Al fin de la primera década del siglo XX, los integrantes del Grupo de Boedo experimentan cambios hacia una pintura de contenido político y social. Prefieren las partes feas de la sociedad. Al pintar figuras humanas, su expresión y vestimenta muestran las necesidades que tienen por llevar una vida angustiosa, llena de privaciones.

El artista quiere que el espectador acepte, a través de sus obras, a los humildes. Las obras de intención social pueden ser de una temática simple, o muy complejas con simbolismos y técnicas originales.

El realismo que practica el Grupo de Boedo va cambiando con el tiempo. La renovación de técnicas que hacen nos permite considerar un nuevo realismo o neorrealismo.

Los integrantes de este movimiento son: Carlos Alonso, Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino, Demetrio Urruchúa y Enrique Policastro.