

|
Biografía
El 29 de agosto de 1810 nacía en San
Miguel del Tucumán Juan Bautista Alberdi, hijo de
Salvador de Alberdi, comerciante próspero de la región
y vecino respetable, y de Josefa de Aráoz, quien
pertenecía a una familia tradicional y aristocrática
del noroeste argentino.
A los pocos meses del nacimiento de Juan Bautista muere
su madre, y cuando él tiene 10 años, su padre. Recibe
la instrucción primaria en una de las escuelas que
Belgrano donara a su provincia natal.
Becado por el gobierno provincial, Alberdi ingresa al
colegio de Ciencias Morales en 1824 y abandona poco
después sus aulas para trabajar como dependiente en una
tienda frente a la Universidad. Dedicado al comercio y la
lectura, reingresa en 1827 al Colegio de Ciencias
Morales. En sus aulas traba amistad con Miguel Cané,
Vicente Fidel López y Andrés Somellera.
Se acerca al pensamiento de Condillac; sin embargo,
influido aún por la filosofía de Rousseau, se
mantendrá más cerca del filósofo ginebrino en razón
de sus inclinaciones estético- morales. En 1831 ingresa
a la Universidad para seguir Derecho: inicia entonces una
de las etapas más felices de su vida. Frecuenta las
animadas tertulias de su época; es siempre bien recibido
en dichas veladas. Joven y elegante, ingenioso y
refinado, sabía dosificar la mundanidad con el matiz
intimista y melancólico de la generación
romántica.
Pone de manifiesto una gran sensibilidad musical. En 1832
publica "El espíritu de la música a la capacidad
de todo el mundo" y el "Ensayo para aprender a
tocar el piano con mayor facilidad".
La Universidad lo aleja de la música para introducirlo
en los estudios de Lerminier, Savigny, Bentham y
Jouffroy. Deja las tertulias para participar en reuniones
estudiantiles donde se discutía sobre filosofía
política, historia y el futuro de los pueblos
americanos. Es asiduo visitante de la librería de Marcos
Sastre.
En el Salón Literario, trascendiendo los meros marcos de
una peña literaria, se leen los discursos inaugurales de
Alberdi, Sastre, Gutiérrez y Echeverría.
"El Fragmento preliminar al estudio del Derecho y la
Doble armonía"
aparecen en 1837, recibiendo
muy poca consideración en los sectores unitarios. El
Fragmento, un texto atípico para la época en cuanto al
contenido y a la orientación propuesta para el futuro de
la inteligencia argentina, no fue comprendido ni
valorado. Sin embargo, es a partir de él que Alberdi
comienza a cobrar una estatura no igualada por los
jóvenes de su generación. Sus artículos de costumbres
en La Moda, de la que es fundador y primer redactor bajo
el seudónimo de Figarillo, confieren al semanario un
contenido social realista y crítico.
Las dificultades políticas con el gobierno
rosista lo obligan a emigrar a Montevideo en 1838.
Montevideo reproducía las viejas tertulias de Buenos
Aires. Alberdi se refugia en el periodismo y en la
literatura; aprovecha, sin embargo, para criticar desde
la estética el movimiento político que se expresaba a
través de Florencio Varela, La Revolución
de Mayo, crónica dramática en cuatro partes, el
Prólogo al Certamen Poético de Montevideo del 25 de
mayo de 1841 y El Gigante Amapolas evidencian la falta de
entusiasmo que le produce su exilio en Montevideo.
En los primeros meses de 1843 se embarca, junto a Juan M.
Gutiérrez, rumbo a Europa. En los primeros días de
agosto llega a París. La experiencia directa del
progreso económico irá delineando los perfiles de su
obra futura. Reembarcado para América, elige a
Valparaíso como destino de su exilio, y aquí permanece
hasta 1855, ejercitando su profesión de abogado, la
actividad periodística, las tertulias y la publicación
de ensayos y literatura.
Las buenas relaciones que mantenía con el gobierno
chileno lo llevan a ocupar importantes cargos públicos.
A la caída
de Rosas surgen las disensiones entre los emigrados
Las intenciones constituyentes de Urquiza
pondrán en funcionamiento el genio de Alberdi, dando
origen a las Bases y puntos de partida para la
organización nacional. El análisis de la particularidad
de nuestra experiencia histórica y la clara exposición
de los objetivos políticos necesarios al modelo de país
propuesto se convirtieron en axiomas doctrinarios de los
constituyentes.
La lucha política no atrae a Alberdi; pero se convierte
en un decidido defensor de la política urquicista.
El enfrentamiento, producido por las acusaciones a la
actitud de Alberdi en el sitio de Montevideo, que Sarmiento
comentaba críticamente en su Campaña en el Ejército
Grande, separará definitivamente a estos dos hombres, a
pesar del reencuentro formal en Buenos Aires en 1879.
En 1884 Urquiza es designado presidente de la República
y Alberdi es nombrado encargado de negocios ante los
gobiernos de Francia, Inglaterra y España. Sin hacer
escala en Buenos Aires, se embarca para Europa a bordo
del "Lima".
El gobierno de Mitre
lo remueve de su cartera diplomática. Publica en 1869
una serie de folletos denunciando el carácter de la
guerra, reunidos bajo el título de El Imperio del Brasil
ante las democracias de América.
Tentado por la política, resuelve asumir la diputación
por la provincia del Tucumán, para la que ha sido
elegido, y regresa a la Argentina después de 40 años de
ausencia.
Abrumado por los años y por la falta de convicción en
el ejercicio político, vuelve a Europa en el año 1881,
desechando ofrecimientos de cargos políticos. Muere en
París, rodeado de unos pocos amigos, el 19 de junio de
1884.
|
 

