes: la guitarra, el pingo y la china.

 

Cosecha

Fiesta del trabajo gringo, en tierra de Santos Vegas. Sudor del esfuerzo honrado, en la bolsa del lucro. Maíz para los loros... de la especulación. Lluvia de oro en los surcos del arado, agencia para el conchavo a destajo. La abundancia criolla en el mercado del mundo.

 

Alambrado

Pentagrama de hilos de acero, donde el pampero toca la última sinfonía de los vientos potros. Con sus cinco cuerdas paralelas, logró acorrralar la libertad del gaucho y poner trabas al galope. Línea recta, tendida a través de la pampa virgen, para hacer formar en fila a los postes, en la conquista del desierto. De origen gringo, es tenaz; pero en ocasiones suele inclinar la cerviz al paso del pingo, que de puro bagual le arisquea antes de saltarlo, cuando no le da el anca con desprecio...

 

Facón

Cruz del Sur. Mojón gaucho. Anuncia la muerte como las lechuzas. Allí donde lo clavan hay, por lo general un desangrado que se va por la herida como buey de consumo.

 

Mate

De tanto andar rodando, de mano en mano, se le clavó la bombilla y ahora le chupa la sangre como saguaypé. Claro, que en lugar de sangre, ya no le queda mas que los bofes. Por eso es tan amargo y medio verde... como la escupida. Otros dicen que, como sapo, abrió la boca para pedir agua y se la hecharon hirviendo hasta hacerle brotar espuma de rabia. También como el almanaque, sirve para matar el tiempo; pero tiene además otra propiedad: ganchero como las viudas, suele anudar amores y desatar compromisos.

 

Bombacha

Salió al encuentro del chiripá y como manea, se ciñió a los tobillos. A veces en un alarde de holgura quiere ser amplia, pero sólo consigue aguacharse, es decir: criar panza que, como la de los matungos, tiende a arrastrarse por el suelo. Con carta de ciudadanía criolla, disputa a la alpargata supremacía en el "empilchao" gauchesco; manteniéndose un dedo más arriba, para que ésta no la pisotee.

 

Doma

Contrapunto macho entre dos porrudos, a tajo de nazarenas y punteo de coraje. Como duelo criollo, se va en visteos y termina, por lo general en un galopito manso.

  

Taba

¡Cruz diablo! Por bruja y emperrada, se parece al destino.
Hembra al fin, se encapricha de lo lindo y da en brindar amores al que uno menos piensa. Para algo Mandinga le dio dos caras...
Ordeñe. Unos palos que, enhorquetados unos con otros, forman corral.
En el corral unas cuantas vacas con sus crías, miran con ojos de asustado, los movimientos de las dos o tres criollitas tempraneras que, balde en mano, se preparan para comenzar la operación. Las ubres repletas gotean en los gruesos pezones, la abundancia de esta tierra gaucha. Los terneros con las trompetas puestas, cabecean verija, mientras con las colitas en alto, dibujan arabescos de angurria mamona. Las manos de las mozas, baquianazas, se prenden como saguaypé, chupando leche. Los baldes van llenándose de aquel líquido blanco y tibio, hasta rebasar en espuma.

 

Sarna

Comezón de cuero, con fruncimiento de hocico, junto al alambrado. Garroneo gaucho en el corral del puesto. Palabra inventada para el insulto. Pero así fea y todo, suele no disgustar al que pica.

 

Tapera

Cueva de alimañas. Santuario gaucho donde cada yuyito cabestrea un recuerdo.Rebenque Víbora de lengua ancha, que muerde las verijas del potro y las babosea de espuma. Para que al dueño no pique, le han chuceado los ojos y colocado un tiento, con el que se enrosca a la muñeca, desde donde se suele Ir lambeteando el suelo.

 

Yerra

Torneo del coraje en el campo del floreo, hecho a tajos de nazarenas, rollos de lazo y puntas de fuego. Como fiesta del gauchaje, nunca falta el porrón de ginebra, que hace las veces de gaita querendona, donde se prende el hocico. Registro de la propiedad en el país de la hacienda.

 

Molino

Rueda de un gran reloj de viento que en lugar de horas dio agua... Gigantesca telaraña, donde queda aprisionada la sed baguala del desierto. Rodaja de una enorme espuela que charquea pamperos.

