Sucesos Históricos Argentinos
La Ley Sáenz Peña (1912)
Roque Sáenz Peña ni bien asumió
la presidencia, en su primer mensaje ante el Congreso Nacional,
manifestó sus ideas sobre el sufragio libre, obra que se
proponía concretar.
La Reforma Electoral proyectada por el Ministro del Interior, Dr.
Indalecio Gómez, requería una Ley de Enrolamiento General de
los ciudadanos nativos y naturalizados y la confección de un
nuevo padrón electoral.
Con estas medidas el Poder Ejecutivo perdía la posibilidad de
preparar los padrones electorales, como lo venía haciendo, a su
beneficio. El
enrolamiento estaba a cargo ahora del Ministerio de Guerra y el
Poder Judicial tendría que indicar quienes organizarían las
elecciones y quienes estarían en condiciones de votar.
El proyecto de Ley electoral estuvo listo a fines de 1910 y fue
aprobado luego de arduos debates. La Ley Sáenz Peña, puesta en
vigencia en 1912, establecía:
El radicalismo abandonó su
actitud abstencionista y triunfó en las elecciones de Santa Fe
de 1912 y en las elecciones para diputados nacionales de ese
mismo año, por la capital.
Los partidos políticos, como consecuencia de la Ley Sáenz
Peña, tuvieron que reorganizarse: revisar sus Cartas Orgánicas,
crear centros seccionales o comités, convocar a convenciones o
congresos y elaborar plataformas electorales.
La semana trágica
A comienzos de 1919 se inició una huelga
en la fábrica metalúrgica de Vasena, en Barracas.
La violencia fue creciendo hasta que los agentes de seguridad
llegaron a matar a cuatro personas, en consecuencias se
transformó en una huelga general.
En la represión intervino el ejército, la policía y grupos de
civiles armados que constituyeron la Liga Patriótica Argentina
que estaba controlada por los conservadores.
Hubo numerosos muertos y heridos; el Presidente Yrigoyen obtuvo
una solución favorable a los huelguistas.

Segunda Presidencia de Hipólito Yrigoyen: 1928 - 1930
Hipólito Yrigoyen asumió por
segunda vez la presidencia de la nación a los 76 años de edad,
cuando se salud ya era precaria.
Tuvo que gobernar en uno de los períodos más complejos de la
historia argentina, ya que la crisis mundial, iniciada en 1929,
también afectó gravemente a nuestro país.
La revolución del 6 de setiembre de 1930
En 1930, el país vivía un
momento clave. La crisis internacional, con sus secuelas sociales
de desocupación y miseria se sumaron a los inconvenientes de la
última etapa de la gestión presidencial. Yrigoyen, ya anciano y
enfermo se empeñaba en resolver personalmente todas las
cuestiones de estado ocasionando demoras e ineficiencia en su
resolución. También se lo acusó de rodearse de ineptos
obsecuentes que obstaculizaban su gobierno.
Se
inició así una acción opositora en la que intervinieron
miembros del Congreso, la prensa, el Partido Socialista
independiente y grupos nacionalistas, estos grupos constituían
una nueva fuerza desprendida del conservadorismo, que simpatizaba
con las ideas fascistas de Mussolini. Postulaban sustituir el
sistema político constitucional por uno nuevo de corte
corporativo y derogar ley electoral vigente (ley Saenz Peña).
Encontraron partidarios en las filas del ejército y en algunos
intelectuales como Leopoldo Lugones, autor de La Hora de la
espada (1927).
El 9 de agosto se da a conocer el "Manifiesto de los
44" al que adhirieron parlamentarios de distintos sectores.
Este manifiesto alteró aún más los ánimos y las críticas se
hicieron más viruletas. Mítines políticos opositores, grupos
universitarios y grupos nacionalistas provocaron disturbios
reclamando la renuncia de Yrigoyen. Solo los socialistas
auténticos y los demócrata progresistas reclamaron calma.
