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Biografía
Roberto Godofredo Christophersen Arlt nació en Buenos
Aires, en el barrio de Flores, el 1 de abril de 190l.
(Después, por un extraño prurito, el propio escritor
trataría de confundir a sus biógrafos, diciendo, en la
selección de narradores jóvenes compilada por Miranda
Klix, que había nacido el 7 de abril, y más tarde
todavía, en Don Goyo, afirmaría: "He nacido la
noche del 26 de abril. . .". ) Sus padres eran dos
inmigrantes europeos llegados hacía poco al país: el
padre, Carlos Arlt, alemán de Posen (hoy Poznan,
Polonia), tiene treinta y dos años al arribar a Buenos
Aires y, según parece, es desertor del ejército
imperial; la madre, Catalina Iobstraibitzer, ha nacido en
una aldea tirolesa y luego vivido en Trieste, y su lengua
natal es el italiano. En los primeros años del siglo, la
vida de la familia Arlt (engrosada con la llegada de la
hermana menor de Roberto, Lila, que, aún joven, habría
de morir de tuberculosis) se arrastra penosamente, de
acuerdo con los moldes económicos y sociales en que se
mueve la inmigración urbana de aquella época. Carlos
Arlt conoce algo de vidriería, otro poco de
contabilidad, y tiene un carácter bohemio que no le
permite afincarse en un lugar determinado. Abandona
durante meses a su familia para irse a trabajar al
interior, a Corrientes, a las compañías yerbateras de
Misiones. Su regreso no resuelve ninguno de los problemas
que asedian al grupo familiar, pues vuelve con las manos
tan vacías como a su partida.
Resulta particularmente importante, para la más completa
comprensión de la obra del escritor, hablar del
carácter de sus padres y de las interrelaciones
familiares establecidas en el hogar. Según todos los
testimonios, el áspero genio y la inclinación
autoritaria del padre hicieron difícil la relación con
el hijo varón desde la infancia de éste. Más tarde, el
conflicto se agudizó, Roberto adoptó una actitud de
franca rebelión frente a las exigencias paternas, y
terminó por abandonar su casa, apenas salido de la
adolescencia. Se ha observado que en las novelas de Arlt,
el padre, cuando existe, pues lo que se da generalmente
son grupos familiares presididos por viudas, dentro de
sistemas más o menos matriarcales, desempeña un papel
negativo y destructivo para los hijos; a esto hay que
añadir que tampoco ninguno de los protagonistas de esas
novelas asume la paternidad; más aún, ninguno de ellos
tiene hijos, a excepción de Balder, en El amor brujo,
que siente total indiferencia hacia el niño. El
temperamento de la madre de Arlt, por su parte, era
opuesto diametralmente al de su marido: imaginativa,
melancólica, no desprovista de sensibilidad estética,
la campesina tirolesa guió las primeras lecturas de su
hijo y le recitó los versos de Dante y de Tasso que
había aprendido en su juventud. Más tarde, esta mujer
habría de volcarse hacia el espiritismo, la astrología
y experiencias parapsíquicas diversas, como subrayando
la influencia que estos rasgos, que se mezclaban con una
suerte de difusa religiosidad, tuvieron en la formación
del hijo. Los viajes del padre, como se ha visto, no
modifican la situación de la familia Arlt, que se define
por una pobreza casi extrema. Frecuentes cambios de
domicilio nada agregan ni quitan a la desdicha cotidiana:
se trata de sustituciones más o menos disimuladas de un
inquilinato por otro, en que el factor económico es
causa determinante. Roberto, indisciplinado y un poco
vagabundo, no tiene suerte en la escuela ni gusta de
ella. El mismo apunta en la mencionada compilación de
Miranda Klix: "He cursado las escuelas primarias
hasta el tercer grado. Luego me echaron por inútil. Fui
alumno de la Escuela de Mecánica de la Armada. Me
echaron por inútil". Desde chico, como su personaje
de El juguete rabioso, desempeña diversos oficios y
pequeños empleos: dependiente de librería, aprendiz de
hojalatero, mecánico, corredor de artículos varios.