 

Toro

Zángano del orden de los cuadrúpedos. Patrón de la estancia, que de puro sebón vive a pesebre. Lo cuidan como a viejo con plata, por la herencia que puede dejar su "pedigrí". Y cuando no sirve para eso, a golpe de picana lo empujan hacia la osamenta.

 

Sobrepuesto

Ponchito que usa el apero para compadrear. A fin de que se mantenga sosegado, lo han sujetado con un cinchón; pero por eso deja de aletear como pájaro en jaulado. Sobre todo, cuando sopla el pampero...

 

Porrón de ginebra

Mamadera de "trancas", donde se prende el gauchaje. Contramarca de los vicios. Siempre es un trago de ginebra el que asienta los gargueros, Por eso el gaucho, cuando galopa, lo lleva entre los cojinillos, como al facón caronero. Y si lo embretan las penas y anda medio tristón como avestruz contra el cerco, lo besa en la boca y en un "gargareo" le rinde culto a la borrachera, Claro que para llegar a esto hay que estar más sobado en "disgracia" que sobrepuesto; porque un criollo de "Lay" (ley) nunca debe llegar a mamarse del todo.

 

Catre

Tijeretazo que recorta un trozo de sueño campero. Fuelle del cansancio, que aventa ronquidos.De puro chúcaro, suele volearse como macarrón mañero, cuando no lo parte al medio, algún corcovo gringo.He aquí por qué el gaucho siendo como es, un poco desconfiado, busca acomodarse en el apero.

  

Vidalita

Queja del viento potro, que quedó prendida en el alambrado de púa de una tristeza gaucha y allí anda cabalgando, como china en ancas, hasta que un día anida en el corazón y se hace lágrima de guitarra.

 

Abrojo

Pichón de erizo, con más espinas que la duda. Se pega a las cerdas y lanas, como matungo a una ración de maíz.Escabullido en el pellón, suele chucearnos las asentaderas. También se prende al chiripá y lo frunce como boca de bruja. Para arrancarlo, es como animal empantanado: ¡hay que cinchar a lo potro!

 

Bozal

Puerto de amarre donde suele anclar el galope.

 

Cuereada

Dos lazos que sujetan como tensores. Ojos turbios de difunto y un desplomar de carne gorda sobre un charco de sangre, que tiñe de rojo la verde gramilla. Cuchillos que "salen cortando" de las vainas. Un despellejar a tajo indio y a golpes de puño. Desbordamiento de tripas humeantes de vida chúcara.

 

Bota de potro

Le salió chica; pero le queda tan holgada, que hace reír a los dedos, con una risa paisana, ancha, de uñas afuera.

 

Mortero

Siempre anda a los golpes como los "mamados". Pero para pisar bien no es "manco".

 

 Luz mala

Quemazón de ánimas en el inmenso osario de la pampa, donde abundan las osamentas y el chistido de las lechuzas suena a velorio. Brujería de mandinga para espantar pingos y... jinetes.

 

Corral

Para la hacienda, calabozo criollo, donde pialan a golpes de poncho, su libertad baguala.

 

Apero

Boliche de campaña donde se reúnen de cuando en cuando como para conversar, chichones estribos, maneas, riendas y cabezadas, en un deslumbramiento de plata, que al decir de los paisanos "no hay plata que lo pague".

 

Poncho

Aletazo de un pájaro que posó sobre los hombros del gaucho y lo preservó de la escarcha. Jirón de pampa.
Tejido a franjas con rayos de atardeceres purpúreos.
Bandera indígena que tremoló a los cuatro vientos, en el mástil humano de un jinete, teniendo por pedestal un caballito criollo.

 

Chiripá

Murciélago estilizado por criollismo puro. Cuando abre sus grandes alas negras, muestra dos patas de tero, donde, arañando el suelo como uñas de gato, tartamudean las lloronas.

 

Pretal

Collar de pingo, bruñido y costoso, con más plata que rastra y más bulla que un cencerro.
Codicia de gaucho pobre, en chapeado ajeno.

 

Cencerro

Pequeño campanario de estancia donde el amor chúcaro toca a corcovo. Sonajero de bronce que en lugar de niñez, arrastre galope.

