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Biografía
Nació en Buenos Aires el 2 de setiembre de 1805. Su
padre fue un comerciante vasco y se llamó José Domingo.
Su madre, Martina Espinosa. Su padre muere en plena
infancia de Echeverría y al parecer él y sus nueve
hermanos quedan a cargo de un tutor que les amarga la
existencia.
Hizo su educación primaria en la escuela de San Telmo,
perteneciente al Cabildo.
Posteriormente a esos años de aprendizaje
(inexplicablemente tardíos), se lo ve envuelto en
amoríos y en cierta vida de disipación.
Sea por un sentimiento de culpa, sea por haberse dado
cuenta de los extremos a que podía llevarlo esa vida
desarreglada, se morigera y empieza a estudiar con más
orden luego de la muerte de su madre. En 1822 aparece
inscripto en el Departamento de Estudios preparatorios de
la Universidad.
Posteriormente decide viajar a París. Antes de la
partida había comenzado a escribir. Se conocen, sin
fecha, sus Cartas a un amigo en las cuales lo
sobresaliente son ciertas observaciones relativas al
campo, episodios que anticipan la anécdota fundamental
de La Cautiva, aunque el lenguaje es el neoclásico
de su tiempo.
A mediados de octubre de 1825 se embarca al fin en La
Joven Matilde. El viaje es accidentado y debe cambiar de
barco; toma el "Aquiles" en Bahía y llega al
Havre a fines de año y a París en 1826. Poco a poco se
va informando del movimiento cultural e intelectual
francés que vive en esos momentos un período da cambio.
En verdad Echeverría no parece haber tenido contacto
directo con los representantes del romanticismo
o los pensadores revolucionarios; sí, en cambio, puede
haberse empapado de la atmósfera intelectual y puede
haber leído los autores más en boga. Escribe una serie
de ejercicios titulados Ilusiones.
Por razones económicas Echeverría debe abandonar París
y vuelve a Buenos Aires en julio de 1830, justamente en
el momento en que el romanticismo llega a su pináculo y
empieza su disolución. En 1830 ya no está más
Rivadavia; la presidencia cayó sin pena ni gloria; el
país, que había ganado heroicas batallas en la guerra
con el Brasil, perdió la Banda Oriental.
Apenas llega a Buenos Aires, Echeverría publica dos
poemas en La Gaceta Mercantil, órgano también del
gobierno: "Regreso" y "En celebridad de
mayo", sin firma, poemas que integrarán en 1834 Los
Consuelos. La aldeana Buenos Aires advierte al poeta y lo
celebra creándose en su torno una expectativa que
Echeverría va satisfaciendo en dos sentidos: publicando
de cuando en cuando alguna composición, como por ejemplo
"Profecía del Plata" en 1831 y "El
túmulo de un joven" en julio de 1832, ambas en el
Diario de la Tarde. Puede suponerse también que pasa
temporadas en Luján y que, sobre todo, prepara lo que
podríamos llamar la revolución romántica.
Esta se produce en 1832 al publicar Elvira o la novia del
Plata, en forma anónima. Este folleto no es bien
recibido.
En 1833, Rosas, fuera del gobierno organiza la expedición
al desierto. Se insinúa una tendencia a la
represión intelectual centrada sobre todo contra la
Universidad, que pierde a prestigiosos profesores. Esto
no resulta estimulante para Echeverría. Al fin se marcha
a Mercedes, Uruguay, donde permanece seis meses que son
poéticamente muy productivos. A su regreso hace conocer
"La Diamela" y el "Adiós al Río
Negro", y reserva otras producciones que agrupa en
Los Consuelos, aparecidos en 1834. Es el primer libro de
poemas compuesto por un poeta argentino en Buenos Aires.
Entretanto, Echeverría va componiendo su poema principal
La Cautiva que, encabezando su libro Rimas, aparece en
1837, en plena madurez intelectual y formal del poeta. El
poema tiene gran resonancia, es muy celebrado, y
significa una síntesis, una adaptación de las doctrinas
y preceptos románticos a nuestra realidad.
Echeverría participa en el Salón Literario y allí su
liderazgo es indiscutible. Hacia 1838 el Salón debe
cerrar, y se rematan sus existencias.
En junio de 1838 se funda la histórica Asociación de
Mayo. Echeverría es el numen y quien redacta los
principios de la entidad. Esta entidad es su último
intento de convencer a Rosas.
Es Echeverría quien redacta la Creencia, compuesta de
quince palabras simbólicas, y quien preside la
Asociación, quien invita a separarse a sus miembros, con
lo cual empieza el destierro de esta generación. En el
fondo, las Palabras, que luego en 1846, con la Ojeada
retrospectiva formarán el llamado Dogma Socialista,
constituyen el primer intento orgánico de formular un
ideario nacional, una filosofía del conjunto.
Echeverría se refugia en Los Talas. Entre 1838 y 40
escribe presumiblemente El Matadero, que no publica. En
1844 redacta su Manual de Enseñanza Moral.
Escribe luego El peregrinaje de Gualpo, proyecto de un
poema en el que recuerda su viaje a Europa. Hacia 1846,
época de la publicación del Dogma, parecen estar
cambiando las condiciones políticas argentinas.
En setiembre de 1847 Echeverría es nombrado miembro del
Instituto de Instrucción Pública del Uruguay. Única
cargo ocupado en su vida.
Después empieza su declinación física. La tisis lo
consume. Echeverría venía anunciando su próxima
muerte. En carta de 1846 a Alberdi
y Gutiérrez dice: "
porque no tengo salud, ni
plata, ni cosa que lo valga, ni esperanza, ni porvenir y
converso cien veces al día con la muerte hace cerca de
dos años". Muere el 19 de enero de 1851, antes del pronunciamiento
de Urquiza y, por supuesto, antes de la caída de
Rosas. Se ignora dónde están sepultados sus restos.