Mientras tanto, entra en contacto con la literatura a
través de lecturas desordenadas en bibliotecas de
barrio, de contactos apasionados y febriles con la
subliteratura de los folletines. A los dieciséis años
Arlt abandona el hogar y se va a Córdoba, donde tiene
una aventura sentimental. Vive allí un par de años y
trabaja duramente para ganarse la vida. Tiene 20 años
cuando conoce a Carmen Antinucci, con quien habrá de
casarse poco después. Con su mujer, atacada por una
incipiente tuberculosis, se instala en las sierras de
Córdoba, e invierte en vagos negocios los 25.000 pesos
traídos por Carmen como dote al matrimonio. Mientras
tanto, ha nacido Mirta, hija de la pareja. Los negocios
urdidos por Arlt fracasan, el dinero se acaba y todos
deben volver a Buenos Aires. Arlt trae consigo el
manuscrito de El juguete rabioso, escrito en esos años;
y un sentimiento de amargura y frustración respecto de
su matrimonio. No hay duda de que el conflicto entre amor
y matrimonio burgués que se revela como inconciliable en
los libros de Arlt, fue reiteradamente sufrido por el
escritor, pero sobre todo desde el ángulo de la
enajenación debida a su situación material, nunca
estabilizada. En Buenos Aires, Arlt se aproxima con más
interés al ambiente literario, y empieza a trabajar en
periodismo, actividad que prácticamente hasta su muerte
habría de proporcionarle su principal sustento. Quiere
publicar El juguete rabioso en la colección "Los
Nuevos", de la editorial Claridad, y expresión
principal del grupo de Boedo, pero a Elías Castelnuovo,
asesor de la colección, no le gusta el libro. Se ha
hecho amigo, en tanto, nada menos que de Ricardo
Güiraldes y Adelina del Carril; Güiraldes,
menos por necesidad que por deseos de ayudar al joven
escritor, lo nombra su secretario. Ha escuchado ya la
lectura de El juguete rabioso e insta a Arlt para que lo
publique. Será él quien trate de domar la desbordante
energía expresiva de Arlt, de pulir su lenguaje, de
corregir esas faltas de ortografía que luego serán
tantas veces citadas y que no parecen sino un desafío
más a la literatura "bien hecha", a las buenas
costumbres, a los libros amables "como una nube
sonrosada". Por fin, en 1926, gracias a la
intervención de Enrique Méndez Calzada, la Editorial
Latina publica El juguete rabioso. El mismo año aparece
Don Segundo Sombra; de algún modo, nace la moderna
narrativa argentina. muerto Güiraldes,
Arlt se consagra definitivamente al periodismo: Primera,
en Don Goyo, revista humorística dirigida por su amigo
Nalé Roxlo; luego, como cronista policial en Crítica,
el gran diaria de los Botana; Y finalmente, en El Mundo,
a invitación de Alberto Gerchunof, quien es muy pronto
reemplazado por Carlos Muzzio Sáenz Peña. En este
último diario se consagrará como cronista porteño con
la inolvidable serie de sus Agua fuertes. Ya trabaja
allí cuando, en 1929, se publica su segunda novela, Los
siete locos, que obtiene el tercer premio municipal de
ese año. El hecho representa, ahora sí, la nombradía
literaria para Arlt; uno de sus sueños se ha cumplido.
La crisis mundial ronda por ese tiempo, como se ha dicho
ya, a nuestro país, y lo sacude violentamente en 1930,
con la revolución del 6 de septiembre, que reajusta a la
Argentina en el esquema del mercado internacional
dirigido por las grandes potencias, e interrumpe una
política de integración social intentada, aunque
vacilantemente, por el radicalismo. Arlt, si bien jamás
afiliado a partido político alguno, ha participado ya de
varias organizaciones de izquierda, y después de 1930 se
cuenta entre los opositores del gobierno de Uriburu. Sus
simpatías personales, es obvio decirlo, están por la
revolución social; pero sería ingenuo trasladar esta
opinión ideológica a sus libros y suponer que ellos
hacen explícita una estética socialista. En lo que
respecta a política cultural, permanece equidistante en
la polémica Florida-Boedo, si bien la mayor parte de sus
amigos pertenece al grupo de Boedo, e insisten en
adscribirlo a él, hasta el punto de que el propio
novelista se suele incluir a veces, aunque con reservas,
entre los boedistas. En 1931 se edita Los lanzallamas,
continuación de Los siete locos, y el año siguiente El
amor brujo, última novela de Arlt. Entre tanto, el
escritor ha conocido a Leónidas Barletta y ha tomado
contacto con el Teatro del Pueblo; en adelante, la
literatura dramática será su principal preocupación.
Todavía publica dos volúmenes de cuentos (El
jorobadito, 1933, y El criador de gorilas, 1941), pero es
incuestionable que el teatro se ha situado en el centro
de su inquietud creadora. Una tras otra, se estrenan 300
millones, La isla desierta, Saverio el cruel, El
fabricante de fantasmas, La fiesta del hierro. En otra
parte se estudiará esta importante producción,
comparable a la narrativa arltiana en tensión y
autenticidad, aunque probablemente menos original que
ésta. Durante toda la década del 30, la situación
económica de Arlt sigue siendo inestable, y la relación
con su esposa, ya muy enferma, sufre bruscas caídas y
reconciliaciones más o menos pasajeras. Un respiro para
el escritor es un viaje de un año a España, donde va
como corresponsal de El Mundo. Es 1935, y ya flota en la
península el aire trágico que anuncia la guerra civil.
