Éstas son algunas de las cartas que se recibieron como parte de un estudio de repatriación.
Jacinto P., residente en Melbourne (Australia), técnico soldador y electricista, casado. Escribe la siguiente carta: "Leí en el "The Spanish Herald" que se edita en este país una noticia sobre la encuesta que prepara su comité. Esta es la oportunidad para volver a mi querida Argentina. Estoy sin trabajo y el Gobierno me pasa un seguro de desempleo. Pero quiero trabajar. No tengo casa propia aquí ni en la Argentina. [...] ... Espero su respuesta...
Miguel R., residente en París, médico. Escribe lo siguiente: "[...] Quisiera volver porque en Francia como en toda Europa, las cosas no pintan bien. Hay mucha desocupación y la inflación no se detiene. Pero al pensar en mi mujer y en los hijos que tengo siento miedo. ¿Qué garantías tendré allá? Además, en la Argentina la inflación sigue siendo grande y eso me asusta. [...] Pero tenga en cuenta que en la Argentina muchas leyes no se cumplen... No soy escéptico y sólo quiero seguridad para mí y mi familia... Téngame al tanto...
Francisco L., residente en Los Angeles, industrial, imprenta. Escribe: "Me vine a los EE.UU. en noviembre de 1958 con mi mujer, una bebe y 50 dólares. Trabajé como linotipista en Miami y al año me fui a Los Angeles con el coche que compramos. Ahora tengo cuatro hijos ya grandes, casa, dos coches y taller propio donde todos trabajamos. Me había olvidado de la Argentina pero al leer una nota sobre una encuesta que ese Comité va a realizar, publicada en el diario "La opinión"[...] Bueno, no soy egoísta y conozco bien Los Angeles y los problemas de muchos compatriotas. Yo también pasé las de Caín cuando vine... Van las cifras con la cantidad de argentinos que estimo puede haber. Las hemos cortejado entre varios y estuvimos en el Consulado, donde los datos no están muy al día... Espero que resulten de su interés. Hablé del asunto con mi señora. A nuestros hijos les enseñamos desde chicos a hablar el castellano y se expresan tan bien como con el idioma inglés. La grande está de novia... Me fue bien en todo y no me puedo quejar. ¿Volver para qué? ¿Para que me despojen? A mi padre lo robaron con la ley de alquileres... Usted sabrá que en los EE.UU. las cosas no andan muy bien y pienso en mis hijos. La Argentina es un país grande y rico. Mi padre emigró allá desde Italia junto con mi madre. Hoy los tengo aquí. Las vueltas que tiene la vida... Si volviese ¿no me despojarán como hicieron con mi padre?... Esperaré a ver que pasa..."
Roque S., residente en Lucca (Italia), comerciante, zapatería. Escribe: "Llevo catorce años en esta ciudad de donde mi padre partió para la Argentina en 1908... Se instaló en el barrio de San Telmo como zapatero remendón. Me enseñó el oficio y trabajé con él hasta que murió. Luego perdí a mi madre... Me casé un poco tarde y tuve dos hijos... Mi señora es italiana... Vendimos todo y nos radicamos aquí. Yo estuve antes para arreglar la compra de la casa... Somos felices y Dios no me niega el trabajo pero Italia está revuelta y pensamos que podría darse otra guerra... ¿Sabe?, nací argentino y quiero morir argentino, y para mis hijos deseo lo mejor... Los militares ¿qué se proponen? ¿Es cierto que fomentarán la inmigración? Sepa que aquí hay también muchos italianos que gustarían ir allá para trabajar. La culpa fue mía porque los entusiasmé... Le envío el cuestionario que usted remitió al Padre Paolo. Los datos los reunimos entre varios..."
Alcira de R., residente en Montreal, ama de casa. Escribe: "Usted envió a la asociación latinoamericana un cuestionario y se lo pasaron a mi marido por ser antiguo en la ciudad. No lo quiso contestar pues no quiere saber nada con ese país (Argentina, aclaración nuestra). Dice que es un país sin alma... Tenga en cuenta que después que lo echaron de la Rigoleau quedó amargado. Trabajó 22 años y lo despidieron con muchos más porque la fábrica vendía poco. Tenía 43 años y después no pudo encontrar trabajo... Le dio el formulario a Nicolás C. que vivía con nosotros en Berazategui y conoce Montreal. Se lo envío y espero que le gusten los datos que consiguieron... Hay muchos argentinos y le aseguro que se volverían pero dicen que allá no está bien la situación. Yo no entiendo de política pero ¿por qué los diarios de aquí hablan tan mal de la Argentina...?"
Benjamín Q., residente en Hamburgo, ingeniero electricista. Escribe: "Leí en el diario una invitación para la encuesta y fui a la redacción de paso para el trabajo. Recibí un formulario que llené después de consultar con gente amiga que vive en otras ciudades de Alemania. Se lo estoy adjuntando... Estoy en este país desde 1971 y no volví por Córdoba... Hablo alemán y me lo enseñó mi padre que nació aquí, en Hamburgo... No tengo visado pero el idioma me ayuda... Volvería a la Argentina... En Alemania hay paro (desocupación, aclaración nuestra) y las empresas están pagando subsidios para que los extranjeros se vayan pero pocos aceptan y hay mucha resistencia. Leí que en Francia ocurre otro tanto... Volveré a escribirle más adelante..."
Sergio R., residente en Kiriat-Gat (Israel), experto agrícola en un "moshav". Escribe: "La Histadrut me retransmitió el formulario que usted les envió [...] ... Somos muchos en Israel y están desparramados por todo el país... Algunos hablan de regresar a la Argentina ya que la situación económica de Israel es crítica... La inflación bate el récord... La gente quiere un mínimo de seguridad que sólo pueden brindar la estabilidad y la ley. Por eso, comparto el criterio del Comité en lo tocante a una ley de promoción para esos asentamientos..."
Julián O., residente en México, comerciante. Escribe: "Vivía a pocos metros de la iglesia de San Cayetano, en el barrio de Liniers, donde tenía una rotisería. La vendí después del "rodrigazo" que me dejó en la vía... Dos días antes había depositado en el Banco la plata que me dieron por la venta de dos terrenos que tenía en Ituzaingó. Pensaba ampliar el negocio pero el "rodrigazo" me desplumó y me sentí despojado, como cuando a uno lo asaltan en el negocio... Fueron varios millones que perdí... El local no era mío, sólo la mercadería y la "llave" (Fondo de Comercio, aclaración del autor)... Estaba desesperado... Mi mujer tenía parientes en México y decidimos irnos. Abrí una pequeña rotisería cerca del santuario de la Virgen de Guadalupe y pude comenzar. Tuve suerte y se trabaja todos los días. La gente viene de todos lados... ¿Volver? ¿Con los precios de las viviendas por las nubes? Hay que pensarlo varias veces... Todo dependería que se favorezca en serio la repatriación y que se nos otorgue franquicias. Entonces podría ser..."