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Obras
Proyectada sobre el telón de fondo de la realidad
nacional en el tiempo que le tocó vivir, y en la misma
trama de su biografía, atormentada y dramática, la obra
de Echeverría resulta más comprensible o, si se
prefiere, aparece mejor iluminada que si se la separa de
ese contexto vital. Pero si esto es cierto, también lo
es que su naturaleza y su valor literario sólo pueden
ser determinados por el estudio de su obra misma, por
más que este estudio se auxilie con el valioso aporte
que tal contexto suministra. Como siempre, el tiempo
histórico envuelve al hecho temporal del valor
literario. Ninguno de los dos es la clave de la
explicación del otro. Cada cual se explica a si mismo.
Pero ambos se iluminan y se corresponden secretamente sin
deteriorar ni disminuir en nada su realidad intrínseca.
Es preciso examinar ahora en su desarrollo cronológico
su labor literaria, destacando en ella dos hitos
fundamentales de su producción que constituyen a la vez
tres hitos importantes en la historia de la literatura
argentina. 1º: La cautiva, con la cual el género
poético cobra un fuerte impulso en su desarrollo en
nuestra literatura. 2º: El matadero, pieza que inaugura
no sólo el género cuentístico en la Argentina sino,
como veremos, el realismo
moderno. En cuanto al Dogma, corresponde a la labor de
Echeverría como ideólogo.
LAS PRIMERAS OBRAS
Dos años después del regreso de Echeverría a Buenos
Aires, en 1832, aparece sin nombre de autor un poema
titulado: Elvira o la novia del Plata. En una carta (a
Fonseca, tomo V de las Obras completas) Echeverría
confiesa el origen de este poema: "La poesía del
siglo, la poesía romántica inglesa, francesa y
alemana". Puede verse ya claramente su decidida
adhesión al romanticismo triunfante en Europa.
El poema no gustó. Los periódicos British Packet y El
Lucero recibieron fríamente la obra.
En cambio, triunfa en Los consuelos. Apareció en 1834, y
consta de 36 poemas, precedidos por un epígrafe del
poeta catalán Ausías March en la traducción de Fray
Luis de León: "No vea mis escritos quien no es
triste o quien no ha estado triste en tiempo
alguno".
Los consuelos tuvo un gran éxito. Florencio Varela, el
1º de diciembre de 1834, saluda en su autor a un
verdadero poeta.
La cautiva, poema publicado en 1837 dentro del volumen de
las Rimas, tuvo un éxito inmediato. En el Diario de la
Tarde, Gutiérrez hizo una crítica consagratoria. De la
primera edición fueron enviados 500 ejemplares a España
que se agotaron de Cádiz. El diario El Tiempo, en su
número 625, glosó los comentarios de Gutiérrez. La
repercusión fue tan grande que al poco tiempo se
reimprimió en España en el mismo año. Incluso en la
Argentina fue reimpreso el volumen en 1843, en plena
época de Rosas.
El poema tiene nueve partes (El desierto, El festín, El
puñal, La alborada, El pajonal, La espera, La quemazón,
Brian, María) y un epílogo mediante los cuales se
relata una historia trágica que se desarrolla en la
pampa, en zona de indios, hacia una época indefinida
pero posterior a la Independencia.
Examinemos también de cerca a El matadero, escrita entre
1838 y 1840, inédito hasta 1871, año en que Juan María
Gutiérrez, lo hace publicar en la Revista del Río de la
Plata.
Como primera aproximación, debe decirse que es
lamentable que no se haya publicado en el momento de su
redacción, porque en verdad es la primera narración de
carácter definido, de jerarquía literaria y de valor
testimonial que se ha producido en el Río de la Plata El
matadero está desconectado de su tiempo y de los ensayos
narrativos que se están produciendo. Tiene en común con
ellos por lo menos dos elementos: ser producto de una mentalidad
romántica, y afirmar en consecuencia un
sentido de la vida romántico; y, por otra parte, ser en
general un relato de costumbres contemporáneas.
En El matadero están contenidas muchas otras
significaciones, aparte de iniciar el realismo
y la narración argentina modernos. Están contenidos
elementos que marcan líneas permanentes en el proceso de
conformación de la literatura argentina. Puede decirse
que las principales características de toda la
literatura nacional y sus problemas más eminentes salen
de allí.
Otras obras fue publicando Echeverría en el resto de su
vida, aunque si se exceptúa el Dogma, ya en el plano de
las ideas y no de la literatura, ninguna de ellas dotada
de la importancia de La Cautiva y El matadero.
En 1837 compuso en Los Talas un poema con el que rindió
homenaje al movimiento estallado en Dolores ese mismo
año, y que fue sofocado por Rosas sangrientamente. Es La
Insurrección del Sur. Consta de 987 versos y 24 notas
históricas, que publicó en 1849. También es
importantísimo su aporte a la historia de nuestras ideas
a través de su obra capital, El Dogma Socialista, donde
se recogen y ordenan las ideas que van a dar lugar a la
conformación del liberalismo, doctrina que
prácticamente, ha construido hasta hoy nuestra nación.
Por ahora, puede decirse que el Dogma tiene una clara
vinculación con las Bases, de Alberdi, y ésta con la
Carta Magna de 1853. Nada menos que esto es lo que debe a
Echeverría la historia de nuestras ideas, así como
nuestra historia de la literatura le debe a su
producción poética y narrativa los rasgos que han
quedado aquí señalados.
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