|


|
OBRAS
Las obras específicamente literarias de Alberdi
fueron compuestas en su mayoría en los primeros años de
su destierro, durante el período comprendido entre 1839
y 1844.
En 1839 edita La Revolución de Mayo, crónica dramática
en cuatro partes; en 1842, El gigante Amapolas y sus
formidables enemigos, o sea fastos dramáticos de una
guerra memorable; El Edén, especie de poema escrito en
el mar por J. B. Alberdi, puesto en verso por J. M.
Gutiérrez, escrito en 1844 y publicado en 1851; Tobías
o la cárcel a la vela, compuesto en 1844, y, por
último, en 1871 produce Peregrinación de Luz del Día o
Viaje y aventuras de la Verdad en el Nuevo Mundo.
La crónica de La Revolución de Mayo, constituye una
pieza dramática de la cual alcanzó a componer sólo la
segunda y la tercera parte. Este es un ejemplo de
literatura políticomilitante que muestra las disensiones
en el partido revolucionario y el triunfo de la
Revolución como una necesidad de la legalidad
histórica.
Vuelve a sostener este principio filosófico en su
segunda obra teatral: El gigante Amapolas. La obra de
carácter satírico, se enrola en la literatura
antirrosista, mostrando una caricatura del Restaurador.
El Edén, que toma el nombre del buque que lo llevó,
junto a Juan María Gutiérrez, a Europa, pensado como un
pasatiempo de travesía para fijar las sensaciones y
peripecias del viaje, fue concebido como un juego
literario en donde los dos amigos competían
fraternalmente en el uso de la prosa, el uno, y del
verso, el otro.
El Tobías se vincula con el anterior. Reproduce el
accidentado viaje marítimo que lo trajera de Europa a
Valparaíso.
En Peregrinación de Luz del Día retoma el recurso que
más diestramente maneja, la ironía social y política
de Figarillo, unida aquí a una original y sutil
imaginación.
En sus aventuras, Luz del Día se encuentra con Fígaro,
quien lo convence para que dicte una conferencia sobre la
Libertad.
LA OBRA CONSTITUCIONAL
Bases y puntos de partida para la organización
política de la República Argentina materializa la
propuesta del Fragmento. En efecto, el esquema para la
comprensión de la historia argentina desarrollado en
éste, define el rasgo propio de nuestra nacionalidad, lo
específicamente argentino: la elaboración de la
filosofía nacional que pusiera de manifiesto la esencia
del ser nacional para poder vincularnos de una manera
propia con las leyes que rigen la evolución histórica
de la humanidad.
Las Bases no sólo brindó al roquismo la estructura de
poder que necesitaba para su desenvolvimiento, sino
también los objetivos políticos que guiaron la acción
del gobierno.
Asimismo, en el aspecto sociopolítico, la generación
del 80 será deudora del pensamiento de Alberdi y
también de los principios que conformaron la filosofía
natural- positivista del fin del siglo pasado.
|
 |