LA XENOFOBIA EN FRANCIA
Es un proyecto del gobierno que dispone
que los franceses deben informar cuando un extranjero llega y se va de su casa. Los
intelectuales afirman que es una medida nazi y convocaron a la desobediencia
El primer ministro francés, Alain Juppé, y cientos de artistas e intelectuales franceses
entre ellos Catherine Deneuve y Francoise Sagan, se trenzaron en una dura polémica por
una iniciativa oficial que endurece el combate contra la inmigración ilegal. Los
críticos del gobierno dicen que el proyecto de ley oficial, que obliga a los franceses a
informar en las municipalidades cuando algún extranjero llega y se va de sus casas,
retrotrae la memoria a los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, cuando los nazis
deportaban masivamente a los judíos.
Además, sostienen que, con esta iniciativa, se le está haciendo el juego a los
derechistas del Frente Nacional, un grupo político en auge que basa su prédica en el
combate a los inmigrantes.
Pero desde el gobierno consideran que quienes hacen el juego a los derechistas son los
artistas e intelectuales, porque pidieron a la población que se sume a la desobediencia
civil contra la iniciativa, que debe ser tratada por el Parlamento a fines de este mes.
Entre quienes se oponen a este proyecto de ley y llaman a desconocerlo porque sostienen
que incita a la delación se encuentran, además de Deneuve y Sagan y Jean Louis
Trintignant, la actriz Jeanne Moreau, el músico Pierre Boulez, los filósofos Edgar Morin
y Bernard Henri-Levy y el editor Georges-Marc Benamou.
Una ley de 1993 obliga a quienes piden visa para viajar a Francia por tres meses o menos a
presentar un certificado de alojamiento proporcionado por un residente, quien debe obtener
el documento en el municipio en el que vive.
El proyecto actual establece que el residente que albergue a un extranjero en forma
certificada deberá anunciar su ingreso y partida en las oficinas municipales.
Quienes se oponen argumentan que el texto en discusión en el Parlamento toma como modelo
las prácticas del gobierno de Vichy, una gestión francesa que fue títere de los nazis
durante la Segunda Guerra.
Uno de los decretos de esa administración establecía que "las personas que
alberguen a judíos, por cualquier razón, e incluso si lo hacen gratis, deberán
presentar a la policía una declaración del estado civil completo de los
interesados".
El contragolpe de Juppé
Juppé contragolpeó al afirmar que "llamar a la desobediencia civil es un acto
grave, de desintegración social, que mina al estado de derecho y a la democracia".
Además, rechazó la comparación hecha entre la Francia de Vichy y la actual que, según
él, es "una verdadera democracia".
El premier recordó que el Partido Socialista fue el autor, cuando estaba en el poder en
1982, de la ley que obliga a los residentes a declarar que reciben a un extranjero, y
consideró que ahora se limitan a mejorar esa norma para favorecer la integración de los
extranjeros legalmente instalados en Francia.
Los socialistas se sumaron al coro de protesta y el líder Lionel Jospin, ex candidato
presidencial de la principal fuerza opositora francesa, no apoyó el llamamiento a la
desobediencia civil, pero respaldó a los intelectuales.
Poco antes, el jefe del Partido Comunista de Francia, Robert Hue, pidió a las
agrupaciones políticas francesas de izquierda que apoyen a los intelectuales.
Martes 18 de febrero de 1997, Buenos Aires, República
Argentina
Después de que enfrentó protestas multitudinarias por una polémica ley
de inmigración, el Gobierno francés ha emprendido una campaña para limpiar la imagen de
xenofobia con figuras como Woody Allen y Claudia Schiffer.
Agobiado por la mala imagen que produjeron el año pasado los ensayos nucleares en
Polinesia y por el auge actual del neofascismo y la xenofobia, el gobierno del primer
ministro Alain Juppé ha cañoneado con una serie de anuncios publicitarios en los que
personalidades como Claudia Schiffer, Julio Iglesias, Woody Allen y Tina Turner proclaman
su amor por Francia.
Los cortos se han comenzado a transmitir por las cadenas de televisión internacional, en
los cines y en las aeronaves de la compañía francesa de aviación. El lema de los
anuncios es J'aime la France (yo amo a Francia) una frase que está siendo pronunciada en
las pantallas también por figuras como Claudia Cardinale, Céline Dion, Roger Moore y
Gary Kasparov. Esta millonaria avalancha audiovisual se da en momentos en que los medios
de comunicación, de todo el mundo, han hecho fuertes críticas a Francia por su supuesto
fomento del sentimiento antiextranjero. Aún así, en una nota publicada por el diario Le
Monde, Alain Juppé desmiente la discriminación hacia los inmigrantes al subrayar que
"no se es francés solamente por tener sangre francesa; se es francés por voluntad,
por adhesión".
La ley
El pasado 27 de febrero el Parlamento galo aprobó la llamada ley Debré donde se propone
hospitalidad para los visitantes y el derecho de asilo para los perseguidos. Pero también
se combate la inmigración ilegal.
El artículo inicial del primer borrador de esta ley, obligaba a los ciudadanos franceses
que albergaran a un extranjero a notificar a la policía los movimientos residenciales de
su hospedado. Esta ordenanza fue criticada ásperamente como un texto represivo y un
atentado contra la vida privada.
La ley fue aprobada con una versión "suavizada" del original.
Cuetiones políticas
Lo complejo del tema de los inmigrantes está siendo aprovechado por los políticos de
extrema derecha, quienes ante el desempleo y la recesión señalan en sus discursos como
culpables a los foráneos.
Uno de los hombres que mayor partido ha sacado de este debate público es Jean Marie Le
Pen. Esta líder del partido político Frente Nacional ha captado en su represa electoral
las aguas del río de los descontentos con los inmigrantes. Su mensaje se basa en el
llamado a recobrar la identidad francesa y los valores cívicos tradicionales.
Resumen del artículo hecho por Néfer
Domingo 23 de marzo, 1997