Sólo le pido a Dios
León Gieco

Sólo le pido a Dios
que el dolor me sea indiferente,
que la reseca muerte no se encuentre
vacío y solo sin haber hecho lo suficiente.

Sólo le pido a Dios
que lo injusto no me sea indiferente,
que no me abifeteen la otra mejilla
después de una garra me arañó esta suerte.

Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente,
es un monstruo grande y pisa fuerte
toda la pobre inocencia de la gente.

Sólo le pido a Dios
que el engaño no me sea indiferente,
si un trsidor puede más que unos cuantos,
que esos cuantos no lo olviden fácilmente.

Sólo le pido a Dios
que el futuro no me sea indiferente,
desahuciado está el que tiene que marchar
a vivir una cultura diferente.¨

 

Esos ojos negros
León Gieco

Esos ojos negros que miraban
La poca esperanza del país
También se aprovecharon de la fe
Y la voluntad de vivir.

Esos ojos negros que miraban
Como se ganaba en el mundial
Estaban tejiendo en su retina
Una historia prohibida.

Que lastima que la gente no es tan
Sabia
De mirar solo a los ojos para la
Verdad saber
Y quitar respaldo popular si otra cosa
No se puede hacer

Tarda un tiempo el pueblo
Para abrir su puerto pero
Cuando la abre pone llave
Y te encierra.

Esos ojos negros...

Pensé que se trataba de cieguitos
Los Twist

Era un sábado a la noche, tenía plata y hacía calor,
me dije,’Viejo, aprovechá, sos joven’,
y me fui al cine a ver una de terror,
salí a la calle, pagué un taxi y me fuí por ahí.

Bajé en Sarmiento y Esmeralda,
compré un paquete de pastillas Renomé,
en eso siento que un señor me llama,
al darme vuelta me di cuenta que eran seis:
muy bien peinados , muy bien vestidos y con un Ford verde.

Pensé que se trataba de cieguitos:
anteojos negros usaban los seis.
Al llegar me dijeron, ‘Buenas noches, dónde trabaja,
dónde vive, usted quién es?’

Acto seguido me invitaron a subir al Ford.

Llegamos a un edificio, y comoportándose con
toda corrección,
me sometieron a un breve interrogatorio
que duró casi cuatro horas y fracción.
Se hizo muy tarde, dijeron, ´No hay colectivos,
quédese, por favor´.

A los tres días de vivir con ellos,
de muy buen modo me dijeron, ´Váyase!´
Me devolvieron mis cordones y mi cinto,
los tenían ellos, no les pregunté por qué.
Cuando salía, me prometieron, lo aseguraron,
lo repitieron: ´Nos volveremos a ver´¨.

 

Ciclo 3