INMIGRACION ILEGAL: CRUCE ENTRE INTERIOR Y LA CANCILLERIA

Polémica en el Gobierno por la concesión de visas a asiáticos

El ministro Corach aseguró que su Ministerio "no otorga visas a chinos" y que eso corresponde a la Cancillería. Los diplomáticos dicen que los permisos "son para empresarios" y se aprueban en Migraciones
El ministro del Interior, Carlos Corach, afirmó ayer que la Dirección Nacional de Migraciones, que se encuentra bajo su responsabilidad, no otorga visas a ciudadanos chinos que quieran viajar a la Argentina. Según su particular criterio, esa función corresponde "a la Cancillería, a través de los consulados". Corach hizo ese comentario luego de que los Estados Unidos manifestaran su preocupación por el tráfico ilegal de ciudadanos asiáticos desde la Argentina hacia su territorio. Además, el funcionario anunció ayer que la informatización de los controles fronterizos estará completa a fines de 1998.
Sin embargo, fuentes oficiales explicaron que la Cancillería "no otorga visas de turismo a los ciudadanos chinos sino, en su mayoría, visas para empresarios" y que en este caso hace falta un permiso de ingreso que expide la Dirección Nacional de Migraciones. Incluso, hay abogados que solicitan en Buenos Aires ese permiso para que sus clientes consigan dichas visas en los consulados de Pekín o Hong Kong.
En realidad, esta polémica entre Cancillería y Migraciones había sido abierta el lunes por el interventor de la Dirección Nacional de Migraciones, Hugo Franco, quien había salido a aclarar que el organismo a su cargo "no decide el otorgamiento de visas, sino que ésa es una función que compete a la Cancillería".
Además, a principios del gobierno de Carlos Menem se habrían perdido "decenas de esos permisos de ingreso", que facilitan la falsificación de documentos de identidad.
Desde 1995 hasta la fecha, por ejemplo, el Consulado argentino en Pekín otorgó 3.200 visas. Hace dos años, el canciller Guido Di Tella envió un refuerzo de personal a ese Consulado porque diariamente se formaban colas de varias cuadras de chinos que solicitaban visa, a pesar de que se daban turnos para el trámite con dos años de antelación. A criterio de Di Tella, esta situación era un "caldo de cultivo" para que los candidatos intentaran conseguir los papeles en forma ilegal.

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