LA INMIGRACION EN EUROPA: UN PAIS
DONDE LA CONVIVENCIA ES DIFICIL
La derecha italiana pide campos de
concentración
Un diputado de la separatista Liga Norte reclamó ayer crear campos
de concentración para reunir a los inmigrantes clandestinos antes de echarlos de Italia,
en medio de exasperados debates causados por una cadena de violencia protagonizada por
grupos de extranjeros. Italia es uno de los países europeos con menos porcentaje de
inmigrantes en su población de 57 millones de habitantes, pero el tumultuoso arribo de
extranjeros pobres, sobre todo afroasiáticos y del Este europeo, en la última década,
ha potenciado la intolerancia y el racismo en amplias franjas de la población.
Los separatistas de la Liga Norte, liderada por Umberto Bossi, se han convertido en los
paladines de las "medidas fuertes" contra los inmigrantes. El diputado Mario
Borghezo reclamó: "Encerrémoslos en campos de detención y de trabajo".
Mientras tanto, el líder Bossi afirmó que la inmigración es un "cataclismo".
Erminio Boso, otro dirigente separatista, quien en otras ocasiones propuso "subirlos
a patadas a los aviones y devolverlos a casa", dijo ayer que "lo mejor es
llevarlos hasta el glaciar del monte Blanco, donde los podremos contar bien, y después
hacer con ellos granadina de menta".
El obispo de Caserta, monseñor Raffaele Nogaro, respondió que "los planteos de la
Liga me hacen recordar al nazismo", pero el obispo de Como, monseñor Alessandro
Maggiolini, dijo que "hay que tomar medidas restrictivas porque no hay lugar para
todos los que quieren entrar".
La división que estalló entre algunos obispos italianos demostró también hasta qué
punto el tema de la inmigración se ha vuelto difícil, aunque la Iglesia Católica, con
el Papa a la cabeza, defiende a capa y espada la buena acogida a los extranjeros.
Monseñor Maggiolini, en otra declaración destinada a agudizar las polémicas, dijo que
"hay que ver si los inmigrantes serán a la larga una fuente de riqueza cultural, ya
que muchos de ellos son musulmanes y reclaman la libertad religiosa sin garantizar ninguna
reciprocidad a los cristianos en el mundo árabe".
La ya difícil convivencia de los italianos con los extranjeros que quieren instalarse en
su territorio, se hizo más difícil en las últimas semanas por una cadena de incidentes
en la balnearia ciudad de Rímini y en otras localidades del mar Adriático, plenas
de turistas por el verano boreal.
Varias mujeres fueron agredidas por norafricanos y albaneses, que las violaron, y hubo
batallas campales con pequeños traficantes de drogas en las playas. Además, miles de
africanos que venden chucherías en las playas entraron en colisión con la policía o con
algunos grupos de "justicieros" de la Liga Norte y otros grupos
"anticrimen" que ilegalmente se proponen "limpiar las ciudades de
clandestinos y delincuentes".
El gobierno ha presentado un proyecto de nueva ley de inmigración que balancea una mayor
flexibilidad de acogida para los extranjeros radicados en forma regular y una mano más
dura para los clandestinos.
Pero la batalla para reformar las normas ha producido ya 700 enmiendas en el Parlamento,
que deberá comenzar a discutir las nuevas normas inmigratorias en setiembre.
Se estima que en Italia hay un millón de inmigrantes regulares y como máximo medio
millón de clandestinos, pero tanto la Liga Norte como una extendido sector de la opinión
pública clama contra la "invasión" de los inmigrantes.
Resumen del artículo hecho por Julio Algañaraz