AMERICA LATINA: EL MIEDO AL VECINO
La discriminación entre latinoamericanos es común a toda la
región, dice la autora. Días atrás, el historiador Luis Romero comentó aquí que
especialistas de Chile y la Argentina trabajan para borrar la xenofobia de sus escuelas
Remover como hoy lo está haciendo el equipo dirigido por Luis
Alberto Romero" las miradas prejuiciosas entre países vecinos, resulta una tarea
urgente y necesaria en estos tiempos de globalización.
Tal como lo sostiene Romero, esta "horripilante deformación
del nacionalismo" constituye hoy un lamentable rasgo de nuestras culturas políticas.
Esta mirada histórica puede complementarse con la de los estudios de opinión pública.
Efectivamente, de los datos del Latinobarómetro "un estudio de opinión pública que
se realiza sistemática y simultáneamente en la mayoría de los países de América
latina" surge una realidad poco optimista: los vecinos más a mano son precisamente
quienes se convierten en los enemigos externos. Y si bien los proyectos de integración
(Mercosur, Pacto Andino, NAFTA), son evaluados muy positivamente, los pueblos implicados
en los mismos son vistos con resquemor.
Miradas internacionales
Las miradas recíprocas no hablan ni de tolerancia, ni de lazos culturales y simbólicos
sólidos. Más de la mitad de los entrevistados en Brasil, Chile y Colombia desconfía de
los argentinos; argentinos, brasileños y bolivianos desconfían de los chilenos en
porcentajes que rondan el 60%; los bolivianos son mal vistos, en porcentajes
escalofriantes de hasta el 70%, por los brasileños, los paraguayos, los uruguayos o los
argentinos; 88% de los ecuatorianos desconfía de los peruanos, a la vez que el 87% de los
peruanos desconfía de los ecuatorianos; casi la mitad de los mexicanos temen a
argentinos, ecuatorianos, venezolanos o bolivianos; y todo esto por mencionar solo algunos
ejemplos. Paradójicamente, los pueblos mejor evaluados son los lejanos y poderosos,
norteamericanos, japoneses y europeos se llevan las palmas en los depósitos de confianza
de los relegados pueblos del tercer mundo.
Porqué surgen las discriminaciones
El temor por la presencia del extranjero es sin duda una temática de larga tradición en
el análisis político: desde los clásicos, uno de los conceptos centrales de la
identidad de un Estado es el de que la nación vecina no entra en los cánones compartidos
de civilidad de la nación propia, y puede siempre, estando fuera de este "contrato
social" que implica la nacionalidad, tanto convertirse en un enemigo como ser pasible
de ataque. No podemos dejar de notar hasta qué punto la noción del extranjero como un
peligro ha conformado la idea de nacionalidad. Como lo sostiene Edgar Morin en El Estado
Nación, "la nación es una sociedad en sus relaciones de interés, de competiciones,
de rivalidades (...) Pero es igualmente una comunidad identitaria, una comunidad de
actitudes y una comunidad de reacciones frente al extranjero".
Qué hacer
El conocimiento y la advertencia acerca de esta peligrosa traba para la integración
regional es el primer paso para la puesta en marcha de una construcción conceptual
alternativa, de una idea de integración que suponga la creación de una nueva identidad
que, sin doblegar a los sujetos iniciales, abra la vía de un espacio común, libre de
prejuicios y de intolerancias irracionales. En
este sentido, nos parecen pertinentes aquellas reflexiones que enfatizan la necesidad de
plantear, a nivel cultural y educativo, el sentido de paz integradora a nivel interno y
regional, proponiendo como objetivo político consciente la transformación de la
retórica integracionista en procesos reales: la creación de programas educativos comunes
como los trabajados por Romero, la creación de universidades y posgrados regionales, la
eliminación del analfabetismo, la universalización de la enseñanza básica mínima
pueden convertirse en plataformas de lanzamiento de nuevos valores, necesidades y
reflexiones.
Resumen del artículo escrito por María Braun
(Socióloga) y Helena Rovner (Politóloga)