El ejército también manifestó su disconformidad con la
gestión de gobierno. Pero había dos sectores con distintas
propuestas. Uno encabezado por el general José Félix Uriburu
proponía la reforma total del sistema y la eliminación del
sufragio universal para reemplazarlo por un sistema corporativo.
El otro sector, liderado por el ex ministro de Guerra general
Agustín P.Justo sostenía la necesidad de derrocar a Yrigoyen
pero manteniendo el sistema vigente.
El golpe ya era un hecho pero Yrigoyen no creía en él,
Dellepiane, ministro de Guerra renunció al sentirse impotente
frente a la situación. El 5 de septiembre Yrigoyen delegó el
mando en el vicepresidente Martinez, su salud era muy débil.
Este declaró el estado de sitio pero la revolución ya estaba en
marcha.
Uriburu llegó a la casa de Gobierno sin resistencia alguna.
Horas después el vicepresidente entregaba el mando. Yrigoyen se
entregó en la ciudad de La Platas donde fue arrestado y enviado
a Martín García.
La Revolución del 4 de Junio de 1943
La candidatura de R. Patrón
Costas, cuya figura representaba el fraude y la corrupción de
los años '30, desencadenó la intervención del Ejército el 4
de junio de 1943. El derrocamiento de Castillo contó también
con el apoyo de los radicales y de los Estados Unidos que
presionaban para que la Argentina adoptaran una postura más
clara con respecto a la guerra.
Durante
1942 Estados Unidos había lanzado una campaña que califúaba al
gobierno argentino de fascista y favorable al Eje. La acusaciones
se basaban en los subsidios que la embajada alemana otorgara a
sectores de la prensa argentina y los tratos del gobierno con
algunas firmas alemanas. En aquel año circularon en Bs. As.
rumores de una inminente invasión desde Brasil, lo mismo que de
un proyecto de ocupación de Comodoro Rivadavia por marines
norteamericanos.
En un primer momento los objetivos del golpe resultaron confusos
y cada sector político pensó que la revolución lo
beneficiaría. Las tropas avanzaron desde campo de Mayo hacia la
capital sin encontrar resistencia. Sólo se registró un pequeño
incidente frente a la Escuela de Mecánica de la Armada donde
resultaron muertos dos militares y hubo civiles heridos.
El Ejército, si bien convencido de la necesidad del golpe,
estaba dividido acerca de que actitud tomar después. Una
facción, la de más importancia en número y jerarquía, se
inclinaba por un gobierno de coalición de tendencia liberal como
el de Ortiz y un acercamiento a los norteamericanos. Otra
facción, integrada por nacionalistas, optaban por resistir la
presión norteamericana, conservar la neutralidad, armar a la
Nación. Dentro de este grupo operaba el GOU (Grupo de Oficiales
Unidos), logia o grupo de presión compuesto por oficiales
relativamente jóvenes en la mitad de la jerarquía castrense.
Este organismo, constituído en marzo de 1943, desarrollaba sus
reuniones en secreto y sus verdaderos objetivos nunca fueron
claramente dilucidados. Sus ideas predominantes eran: el
anticomunismo y la soberanía económica. Formaban el grupo tres
coroneles en actividad: Miguel A. Montes, Juan D. Perón y Emilio
Ramírez; unos trece Tenientes Coroneles, dos o tres mayores y un
capitán.
La división del Ejército era evidente y sólo el prestigio del
Gral. Arturo Rawson logró unir a los sectores del mismo con los
de la Marina para derrocar a Castillo.
Al asumir el poder Rawson formó un gabinete heterogéneo y en su
mayoría civil que no conformó a nadie. A los tres días del
golpe Rawson fue depuesto. El Gral. Pedro Ramírez, ministro de
guerra de Castillo, asumió el mando. Su nombramiento fue bien
recibido en Washington mientras aumentaba la inquietud en la
embajada alemana en Buenos Aires. Sin embargo la política
seguida por Ramírez contradijo esas expectativas.
