Las cosas para
hacer
Emilio Del Guercio
Miras los edificios que dan al puerto
dejando amanecer todo,
miras por la ventana de tu ciudad
la vida como cierra el paso
y aunque saliendo a la vereda
nada te espere ya
seguís saliendo por tu libertad.
Miras pasar ancianas que van temprano
pensando en esa feria nueva
todas con sus luceros sentimentales
viviendo de cualquier novela
y les preocupa la limosna
y la felicidad,
no somos nada, no señora, ya.
Cerca de la avenida que va al trabajo
el cielo te parece nuevo
todo lo que tu alma quiere de día
termina por saber de noche
y alguien te mira con dulzura
y sigilosa se te va
y un día como de tantos
se ven solos en un bar
Cada pequeña cosa que se ilumina
es el poder del propio fuego
hoy ves tu adolescencia llena de miedos
latiendo en un café distante
y ella te mira con dulzura
y cadenciosa se te va
y un día, como de tantos,
quedan solos en un bar.
Y aunque saliendo a la vereda
nada te espera ya
seguís saliendo por tu libertad.
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A estos hombres tristes
Luis A. Spinetta Salva tu
piel, la ciudad te llevó el verano.
Ponte color, que al morir los hombres son blancos
más blancos
que al volar sin volver,
sin volver, que al volar sin volver.
Tú
tienes pies y tienes manos
pero no se ven.
Si tus pies hoy nacieron viento
déjalos correr
y si tus manos con las plantas,
déjalas crecer.
Vive
de azul, porque azul
no tienes domingos
Ríete al fin, que llorar
trae tanto frío
Mas frío, que olvidar como ver,
como ver, que olvidar, como ver.
Una vez vi que no cantabas
y no se porqué
si tienes voz , tienes palabras
déjalas caer
cayéndose suena tu vida
aunque no lo creas.
Cuanta
ciudad, cuanta sed
y tu un hombre solo.
Cuanta ciudad, cuanta sed
y tu un hombre solo.
Cuanta ciudad, cuanta sed
y tu un hombre solo.
Cuanta
ciudad, cuanta sed
y tu un hombre solo.
Cuanta ciudad, cuanta sed
y tu un hombre solo.
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