En Europa del Este, encontramos dos colectividades que han arribado en nuestro país. Las mismas son las siguientes:
Introducción
El derrumbe de la Unión Soviética, en 1991, no sólo obligó a rediseñar mapas y agregar páginas en libros de historia. La disolución del bloque que agrupaba a 17 repúblicas repercutió en los 5 continentes. Y la Argentina no se quedó afuera: Una oleada de emigrantes soviéticos llegó a estas costas en busca de una vida mejor y hoy trata de abrirse camino, como sus antepasados cien años atrás.
Cantidad
En la embajada de Rusia en Bs.As. no tienen datos concretos sobre la cantidad de
inmigrantes de esa nacionalidad, pero señalan que últimamente la embajada Argentina en
Moscú otorgó unas 200 visas por año para ciudadanos rusos que quieren trabajar en
nuestro país. Agregan que, si bien llegaron emigrantes de varias naciones ex soviéticas,
el grupo más numeroso llegó de Ucrania.
Según la Dirección General de Migraciones, en 1997 hubo 1315 pedidos de ingresos
temporarios de ciudadanos ucranianos a la Argentina, y 484 de Rusia. También se
registraron pedidos de Moldavia, Lituania, Tajidkistán y Turkmenistán. En total, el año
pasado se tramitaron 1871 permisos de ingresos de ciudadanos del ex bloque soviético. En
1996 se habían pedido 1273 permisos de entrada y el año anterior, 1094. Y la tendencia
es ascendente, tomando en cuenta también la grave crisis que -en estos días- azota a
aquellos países, con eje en Moscú.
Además, 260 ciudadanos ex soviéticos (en su mayoría rusos, ucranianos y armenios)
iniciaron el trámite de radicación. Esta cantidad casi duplica la de los dos años
anteriores. Y a estas cifras, señalan en Migraciones, hay que sumar una gran cantidad de
inmigrantes indocumentados.
Actualidad
En las calles de Buenos Aires: en la plaza Dorrego, en San Telmo, cada fin de semana
junto a los puestos de antigüedades y artesanías, un grupo de inmigrantes vende
recuerdos del otro lado de la extinta Cortina de Hierro: medallas con la hoz y el
martillo, muñequitos con la cara de Yeltsin o Gorbachov, gorros del Ejército Rojo.
De lunes a viernes, muchos de estos jóvenes y adultos empujan carritos con termos de
café, chocolate, té y matecocido, que venden en comercios y oficinas. De los 28
empleados que trabajan en una cafetería de Venezuela y Tacuarí, 25 son ucranianos
llegados en los últimos cuatro años. Y, a pesar de las dificultades del idioma, ya
tienen su clientela.
Desde hace medio siglo funciona en Buenos Aires la Representación Central de la
Colectividad Ucraniana en la Argentina. Su presidente, Jorge Iwanyk-quien llegó en 1948-,
cuenta que en los últimos tres años ingresaron más de 4.000 ciudadanos ucranianos a la
Argentina.