LA INMIGRACION ILEGAL
Advertencia mexicana a EE UU
Rige desde ayer una ley norteamericana que México considera
racista y xenófoba. Los aztecas dijeron que no permitirán que se violen los derechos
humanos de sus ciudadanos. EE.UU. vigila la frontera común.
Ante la entrada en vigor en el día de ayer -calificado ya como
"martes negro"- de las nuevas leyes contra la inmigración ilegal en Estados
Unidos, el gobierno mexicano advirtió que no permitirá que ninguna legislación
extranjera "vulnere la dignidad o los derechos Humanos o laborales de los
connacionales".
Desde ayer, y durante los próximos cinco años, las autoridades estadounidenses
desplegarán a lo largo de la frontera con México cinco mil agentes de la Patrulla
Fronteriza y un mayor número de inspectores del Servicio de Inmigración y
Naturalización (SIN), apoyados por helicópteros.
La nueva ley otorga poderes casi absolutos a los inspectores del SIN, y los autoriza a
expulsar a extranjeros indocumentados sin la necesidad de que sean presentados ante un
juez migratorio, pudiendo solicitar ayuda a las policías locales para detenerlos.
Mediante nota diplomática, la Cancillería mexicana solicitó al Departamento de Estado
respetar los principios de no discriminación y unidad familiar de los migrantes
mexicanos, pactados entre ambos gobiernos.
También se conoció el contenido de una carta enviada por el ministro de Relaciones
Exteriores, José Angel Gurra, a la comisionada del SIN, Doris Maissner, donde reitera el
compromiso de México con el marco jurídico y político que conforman diversas
convenciones, acuerdos y compromisos bilaterales en materia de migración.
La entrada en vigor de la ley ocurre cuando la relación México-Estados Unidos no se
recupera aún de los ominosos efectos de la "certificación" condicionada del
Congreso norteamericano en materia de drogas. Denunciada como una medida para incrementar
las deportaciones, el espíritu de la nueva ley pretende hacer menos atractiva la
ciudadanía estadounidense a inmigrantes -legales o no-, para estar en condiciones de
destinar más presupuesto a los "verdaderos" ciudadanos, anglosajones, de
Estados Unidos Si bien no tiene especial dedicatoria para los mexicanos, es un hecho que
esta comunidad será la más afectada, dado que se estima en 17 millones el número de
personas nacidas en México que viven en Estados Unidos, de las cuales siete millones
poseen nacionalidad estadounidense.
Firmada por el presidente Bill Clinton el 30 de septiembre de 1996, la ley fue calificada
en México como racista y xenófoba por legisladores de todos los partidos. El senador
Guilebaldo Silva Cota, del PRI, oficialista, comentó que la nueva ley implica la vuelta a
la "política del gran garrote", mientras distintas voces exhortan a la
Cancillería de Tlatelolco a asumir medidas que vayan más allá de la pura retórica.
Actualmente se calcula que unos 4,4 millones de inmigrantes residen de manera ilegal en
Estados Unidos; de ellos, 2,7 millones son mexicanos. Las nuevas disposiciones afectarán
también a cuatro millones de mexicanos de nacimiento que ya cuentan con residencia legal
en Estados Unidos, y a quienes se escatimarán ahora prestaciones en materia de seguridad
social como pensiones, ayuda médica, apoyo para los niños y discapacitados, a menos que
logren comprobar que llevan trabajando 10 años en territorio norteamericano. Los ultimos
tres días la prensa mexicana se refirió a la situación con grandes titulares : "En
EE.UU., pánico de indocumentados" (La Jornada) o "Descarta EE.UU. deportaciones
masivas por Ley de Migración" (Reforma).
Un documento elaborado por el consulado general de México en Los Angeles alertó sobre
"previsibles situaciones violentas" contra los inmigrantes mexicanos por parte
de ciudadanos y grupos xenófobos o racistas de esa ciudad.
CARLOS FAZIO
Miércoles 02 de abril de 1997, Buenos Aires, República Argentina