
La actividad sexual de esta especie puede observarse desde la llegada de los primeros ejemplares a la Péninsula Valdés y perdura hacia final de la temporada (diciembre). Las relaciones sexuales son de tipo promiscuo, pudiendo una hembra aparearse con distintos machos en un mismo día. La cópula generalmente está precedida por una gran actividad de cortejo en la que suelen intervenir numerosos ejemplares.
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Imágenes de la cópula, que generalmente está precedida por una gran actividad de cortejo en la que suelen intervenir numerosos ejemplares |
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El investigador Roger Payne, quien inició en 1970 un estudio de las Ballenas Francas en aguas del litoral argentino, advirtió que las hembras de esta especie parecían escoger al macho, rehusando los intentos de la mayoría de los pretendientes a favor de uno.
| La actitud de la hembra es evitar los asedios sexuales de los machos; para ello, el comportamiento más habitual es ubicarse en la superficie con el vientre hacia arriba. Ante esta actitud, dos machos o más suelen unirse empleando una estrategia conjunta, obligando a la hembra a girar su cuerpo hasta quedar con el vientre hacia abajo y permitir que uno de ellos concrete la cópula. En otras ocasiones, las hembras evaden a los machos dirigiéndose a zonas de muy poca profundidad donde la cópula resulta imposible. | ![]() En el dibujo se observa una hembra con el vientre hacia arriba, evitando el apareamiento con los cuatro machos que la rodean. |
Payne reconoce que los machos podrían a veces competir. Dicha competencia constituye un elemento importante de interacción social. Conviene destacar que podrían coexistir varias estrategias de apareamiento, aunque ninguna a recibido suficiente comprobación en la Ballena Franca.