Se piensa que el nombre proviene de la similitud con otra muy parecida que bailaban los indio colombianos, y cuyo nombre es el de un cacique. Esta es una danza pampeana característica. Interviene un solo bailarín y no participa la mujer. Es una de las más antiguas de nuestro folklore. Puede que haya sido la primera puesto que se han recogido datos de las misiones jesuíticas donde se la nombra. En el Malambo es donde se demuestra la habilidad en la realización de las mudanzas, pués es interesante ver como un gaucho o un buen bailarín sabe coordinar los diversos aspectos de la misma, intercalando el "Zapateo", "Cepillada", "Repiques" y "Floreos", en forma tal que al verlos no se notan brusquedades ni fallas al pasar de una figura a la otra. En esta danza, al contrario que en las demás, el bailarín no sigue el ritmo de la música sino que son los músicos los que se adaptan al cambio de sus mudanzas. Comienzan los primeros rasgueos del guitarrista y en general se inicia la danza en forma suave, con pocos movimientos. La segunda mudanza es ya más movida y la tercera lo es más aún y así aumentando en gracia, en dinámica y habilidad todos sus movimientos, terminando con tres pasos, que los da al frente en forma enérgica y con compás bien marcado, para terminar con un pie adelante, bien erguido en la posición propia del gaucho. |