 

Tabaquera

Bolsa de los vicios, hecha con buche de avestruz y con más bordados que chiripá dominguero. Bien sobada y más arrugada que ropa de pobre. Para que no se desparrame, la lían con una tira, a la que le dan más vueltas que sebo de tripa. No obstante suele ser lujo. Bordada por las manos de alguna china, asoma en el tirador como alarde. Pero por sobre todas estas cosas y aunque es media agringada, tiene una condición criolla que la destaca: como el mate se ofrece gustosa para el convite.

 

Cerrazón

Humeada que levanta el rocío, sobre la inmensa hoguera del alba. Quemazón de campo en tierra húmeda. Niebla espesa donde se pierde el humo.

 

Pampero

Chiflido en la oreja; quebradura de ala; chicotazo en el lomo. Como criollo, es medio matrero, y, como tal, suele pialar el barbijo y hacer rodar el chambergo.

 

Espuela

Vieja desalmada, se ha acostumbrado a la sangre y pasa y repasa por los ijares, sin saciarse nunca. Por eso la llaman llorona. No obstante tiene algunas virtudes: afirma sobre el recado la destreza gaucha y hace apurar el galope.

 

Cotorra

Ha de ser cría de avestruz con escuerzo, por lo dañina y peligrosa. Para el maíz, es como mula. Para los frutales, como lluvia de piedra. Pero si esto no bastase para maldecirla a gusto, se pasa la vida charlando, como las comadres. Es que, como ellas, para enriedos y chismes, se pinta... verde!

 

Rodeo

Refocilar de astas con zigzagueo de lazos y bramido de tormenta que se descarga en mugidos. Certamen gaucho donde se piala a destajo. Escuela de vistea criollo para el aparte a ponchazos.

 

Parejero

Lo cambio el gaucho por sus mejores pilchas y todos sus cobres; y ahora lo cuida más que a sus chinas.
En las cuadreras, sabe tomar la punta; por eso también se dobla en las apuestas.
Bien tusadito y más cuidado que un pueblero, es la angurria de los demás gauchos, que lo miran con respeto, como a patrón de estancia.
Pero como todo regalón, suele ser la perdición de su dueño. Cuantas veces a las patas de un parejero, rodó la reputación gauchesca y chocaron los facones. Es que la ley del juego, no entra la ley de Tata Dios: ¡esta última a sido hecha para sudarla!

 

Cañadón

Bañaderos de patos y gallaretas.
Descuidado y barbudo de juncos, suele llenarse de barro; por eso el gaucho lo estudia bien antes de bandearlo. Traicionero, le juega sucio a la hacienda, achicándose cuanto puede en épocas de secas, para mostrarse desbordado y lleno de agua como una huella, tan pronto caen dos gotas de lluvia. Sin embargo, su nombre es bien criollo; al menos por lo que pide: "¡caña... don!".

 

Cincha

Lonja divisoria, que parte al medio el corcovo. Con ella también se sostiene el recado para jinetear a gusto. Por eso el gaucho, de puro precavido, suele tantearla a menudo. No vaya a ser que lo traicione...
Además, en cincha bien segura se afirman mejor los estribos.

 

Pava

Chinita simpática. Se le prendió en amoríos un rubio y la "cargosea", hasta que de puro rabiosa, le hierve la sangre y hecha humito por la nariz.
Acollarada al candil y al mate, suelen trajinar pampa, colgados bajo la carreta, mientras en el balanceo de las huellas, le va cantando su "arroró" al pampero.

 

Escarceo

Leal a sentimiento del pingo a seguir galopando. Rompiente de arisqueos y bagualadas, que baña de espuma el murallón de la barbada, donde estriba el freno. Chispeo de cascos con acompañamiento de virolas. Fiesta del jineteo macho, en el abrojal del chinerío mozo.

 

Pellón

Cuero de oveja, lanudo y desjarretado, sobre el cual las asentaderas dejan su marca, como las huellas de un pisoteo.
Pilcha del apero; sobre el descansa el galope.
En los arreos, suele sacar al gaucho de apuros: basta tener a mano un pellón para cuerpearle a la escarcha.

 

Calandria

Gauchita la moza. Le gusta la chacota y sabe remedar de lo lindo. Aprendió con el patrón a silbar a los peones; pero lo hace mejor y con más gusto. Eso sí, no es puntual: como el pampero, silba cuando se le da la gana.

