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Biografía
Nació el 17 de enero de 1875, en Montevideo.
Luego de cumplir los estudios primarios y dejar
incompletos los secundarios su patria, Florencio fue
empleado gubernativo y periodista. Integra un cuadro
escénico de aficionados, cruza el Plata en varias
ocasiones hasta que, por su condición de ''blanco'',
participa en su país en la revolución que, 1897, se
levanta contra el presidente Juan Idiarte. Consternado
por el clima que lo rodeaba a raíz del levantamiento,
deserta y pasa al Brasil. Luego retorna a Montevideo,
donde toma contacto con el Centro Internacional de
Estudios Sociales, cuyo lema libertario era '' El
individuo libre en la comunidad libre''. Allí dicta
conferencias con ardoroso fervor anárquico e interviene
en el cuadro teatral de la institución. A ese tiempo
pertenece un scherzo incisivo que titula Puertas adentro.
Sigue su labor periodística. Se traslada a Rosario y se
hace cargo de la Secretaría de Redacción de La
República, diario que dirigía Lisandro de la Torre.
En el año 1900 se instala en Buenos Aires, donde sigue
cumpliendo su quehacer periodístico y colaborando en la
revista Alborada de Montevideo. Al año siguiente retorna
a Rosario, participando, en el movimiento sindical. El
diario se convierte en una tribuna de protesta obrera, y
en 1902, al adherir a una huelga de gráficos que se
produce por entonces, el nuevo dueño del diario, lo
despide.
Intenta entonces estrenar La gente honesta, sainetes de
costumbres.
Sánchez funda con otros camaradas La Epoca, y, en
edición extraordinaria, publica La obra.
La relaciones con la familia de su novia, Catalina
Raventos, Catita, entrerriana nacida en 1872, se habían
vuelto tensas a raíz de que no se lograba la concreción
de la boda.
Florencio Sánchez era amigo de Joaquín de Vedia (1877,
1936), crítico teatral del diario Tribuna y a él le
llevó los originales de M'hijo el dotor, la obra que
acababa de escribir. De Vedia fue a verlo a Ezequiel
Soria, quien en esos momentos ejercía la dirección del
elenco de Jerónimo Podesta, leyó la obra y la puso
inmediatamente en ensayo.
El tema y su desarrollo provocaron vivas polémicas que
popularizaron aún más el nombre de Sánchez. Ese mismo
año, 1903, se casó con Catita. José Ingenieros y
Joaquín de Vedia fueron sus padrinos.
Al año siguiente estrena tres obra nuevas: Cédulas de
San Juan; La pobre gente, comedia en dos actos, y La
gringa. En esta última Sánchez expresa, su honda
esperanza en el porvenir a través de la pareja humana.
Capta con exactitud la transformación que estaba
operándose en nuestros campos para dar cabida,
juntamente con el hombre criollo de a caballo, al
labrador gringo.
Año excepcional, 1905 fue un año memorable para nuestro
teatro. Sánchez, por su parte, presenta un sainete
pintoresco, Mano Santa, y tres obras proncipalísimas de
su dramática. Estas son: En familia, reflejo amargo de
la descomposición de un hogar típico de la clase media.
El sueño del viaje a Europa en 1906 ya en pleno apogeo
de su fama, Sánchez estrena El conventillo, Zarzuela en
un acto, y El desalojo, sainete de igual extensión,
realiza variaciones dentro de una misma temática de la
pobreza. Y pensando en producciones con una
caracterología y formulación más universales que
pudieran ser llevadas a su ansiado viaje a Europa,
escribe El pasado, Nuestros hijos y Los derechos de la
salud.
Mientras sigue ilusionado con ese viaje a Europa ofrece
seis piezas breves: Los curdas, La tigra, El cacique
Lichuelo, Un buen negocio, Marta Gruni y moneda falsa. De
todas ellas es necesario destacar en el Teatro Apolo,
pues se trata de un sainete perfectamente estructurado.
El viaje a la celebridad consigue por fin el ansiado
pasaje para viajar a Europa, y el 25 de setiembre de 1909
se embarca como comisionado oficial del presidente
uruguayo, doctor Claudio Williman. Llega a Europa; desde
Génova al ser revisado le diagnostican una bronquitis
con serias proyecciones sobre el pulmón izquierdo.
Viaja a Suiza, por prescripción médica, debe descender
en Milán e internarse en el hospital Fate Bene Fratilli,
fallece en la madrugada del 7 de noviembre de 1910.
Apenas tenía 35 años y ya era ''celebre''.
Importancia de su obra: Era un dramaturgo nato que había
logrado articular de manera perfecta, su posición
ideológica disconformista, y por ello revolucionaria,
con su segundo instinto teatral.
El género chico y el sainete porteño:
El sainete es un género que posee rancio abolengo dentro
de la historia más vital del teatro español.
Lo desdeñaron autores como: Cervantes, Lope de Vega,
Calderón, Tirso.
Añade al sainete algunos de los componentes líricos y
se produce así, como consecuencia de un hecho político
económico.
Una variante escénica barata y cómoda, que habría de
llamarse ''Género chico'', con el propósito de
diferenciarlo del otro teatro que pretendía integrar el
''Género grande''; el primero era habitualmente
divertido y atrayente; el segundo podía resultar mucho
más serio, artísticamente hablando, pero fatigado y
aburrido.
El género chico obtuvo aceptación en todos los
escenarios de España, y no sólo entre los públicos
más populares.
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