Artículo extraído del diario Clarín, del día 16 de agosto de 1998, sección Información General.
COLORIDO FESTEJO JAPONÉS EN PLENO CENTRO DE BUENOS AIRES.
El 15 de agosto de 1998 más de 400 bailarines, karatecas y estudiantes japoneses
desfilaron y danzaron para festejar el 90 aniversario de la inmigración
okinawense en la Argentina y el centenario de la amistad entre los dos países, en la
Avenida de Mayo. 4000 personas concurrieron al festejo organizado por la
comunidad de inmigrantes okinawenses, que representa al 70% de los 40.000 japoneses que
viven en nuestro país, para presenciar la fuerza de los tambores, el canto, los coloridos
trajes milenarios y los gigantes dragones estampados en banderas multicolores que
desfilaron sus intérpretes.
Enseguida comenzaron a escucharse los taikos, tambores rojos de distintos
tamaños, símbolo importante de su cultura. Más de 150 jóvenes con trajes negros,
turbantes y cinturones fucsia y medias blancas cantaron y bailaron típicas danzas que
hacían los campesinos para pedir prosperidad y buenas cosechas. Después, 50 mujeres,
nietas y abuelas, vestidas con hermosos trajes de raso amarillo que
antiguamente sólo usaban los reyes, y enormes sombreros rojos simbolizando su flor
tradicional - el cerezo - danzaron al ritmo de las rojas yatsudakes, castañuelas
japonesas. Las siguieron los fuertes y potentes karatecas que con sus
trajes blancos hicieron demostraciones de distintas artes marciales. También desfilaron
estudiantes del colegio Nichia Gakuin, al que van hijos y nietos de los inmigrantes en la
Argentina.
La hora del reencuentro.
Para la mayoría los festejos fueron una buena oportunidad para reencontrarse con
amigos y conocidos, y también para sacar a relucir sus modernísimas filmadoras y
cámaras de fotos.
Okinawa es la más meridional de las 47 prefecturas en las que está dividido el Japón,
que se hizo cargo de la isla en 1879. Hasta ese momento, la isla había sido un reino
independiente. Y fue la prefectura que más se abrió al mundo, por eso
es que el 70 por ciento de la comunidad japonesa en la Argentina es de allí.
Cuando el sol empezaba a caer en la ciudad, y después de más de tres horas de festejos,
todos bailaron y cantaron al ritmo del Gran Kachashi, la danza que simboliza la alegría
de los pueblos.