Reestructuración de las industrias después de 1990

Las industrias argentinas se concentran a la largo de una franja angosta - denominada Frente fluvial Paraná-Plata- que se extiende desde San Lorenzo en la provincia de Santa Fe, hasta la Plata, provincia de Buenos Aires.
En ella se radican alrededor del 50% de las industrias argentinas y se diferencian dos áreas de máxima aglomeración., el Gran Buenos Aires y el Gran Rosario, en las que se han multiplicado las plantas industriales de distintos rubros como alimenticias , textiles, metalúrgicas, químicas, del automóvil, electrónicas, de artefactos para el hogar ; las que alternan con otros espacios especializados en ciertos rubros: petroquímica, en San Lorenzo, Campana y Ensenada o siderúrgica, en Villa Constitución y San Nicolás.
Según Méndez y Molinero se trata de un proceso de crecimiento acumulativo o circular, puesto que las grandes ciudades ofrecen las mejores condiciones de inversión, en función de economías de aglomeración y en donde los capitales extranjeros localizan sus fábricas , agravando los desequilibrios regionales.
Esas mejores condiciones de inversión se deben a la difusión de todo tipo de redes de transporte y comunicación, infraestructura portuaria y aeropuertos, gran población que aporta mano de obra competitiva y se comporta como mercado consumidor.
El cambio del modelo tecnoproductivo fordista, al sistema de producción flexible -producto de la tercera revolución industrial- ocasionó una profunda crisis en todo el mundo.
Esto genera un declive de las regiones tradicionales como lo es el franja ribereña Paraná-Plata, pero en general en todo el espacio nacional se cierran muchas industrias, se produce la reconversión y la relocalización de otras, al tiempo que se radican nuevas.
Como ejemplo de estos movimientos, en el Gran Buenos Aires, se destacan las inversiones por las industrias químicas y farmacéuticas, entre muchas la empresa Glaxo que fabrica antibióticos en Munro y complementa su producción con las de otras plantas instaladas en Brasil, promoviendo intercambios en el Mercosur.
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En Zárate, Toyota inauguró su planta donde produce la pick up
Hilux , 50% destinada al mercado argentino y el otro 50 % al
Mercosur. En la misma localidad, Agrevo inauguró una planta para
producir herbicidas, plaguicidasy defoliantes y otros
subproductos, parte de los cuales se exportarán al Mercosur.
Carboquímica está contruyendo una planta en el Complejo Industrial de Ramallo para producir brea -utilizada en la industria del aluminio-, con la intención de abastecer a empresas nacionales como Aluar y exportar al Mercosur.
También se realizaron cambios funcionales en la planta y en los proceso de producción de la Ford en General Pacheco.
En la zona también se encuentra Siderca, cuyas inversiones en tecnología, mejoras en los procesos productivos y la introducción de la modalidad just in time hace que sea reconocida en el mundo por la calidad de sus productos de los cuales exporta el 74%.
Peugeot adquirió parte de las acciones de Sevel para operar, en la Planta de Palomar, como terminal automotriz en Argentina.
Siderar es un ejemplo de fusión entre Aceros Paraná -ex-Somisa-, Propulsora Siderúrgica, Aceros Revestidos, Sidercrom y Bernal. Cuenta con ocho plantas en la provincia de Buenos Aires,donde, con procesos tecnoproductivos modernos, se asegura competitividad a nivel internacional.
Pero la descentralización industrial hacia el interior del país por ahora es débil.
Se observan grandes contrastes interregionales n donde los cambios tecnoproductivos son proporcionales a :
El Gran
Córdoba es un caso de crecimiento vigoroso de un centro industrial,
que se perfila como la "Detroit argentina" por su especialización
en industrias automotriz y de autopartes ya que produce el 45%
del total de automóviles del país. Estas industrias exportan
entre el 20 y el 80% de su producción.
Allí se reconvirtieron las industrias tradicionales como la ex-Renault , hoy Ciadea,qque eligió para maximizar su eficiencia obtener pocos productos, estrategia utilizada también por Fiat. En cambio, General Motors y Chrysler optaron por series productivas cortas. las tres últimas empresas nombradas son plantas nuevas. cuya instalación forma parte de estrategias creadas en función del Mercosur por lo que su producción se completa con otras instaladas en Brasil.
Pero en todos los casos han incorporado tecnología de última generación y organización del personal en células productivas y procesos de producción que requieren incorporación de la robótica y el sistema just in time. En todos los casos se trabaja con poco personal pero altamente capacitado ( Origlia,G.,1997).
También el Gran Mendoza está diversificando su producción en los rubros petroquímicas y metalúrgicas ademas de reconvertir sus s tradicionales agroindustrias, en especial la vitivinícola. Las bodegas mendocinas se reestructuran , las tradicionales administraciones familiares dejaron su lugar a poderosas firmas e incluso, a grupos económicos argentinos y extranjeros. Desde entonces han aumentado las exportaciones al incrementar la producción de vinos finos.
Bahía Blanca, por su lado se afirma como Polo
Petroquímico: la refinería de Eg3 invirtió en modernizar sus
plantas e inauguró una nueva de producción de membranas asfálticas.
Dow Química también invierte en ampliar sus plantas instaladas
en la ciudad con el objetivo de exportar a Brasil y el Mercosur.
Transportadora de Gas de Sur, también aumentará la capacidad de procesamiento en el Complejo General Cerri y de almacenamiento, en la planta en Puerto Galván.