 

Gringo

Palabra fea. Ofensiva. La usan como estropajo. Pero, como tal, tiene la virtud de ser necesaria. Tan necesaria como el arado...

 

Tropilla

Malón de potros que, a golpe de cencerro, conquistó el desierto. Capitalito formado, poco a poco, con pingos del mismo pelo. Tropel de cascos y relinchos que, acollarados, se hunden en la noche pampeana. Pechazo rudo, dado en las cruces al viento.

 

Carancho

¡Dios me libre y guarde! Le gustan los ojos de las bestias, como a los viejos los de las chinitas. Y no respeta ni a los difuntos. Para algo el desierto le dio uñas de diablo y pico de arpía. Con su manto de viuda, ha de tener algo de "cuco" para los corderos y mucho de olor a velorio para las ovejas.

 

Rastrojo

Resaca de arado en un mar de terrones. Charamusca que aventa e remolino del e3sfuerzo humano, sobre el suelo removido. Desperdicio de cosecha, donde picotean los gorriones y hociquera los cerdos. Indice de la abundancia criolla, frente a la voracidad de las trilladoras. Techumbre de alas, sobre tierra morena. Semillas gauchas, que gatean surcos.

 

Ortiga

Sinapismo criollo. Cura los sabañones y el mal de orina. No obstante, cuando apenas nos roza, pica más que sarna de oveja. Por eso el pie la esquiva como a bicho dañino, y hasta los animales cuando la olfatean le tuercen la cara.

 

Fogón

Vizcachera a la que suelen caer como mancarrones, los gauchos matreros, y donde las pullas de ley colorean las orejas, más que el calor de las brasas. Cuando la leña no arde, siempre queda algún relato campero, revolcado en las cenizas.

 

Tordillo

Para los puebleros: el de San Martín. Para el gaucho: mal negocio. Para las mozas: descrédito. (Ninguno mejor que lo oscuro para lucir el chapeado). Para los Ingleses, bueno, muy bueno: lo toman con soda como los disgustos...

 

Cabestro

Como el destino ata al palenque y en ocasiones si nos descuidamos se enreda a las patas como culebra. Como buen criollo suple fallas y lo mismo sirve como chinchón que para manear bagualadas. Y tan servicial es que, en las rodadas, suele tendernos la mano... (es ley de gaucho salir parado sin soltar el cabestro).

 

Pipa

Trabuco puesto al revés en boca de gringo. Pitada que tira como escopetazo.
A igual que el zorrino, huele mal. Por eso el gaucho, cuando puede, le dispara. ( Para pitar, mejor es la chala: por lo menos es más criolla y no jiede tanto!)

 

Lechuza

Su plumaje se mancho de ceniza de tanto revolcarse en el fogón de las brujerías. Mirada fija de difunto, alrededor de un poste. De ahí que, como a las animas, la creen entrujada. Entre los pájaros el numero trece (yetudo, acarrea desgracias).
Como el peludo escarba la tierra para formar guarida y... ¿Quién sabe si allí abajo, no saco ese fuego de Satanás que como cencerro le cuelga a su agüería?.
Rondeando los ranchos, como la peste suele anunciar la muerte. Por eso a cada chistido de su endiablado pico, la superstición gaucha garabatea una cruz que queda suspendida en el aire como una amenaza.

 

Barbijo

Tiento de lazo con que se piala al pampero. Tajo sin dueño, que ya ha encontrado destino.

 

Bagual

Corcovo chúcaro, que arisquea a las estrellitas de las lloronas. Relincho que de mañero se bolea por zafar al apero. Para amanzarlo lo acollaran con el coraje gaucho y ahí andan a los tirones amagando chirlos y espumando bocado.

 

Chambergo

Hueco obscuro y medio abandonado donde las ideas cluecan como lechuzas. De tanto cortarle el ala el viento se ha vuelto arisco, y aún cuando lo usan como vasija para alzar agua de los cañadones, es raro que, como los cueros estaqueados, no tenga algún agujero, por el que suele asomar alguna mata de paja brava, que los paisanos llaman despectivamente "porra".