Presidencia de Juan D. Perón (1946 - 1952)
Las elecciones habían sido
convocadas para el 24 de febrero de 1946. Se presentaron dos
candidaturas, la Unión Democrática (alianza electoral de la
U.C.R., el partido socialista, el comunista y el demócrata
progresista) con la fórmula José P. Tamborini y Enrique
Mosca. La otra fórmula estaba integrada por Juan Domingo Perón
y J. Hortensio Quijano, era una coalición formada por el partido
laborista, la U.C.R., junta renovadora y ex miembros del partido
independiente.
Los comicios se realizaron con la garantía de las Fuerzas
Armadas que movilizaron 14.000 conscriptos para custodiar las
mesas y trasladar las urnas.
Los resultados dieron por ganadora la fórmula Perón-Quijano,
que asumieron el mando el 04 de junio de 1946.
La coalición peronista obtuvo 1.527.231 sufragios que
significaron 307 electores y la Unión democrática 1.207.155
votos que implicaron 72 electores.
Durante su primera presidencia se pueden distinguir claramente
dos etapas, especialmente en el aspecto económico. La primera se
extendió entre 1946 y 1948 y fue coordinada por el Presidente
del Banco Central, Miranda. La segunda que fue entre 1949 y 1951
la dirigió el ministro Ramón Cereijó.
En la primera etapa se desarrollo una política diseñada para un
período de posguerra. Miranda especuló con la posibilidad de
una nueva guerra y puso en marcha el plan quinquenal comprando
equipos industriales, y material bélico. La exclusión Argentina
del plan Marshall en 1948 agudizó la crisis, al reducirse las
reservas de oro y las divisas Perón decidió entonces un cambio
drástico en la política económica. Nombró para ello un nuevo
equipo encargado de ordenar la situación reduciendo el déficit
en la balanza de pagos y obteniendo un préstamo en los Estados
Unidos.
La Reforma Constitucional de 1949
El 03 de septiembre de 1948 Perón
anunció al país la próxima reforma de la Constitución
Nacional.
El 24 de enero de 1949 quedó constituida la Convención
Reformadora, presidida por el coronel domingo Mercante.
La oposición negó la validez del cuerpo legislativo y se
retiró de la Convención. Por lo tanto el 09 de marzo de 1949 se
aprobaron sin discensos las reformas propuestas.
Las principales reformas incorporadas incluían los derechos del
trabajador, la familia y la ancianidad, el derecho a la propiedad
privada con una función social y el capital al servicio de la
economía nacional. Por el artículo 40 se nacionalizaban los
minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de
carbón y de gas y las demás fuentes de energía exceptuando los
vegetales. Nacionalizaba también los servicios públicos y
prohibía su enajenación o concesión a particulares. No
estableció un monopolio rígido estatal sino que prohibió el
lucro privado permitiendo sociedades mixtas o cooperativas.
En el plano político permitía la reelección presidencial y
constituía también a la Suprema Corte de Justicia como un
tribunal de casación.
La Segunda Presidencia de Perón
Perón asumió por segunda vez la
Presidencia de la Nación sin la presencia, de su compañero de
fórmula, Quijano, quien había fallecido. El cargo vacante fue
ocupado, como resultado de nuevas elecciones, en abril de 1954
por el Almirante Alberto Tessaire.
En lo económico esta etapa de crisis e inflación contrastó con
la de los primeros tiempos y lo llevó al Presidente a revisar
más de un tema de su política de gobierno.
A partir de 1953 se dio un acercamiento entre los EE.UU. y la
Argentina, se alentó la incorporación a la economía nacional
de capitales extranjeros.
Logró una serie de importantes acuerdos económicos con Chile,
Ecuador, Paraguay, Bolivia, Nicaragua y finalmente con Brasil, la
Unión Económica. Estos acuerdos estipularon la reducción de
las barreras aduaneras, liberación de impuestos de ciertos
productos y la apertura de una línea de crédito entre los
países firmantes.
Fue sancionada una Ley de Inversiones Extranjeras, duramente
cuestionada por la oposición, que tuvo como objetivo alentar la
participación del capital privado en áreas claves de la
economía, como la energética.