De vuelta en la Argentina, Arlt retoma su vieja afición
de inventor, basada en conocimientos científicos
autodidácticos y no siempre muy ortodoxos. Cree
seriamente que alguno de sus hallazgos deposita la mayor
confianza en un sistema de vulcanización de medios que
quiere explotar en sociedad con el actor Pascual
Naccarati - lo sacará de las tristezas de la miseria
decorosa en que vive. En 1940 muere su esposa, y poco
después Arlt se casa por segunda vez, con Elizabeth
Shine. El 26 de julio de 1942, a la madrugada, después
de haber presenciado un ensayo en el Teatro del Pueblo y
de haber votado en las elecciones del Círculo de la
Prensa, el escritor muere de un ataque cardíaco. Sus
restos son velados en el mismo Círculo de la Prensa.
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Obras
LAS NOVELAS DE ARLT
Los protagonistas de sus novelas son hombres
pertenecientes a la clase media porteña de las tres
primeras décadas del siglo. Estos personajes tienen una
triple característica: están sumergidos en la miseria,
son marginados por la sociedad y son permanentemente
torturados por los tabúes sexuales. En todos sus textos,
Arlt incluye el lenguaje vivo de los porteños con las
características particulares adoptadas por el aluvión
inmigratorio.
EL JUGUETE RABIOSO
El juguete rabioso es la más autobiográfica de sus
novelas. Está dividida en cuatro partes que muestran a
su protagonista Silvio Astier en diferentes situaciones
en las que fracasa sistemáticamente. En el primer
capítulo "Los ladrones", Silvio forma un club
con el objetivo de efectuar robos en el barrio; los
intentos son frustrados y el club se disuelve. En el
segundo, "Los trabajos y los días" el
protagonista es dependiente de una librería pero luego
de intentar un incendio, fracasa y debe huir. En el
tercero, "El juguete rabioso" Astier ingresa en
la Escuela de Aviación como aprendiz, pero lo expulsan.
El capítulo culmina cuando intenta suicidarse y fracasa.
En la parte final, llamadas "Judas Iscariote",
Silvio, ya mayor, entabla amistad con un rengo que es un
cuidador de carros, muy humilde, en Flores. El Rengo le
cuenta que quiere robar la casa del ingeniero Vitri. El
protagonista lo delata y comenta que desea irse al sur.
El resentimiento de sus repetidos fracasos lo impulsa a
delatar a un hombre común, marginado como él. La única
vez que no falla en sus intenciones, falla como ser
humano, delatando al que lo consideraba su amigo y
confidente.
LOS SIETE LOCOS Y LOS LANZALLAMAS
Los Siete Locos y Los lanzallamas poseen continuidad
temática y de personajes, pero algunos rasgos las
diferencian. El protagonista, Erdosain, roba dinero de la
compañía en la que trabaja como cobrador. El móvil del
delito no es exactamente el dinero sino, con más
precisión, la felicidad que le produce desquitarse de
los que lo explotan.
El argumento tiene un tono policial en el que se mezclan
temas filosóficos durante las conversaciones. Hay una
notable influencia en Arlt del escritor ruso Fedor
Dostoievsky y del folletín.
En Los siete locos hay un pronunciado dinamismo que, con
el avance de los hechos, hace descubrir nuevas intrigas.
En cambio, en Los lanzallamas, la estructura es más
estática, ya que predominan los monólogos y los largos
parlamentos de tono confesional.
EL AMOR BRUJO
El amor brujo es una novela, que, a diferencia de las
anteriores, reduce la cantidad de personajes y de
espacios donde transcurren las acciones.
El protagonista es el ingeniero Balder, que, casado y con
un hijo, establece un noviazgo con Irene, una
adolescente. Hay otra historia secundaria, la de Zulema,
amiga de Irene y mayor que ella, cuyo matrimonio con el
mecánico Alberto no es feliz.
Balder se separa finalmente de Irene, y luego de una
serie de desilusiones se reconcilia con su esposa.
EL JOROBADITO Y EL CRIADOR DE GORILAS
El jorobadito y Él criador de gorilas son dos libros
que reúnen la cuentística de Roberto Arlt.
El criador de gorilas contiene quince cuentos escritos
por encargo en los cuales se desarrollan anécdotas del
ambiente africano por medio de la leyenda y el mito.
El jorobadito está compuesto por nueve cuentos en los
que Arlt reitera la temática de sus novelas: la
angustia, la humillación la marginación la hipocresía
de la sociedad burguesa, el aburrimiento y el cansancio
corno generadores de las conductas sociales más
negativas, y la mujer corno objeto simbólico de
perversión.
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