En interior argentino la industrias son menos, con predominio de Pymes y generalmente se especializan en uno o unos pocos rubros.
Los centros de dispersan en metrópolis o centros regionales, en donde el carácter perecedero de las materia primas explica la radicación de muchas agroindustrias.
Generalmente se diferencia una industria principal y otras subsidiarias que procesan subproducto, o mecánicas que producen máquinas y repuestos para esa actividad..
Las agroindustrias representan el 26% de las plantas industriales del país.
Entre las más dinámicas se encuentran la Aceitera General Deheza, Arcor o Sancor que cuentan con numerosas unidades productivas y tecnología de avanzada. Son empresas agroindustriales con presencia internacional y sus fábricas están distribuidas por Argentina y el Mercosur.
Arcor, por ejemplo, cuenta con una central termoeléctrica que no sólo abastece a su plantas sino que el excedente es distribuido por la Empresa de Energía de Córdoba a localidades de la zona. También tienen campos de donde obtienen las materia primas para elaborar en sus plantas.
En el caso la Aceitera General Deheza participa del consorcio que opera el ferrocarril. Nuevo Central Argentino, por el que transporta su producción hacia el puerto de San Martín donde tienen una terminal y plantas acopiadoras y desde allí exporta.
Pero la reconversión afectó de distinta manera a las empresas manufactureras regionales. Se observa la reactivación de algunas, como celulósica Alto Paraná que fue adquirida por un grupo chileno; reconversión, de otras, como ocurrió con la planta de la agua pesada de Arroyito, Neuquén y la empresa Zanello -que produce equipos y maquinarias para el sector agrícola-,en la provincia de Córdoba .También cierran muchas plantas fabriles : ingenios en Tucumán, bodegas en Mendoza, hilanderías en el Chaco; petroquímicas y de cerámicas, en Rosario.
En conclusión, la progresiva integración al mundo cambió muestra perspectiva, nos hizo ver la dimensión de los cambios tecnológicos y nos obligó a la reestructuración industrial . Es así como muchas empresas argentinas, hasta 1990 encerradas en el mercado interno, participan hoy, con gran dinamismo, en el mercado mundial.
Como ya se mencionó anteriormente, a partir de 1990, coincidente con la globalización a tiempo real de la economía mundial, Argentina inicia un proceso de transformaciones estructurales para insertase en el mercado internacional, entre las que se destacan la estabilización, la apertura de la economía, las desregulaciones y las privatizaciones.
B. Kosacoff, clasifica las transformaciones que se produjeron en los últimos veinte años en: reestructuraciones ofensivas, implementadas en aproximadamente 400 empresas industriales-que representaron el 49% del producto industrial del año 1995- y los comportamientos defensivos de sobrevivencia que caracteriza al resto de las industrias argentinas.
Las
reestructuraciones ofensivas son aquellas en las cuales hubo fuertes inversiones
en máquinas y equipos, y al mismo tiempo profundos cambios organizacionales en
el modelo productivo, lo que determinó notables aumento de productividad
en las plantas, con niveles que se ubican cerca de los mejores
estándares internacionales.
Entre éstas se destacan 20 o 25 plantas modernas, productoras de insumos básicos, que compiten a nivel internacional en distintos rubros, como las del sector siderúrgico, refinerías de petróleo, petroquímico, aluminio, del cemento, entre otros. Estos cambios se deben a capacidades previas y políticas activas para el sector.
Empresas que procesan recursos naturales cuya producción a aumentado en los últimos años como los casos de los complejos oleaginosos, la pesca, el gas y la madera.
Un tercer grupo corresponde al complejo automotriz que hoy tiene rasgos muy distintos a los que tenía en el pasado. Las plantas son unidades de ensamblaje que compensan con exportaciones el incremento de las exportaciones. El factor clave en la transformación son las políticas activas y reestructuración y estrategia de globalización del sector.
Por último, como fenómeno vinculado al consumo masivo
en el mercado doméstico después de la convertibilidad, se
destaca la inversión en nuevas plantas industriales de la
industria láctea, de las golosinas, de las centrales
telefónicas, períodicos, cerveza, limpieza y tocador, que junto con
algunas otras actividades suman 30 0 40 plantas muy modernas.
Las defensivas son las que sobrevivieron a la apertura de fines de los años '70, a la crisis macroeconómica de los años '80 y a las nuevas condiciones de convertibilidad. Se trata de 25.000 empresas (dejando de lado los pequeños talleres) y representan el 60% del producto industrial argentino. Se ha reestructurado y están mejor que veinte años atrás y en ellas también aumentó la productividad, pero no son competitivas en un esquema de economía abierta.
La productividad aumentó por la expulsión de empleo, una organización mucho más modernas y las inversiones generalizadas en todas estas plantas industriales, inversiones de carácter puntual y selectivo, vinculado al nivel de actividad. Es decir, lo que se hace es modificar equipos y máquinas adquiridas en los años '50 y '60, por lo que en una misma planta industrial existen problemas por la existencia de tecnologías de distinta generación. Cuando la actividad crece se observa inversión para solucionar algún problema específico, pero no se modifica la estructura de la planta por lo que siguen teniendo los rasgos básicos que tenía un taller en la sustitución de importaciones. Tienen el 5 o el 10% de la escala óptima que se observa en la frontera técnica internacional y tienen pocas economías de especialización. El tramado industrial argentino sigue estando caracterizado por un escaso desarrollo de proveedores especializados y de subcontratistas, con lo cual las plantas son excesivamente integradas y de escala reducida.
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