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 Refuncionalización de los espacios en el camino hacia la sociedad posindustrial o del conocimiento

 Buenos Aires forma parte, en la actualidad, de una red de "ciudades mundiales" que son beneficiadas por la competencia entre lugares que caracteriza al actual mundo globalizado. Es, como todas las ciudades mundiales, entre ellas, Nueva York, Londres, Tokio y San Pablo, un centro de poder y decisión del sistema mundial.

En ella se realiza todo tipo de transacciones financieras, se concentran empresas internacionales y los estudios de profesionales que asesoran a las organizaciones mencionadas. Es una ciudad con servicios modernos -ciudad informacional-; un gran centro de oficinas (Taylor, 1994)

Buenos Aires, como otras ciudades internacionalizadas, está arrebatando el poder al estado territorial, pero a su vez cumple el papel de representar a la Argentina en el mundo.

Nuestro espacio nacional tiene una metrópoli global. Antes, tener una aglomeración de este tipo era problemático; hoy, gracias a esa aglomeración, el país entra en el esquema global y conecta a las metrópolis y centros regionales con el mundo. Éstas son ahora quienes cumplen la función de ordenación de su respectivos espacios y en última instancia del espacio nacional, así por ejemplo, Mendoza o Tucumán jerarquizan funciones con respecto a la que tenían antes de 1990.

Pero paralelamente al crecimiento de Buenos Aires, como gran metrópoli, genera deseconomías que se derivan de su gran tamaño, como son los insuficientes servicios públicos (agua potable, recolección de residuos, seguridad), el costo del transporte y de los impuestos, los comportamientos antisociales, pobreza y aumento de la contaminación ambiental lo que produce el alejamiento de muchos de sus habitantes a la periferia de las mismas o hacia ciudades intermedias.

En 1980 la Argentina contaba con 19 ciudades que superaban los 100.000 habitantes. Actualmente, son 26 y hay otras 28 que superan los 50.000. Las ciudades con más de 50.000 personas, excluyendo el Gran Buenos Aires, reúnen el 34% de la población total frente a solo el 28% que tenían en 1980.

Estas ciudades intermedias deben su crecimiento a la incorporación de campesinos no propietarios o minifundistas que migran a ellas, expulsados del campo por la reorganización que supone incluir tecnología agropecuaria con el propósito de lograr competitividad.

Las grandes empresas argentinas están invirtiendo y orientando sus estrategias de marketing al interior del país. Estimuladas por el crecimiento demográfico, la refuncionalización y eficiencia de la red de transportes y la menor competencia, buscan nichos de mercado en las provincias. Esto incentiva las migraciones tanto por la existencia de fuentes de trabajo como por el incremento de la calidad de los servicios prestados y en muchos casos los menores precios.

Estas ciudades intermedias son centros de distribución de los productos de consumo masivo, en ellas se ubican supermercados, sucursales de banco con sede en La Capital y son además centros de salud y educación a los que es fácil acceder desde concentraciones urbanas menores o áreas rurales, dada la disminución del tiempo de traslado hacia ellas así como por contar con los medios para hacerlo -por ejemplo, las trafic-.

También mejora la gestión municipal , incluso para combatir la pobreza y disminuir la contaminación ambiental.

Las industrias pasan de la integración vertical a procesos de ensamblado de piezas producidos por subcontratistas. Se terciarizan actividades complementarias y la cadena logística asegura disponer de los insumos en el momento preciso del ensamble -just in time-.

Todo ello es posible por los avances tecnológicos aplicados al transporte y a las comunicaciones, que permite rapidez en los intercambios de bienes y personas e integración con todo el mundo en tiempo real.

Así ciudades como Trelew, Bariloche y Gral. Roca, Río Gallegos, Orán, San Pedro (Jujuy), todas fuera de la región pampeana, en los últimos 40 años multiplicaron por ocho su población. Las dos regiones con más alta tasa de crecimiento urbano son la Patagonia y el Comahue, con valores cercanos al 4,5% anual, seguida de cerca por el NEA. Las ciudades crecieron expandiéndose por el campo abierto o uniéndose con otras para formar otras más grandes. Ejemplo: Neuquén-Plottier-Cipolletti; Santa Rosa-Toay, Santiago del Estero-La Banda, entre otras.

Zárate es una de la ciudades que más se vio favorecida por lo competitivo de su localización, de acuerdo con el M ercosur.

Está ubicada a 90 km de la Capital Federal, con seis puertos de gran profundidad y la entrada del puente ferrovial Zárate-Brazo Largo, con la existencia de mano de obra calificada , buen clima social, óptima calidad el agua (ideal para Ivess y las dos cerveceras) y una larga historia industrial que comenzó a principios de siglo con los frigoríficos. En ella se radican 45 empresas , como por ejemplo: Toyota, Isenbeck, Monsanto, Bayer, Hoechst, Ciba, Eastman y Protisa.

Muy cerca, en la localidad de Campana, donde producen Siderca, Dapsa y Esso, se está formando otro importante conglomerado industrial de la Argentina.

Y, aunque mejora el promedio nacional, el desempleo oscila entre el 12 y el 14%. Esto se debe a que numerosos trabajadores llegan a ella buscando empleo, entre otros , los de San Nicolás, donde hace cuatro años Somisa despidió 4000 obreros.

Actualmente las distintas gestiones administrativas buscan cierta diversificación en las industrias para evitar las crisis que se producen, asociadas a la excesiva especialización industrial, como ocurrió con la siderometalurgia en San Nicolás, cuando Somisa se reestructuró. Algo semejante ocurrió en Campana cuando Siderca redujo su planta.

Las políticas de promoción industrial, a pesar de sus deficiencias, colaboran en el crecimiento de ciudades como Usuhaia y Río grande o Mercedes en San Luis.

Desde el campo y los pueblos pequeños, algunas ciudades medianas fueron percibidas como lugares donde ganarse la vida sería mas fácil, cuando en realidad no tenían ese potencial. Estas ciudades-refugio crecieron debido a la difusión de la economía informal , es el caso de Formosa, San Ramón de la Nueva Orán en Salta y San Pedro, en Jujuy.

En esta ciudades intermedias también se comienzan a configurar, aunque por ahora en forma difusa polos tecnológicos o tecnópolis -los espacios industriales del siglo XXI.

Para estas ciudades es prioritario el reposicionamiento con respecto a la red de circulación que está evolucionando lentamente al sistema multimodal, el reacondicionamiento de las estaciones ferroviarias y los vías de navegación, así como la creación de centros de transferencia intermodales localizados cerca del área industrial y conviviendo con el sector agropecuario. Sin este sistema intermodal, sería difícil la difusión espacial de la innovación, de las industrias , de la población, la interacción y el intercambio, indispensable para dar oportunidades de crecimiento a las distintas regiones del extenso territorio nacional (Roccatagliata, 1996).

A su vez, la población dispersa y asentada en ciudades de menos de 50.000 habitantes disminuye progresivamente. Pasó de representar el 37% del total, en 1980, a sólo 32 %, según el Censo de 1991.

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