 

Tero

Peonsito de estancia; de puro sebón se fue a distraer sus ocios al cañadón y allá ayuda a la hembra a cuidar sus huevos que, como gauchos, empollan sobre la resaca. Pero a de ser hijo de... mulato, por lo chismoso y entrometido. Cuando alguien se le acerca, vuela sobre él haciendo alarde y con mañas aspavientos y atropelladas que un maula.
En las casas puebleras, los suelen aquerenciar para avisar "quien viene".

 

Majada

Mar de espuma que se desborda en vellones. Nieve sobre campo reseco. Pilcha de lana con que se cubre la escarcha. Espantada blanca sobre el campo verde. Sirve para parar el galope y cabestrear la rodada.

 

Vizcachera

Cueva de tropezones y consejos. Por eso el pingo que es gaucho, le arisquea y cuando vé una le amaga con el tranco que es gringo. Pero como "Mandinga" ella "sabe más por vieja" y con picardía criolla acomoda bien sus trampas, de modo que caiga mansito como un chingolo.

 

Torcaz

La mitad de un amor que siempre anda en yunta. Conjunción de picos en un solo arrullo. Suspiros de china que se volvieron alas. Poema gaucho, de un parnaso escrito con sangre de guitarras. Cupido criollo que clavó sus flechas en la jugosa pulpa de un pecho mozo. Y allí quedó sangrando labios y acollalando sonrojos.

 

Palenque

Final de un largo corcovo, donde se amansa el arisqueo. Ateneo gaucho donde meditan los matungos y lucen, como e un museo, las pilchas del apero.

 

Alpargatas

El mejor y más gaucho de los inventos gringos. Reemplazó a la bota de potro, para lo cual se acollaró con las lloronas.
Vizcachas de los "pieses", (cuando se ponen bigotudas). Como los chajás, andan siempre en yunta. A veces cargoseadas por los empeines, se hinchan como escuerzos, hasta reventar en una especie de tajo, mostrando el lomo del pie. Otras veces, de mojadas, se encogen como pantalón de gringo, hasta que arisquiandolé a la cincha, salen los dedos afuera. Pero en todos estos aprontes, suelen acusar más posturas que "gato entre la leña ".

 

Manea

Trampa de guasca, donde cae el potro arisco. Para que no se pierda, suelen acollararla al bozal. También con el cabestro saben andar juntos; porque, como recién paridos, maman de la misma argolla.

 

Riendas

De tanto tironearlas se han alargado como orejas, hasta tocar la cabecera del basto, donde andan lamiendo poncho y sudor de cruces. Aveces suelen suplir al cabestro; pero para estas funciones resultan cortas, como chichón de mensual. Sirven también para graduar el golpe y cuerpearle a las rodadas.

 

Asador

Gólgota pampeano, donde se crucifica a las reses, frente a judía anguria de los buches vacíos. Cruz de hierro, que señala el Sacrificio de la Hoguera, sobre la carne difunta ¡Los paisanos lo adoran como un atributo del Dios Hambre, entre nubes de humo que huelen a incienso y salpicaduras de salmuera, que es como si dijésemos, de agua bendita!

 

Tábano

Sanguijuela con alas. Medio funerario, le gusta posarse en las cruces. Con el cuchillo afilado bajo el poncho, campea mataduras. En las horas de calor sigue al tranco y lo espolea sin asco; cuando lo alcanza le clava a traición al cuchillo y allí lo deja chupando herida. Por eso los mancarrones lo espantan a golpes de cola y fruncimientos de lomo...

 

Opa

Se cayó del catre en un descuido de la "mama". Y desde entonces anda gateando entendimiento. La pulla gaucha se ensañó con él y le clavó más chuzas, que tajos de espuela sufren los redomones. Y él en lugar de disgustarse, se "rái" con una risa desfachatada, de "comilón de tortas". (Hay sólo un ser que no se mofa de su desgracia y es un perro abrojiento y medio entecado, que lo acompaña a todas partes. Los dos forman pareja en la rueda de burlas, mientras a los tumbos, siguen el rumbo que les marca el cencerro del destino).

 

Lucero

Candil de dios. Para que alumbre las huellas, lo encendieron allí no más, bajito, al alcance de los ojos. Dicen que cabestrean rumbos, lo mismo que la chinita aquella... (será porque ambos alumbran: el uno, como bichito de luz; la otra como, ganándose en el alma, como mirada de "dijunto").