El ritmo inflacionario se desaceleró notablemente desde la
última parte del año ' 52 y se produjo un crecimiento de las
exportaciones agropecuarias en 1953.
Los puntos vulnerables de su gobierno siguieron siendo la
oposición y ciertos temas puntuales, como el caso Duarte.
En abril de 1953, Juan Duarte, hermano de Eva, renunció a su
cargo de Secretario Privado de Perón (función que desempeñó
desde la primera presidencia). En esos momentos preocupaba el
desmesurado aumento del precio de la carne, ante lo cual el
Presidente ordenó una investigación. Días más tarde en un
discurso Perón denunció que tenía a su alrededor traidores.
Duarte fue hallado muerto y la versión oficial, aunque dudosa,
fue suicidio.
La noticia fue explotada por la oposición y el 15 de abril la
C.G.T. convocó a un acto de adhesión a su líder en Plaza de
Mayo. Hubo muertos y heridos entre los concurrentes al explotar
las bombas colocadas por sectores antiperonistas.
Los manifestantes en represalia incendiaron el Jockey Club,
símbolo de la aristocracia porteña, y atentaron contra locales
de partidos opositores.
Comenzó a crecer la violencia de ambos lados y se sumó una
conflictiva relación con la Iglesia Católica.
Por último, la segunda Presidencia se vio privada de la vital
presencia de Evita, quien falleció el 26 de julio de 1952
dejando un vacío que nadie podría reemplazar.
La Revolución Libertadora 1955-1958
La llamada Revolución
Libertadora, triunfante en setiembre de 1955 se extendió hasta
1958, fecha que asumió nuevamente un Presidente elegido por
sufragio popular, Arturo Frondizi.
Pero en esos tres años se sucedieron en la Presidencia Nacional
el General Eduardo Lonardi y el General Pedro Eugenio Aramburu.
En ambas Presidencias el Almirante Isaac Rojas ocupó el cargo de
Vicepresidente de la Nación.
Presidencia de Pedro E. Aramburu: 1955-1958
Como resultado de un golpe interno
en las Fuerzas Armadas asumió la Presidencia Provisional de la
Nación el General Pedro Eugenio Aramburu en noviembre de 1955,
junto con el Almirante Isaac Rojas como Vicepresidente.
Significaba un endurecimiento del régimen.
Inmediatamente la C.G.T. declaró una huelga general a la cual el
gobierno respondió con la intervención a la central obrera, que
fue ocupada por fuerzas de la Infantería de Marina y se detuvo a
varios dirigentes.
El gobierno fue auxiliado en su labor por una Junta Consultiva,
compuesta por figuras de los partidos políticos (excepto el
comunista) y del laicado católico.
Presidencia de Arturo Umberto Illia (1963-66)
En las elecciones del 7 de julio
de 1963 participaron varias decenas de partidos pero hubo 20% de
votos en blanco como consecuencia de la forzada abstención del
peronismo. Se habló, entonces, de una carta de Perón fechada el
1 de julio en la que ordenaba a sus seguidores tomar esa actitud.
La UCRP (Unión Cívica Radical del Pueblo) obtuvo el mayor
número de votos pero éstos eran sólo el 25% del total; la UCRI
(Unión Cívica Radical Intransigente) resultó tercera con 16% y
el 40% restante se distribuyó entre 47 partidos menores
(conservadores, socialistas, partidos provinciales de origen
radical y grupos marginales de derecha e izquierda).
La fórmula Arturo U. Illia - Carlos H. Perette asumió el 12 de
octubre de ese año. El nuevo gobierno resultaba muy poco
representativo, sólo contaba con un tercio de los escaños en el
Congreso, y debía enfrentar las presiones que las distintas
tendencias internas del radicalismo del Pueblo ejercían para
lograr puestos claves en el gabinete.
En su primer mensaje ante al Congreso el doctor Illia señaló
algunos aspectos fundamentales de su programa de gobierno:
respetar la independencia del Poder Judicial, respetar las
autonomías provinciales, eliminar la desocupación obrera,
aprovechar plenamente todos los factores productivos, defender el
valor de nuestra moneda, anular los contratos petroleros con
empresas extranjeras, mejorar el nivel tecnológico del campo,
modificar el régimen de la tierra para facilitar el acceso a la
propiedad de los auténticos productores por medio de un sistema
de créditos adecuado, obtener mayores saldos exportables para
completar nuestro desarrollo industrial, buscar nuevos mercados
sin exclusiones ideológicas, fortalecer la acción gremial pero
alejarla de su instrumentación política partidaria, ampliar las
posibilidades en educación y cultura para la mayor cantidad de
gente, reafirmar la política americanista del radicalismo,
procurar la integración del territorio nacional reclamando por
las Islas Malvinas y la Antártida Argentina y formular un
llamamiento a las Fuerzas Armadas para su reinserción en el
proceso democrático.
La Revolución Argentina (junio de 1966):
El 27 de junio por la mañana el
comandante en jefe, General Pistarini, se comunicó con el Gra.
Alsogaray y con Onganía para anunciarles que había llegado el
momento de llevar a cabo el Golpe de Estado.
Esa noche varios objetivos importantes quedaron bajo control
militar: el edificio de Correos, las Centrales Telefónicas,
radios y canales de TV.
Alrededor de las 21 hs. el presidente Illia, reunido con los
comandantes en jefe de la Marina y de la Aeronáutica, ofreció
su renuncia para evitar enfrentamientos. Hacia las 23 hs.
regresaron pero Illia había cambiado de opinión y no estaba
dispuesto a renunciar. Los representantes de las FFAA lo
conminaron a abandonar la Casa de Gobierno antes de las 5 de la
mañana del día siguiente. A las 7.25 hs., ante la negativa de
Illia de dejar la Casa Rosada, el Coronel Perlinger al frente de
la guardia de infantería de la Policía Federal armada con
lanza-gases desalojó el despacho presidencial.
Los comandantes en jefe asumieron los poderes político y militar
de la República, destituyeron a todas las autoridades
nacionales, provinciales y municipales, a los miembros de la
Corte Suprema de Justicia y al Procurador General de la Nación.
Además disolvieron los partidos políticos y pusieron el
vigencia el Estatuto de la Revolución Argentina.
El golpe fue bien recibido en los sectores y financieros
liberales, el optimismo se reflejó en la Bolsa donde algunos
papeles subieron hasta 70 puntos. Las entidades empresarias
ACIEL, UIA, CGE y la Sociedad Rural manifestaron su entusiasmo y
sus representantes asistieron al acto de asunción de Onganía.
Los partidos políticos, con algunos matices y a excepción del
radicalismo y la izquierda tradicional, aceptaron la nueva
situación como algo lógico y razonable.
Los sectores políticos y sindicales del peronismo adhirieron
unánimemente al Golpe de Estado, como así también lo expresó
Perón desde el exilio.
El ex presidente Frondizi consideró una necesidad el
derrocamiento de Illia y se identificó con la imagen
"desarrollista" de tecnicismo y eficacia que
pretendían las fuerzas armadas.
Presidencia de Juan Carlos Onganía (1966 / 70)
El modelo de gobierno que Onganía
pretendió imponer fue similar al establecido en Brasil en 1964,
es decir, una autocracia modernizadora que cambiase la sociedad
desde arriba con o sin el respaldo popular. El régimen
presentaba otra variante del pensamiento corporativista pero en
este caso se postulaba un poder estatal del que estaban
explícitamente excluídos los grupos de intereses. Fueron
prohibidos los partidos políticos y la actividad sindical; se
impuso una estricta censura y se persiguió a estudiantes,
intelectuales y artistas.
Onganía declaró su intención de permanecer indefinidamente en
el poder y proclamó que el programa de la "Revolución
Argentina" restablecería la economía, reavivaría el
crecimiento y luego distribuiría sus frutos para lograr la
"paz social".
El "Estatuto de la Revolución Argentina" aprobado por
los tres comandantes en jefe, creó un marco normativo que
reemplazó a la Constitución Nacional.