La Argentina agropecuaria posterior a 1990.
La tecnología impone cambios en el modelo agropecuario.
La producción agropecuaria argentina, particularmente la pampeana, fue competitiva internacionalmente desde los comienzos, cuando Argentina se inserta en el mercado internacional como uno de los principales países agroexportadores.
El
aprovechamiento de los recursos naturales fue potenciado por la
mecanización de las actividades agrícolas, la presencia de
centros de generación tecnológica (no únicamente el INTA) y una estructura agraria
y empresaria que supo adaptarse a las fluctuaciones de los
precios en el mercado internacional y a las transformaciones
correlativas a los cambios de las políticas económicas.
Pero, los altos costos de bienes de capital e insumos que caracterizan al período de sustitución de importaciones manufactureras, dificulta la evolución hacia sistemas productivos agrarios o agroindustriales más complejos y más competitivos en el mercado mundial, consolidando nuestro estilo de desarrollo agropecuario basado en producción extensiva, con bajos rendimientos por hectárea y bajísimos costos por unidad de superficie.
Es así como este modelo hace posible y nos impulsa a exportar principalmente commodities, es decir, bienes primarios con poco o ningún nivel de procesamiento.
Por otro lado, nos obliga, a competir con los mercados altamente protegidos de los países industrializados y a enfrentarnos con el progresivo deterioro de los términos de intercambio del comercio internacional (Piñeiro,M.,1993). .
La agricultura continua y el aumento de los rendimientos, basados en el uso de agroquímicos, en el mejoramiento genético y en la mecanización de los procesos de producción ocasionó deterioro en los suelos.
Pero este paradigma de desarrollo agropecuario ya no resulta útil en el actual contexto macroeconómico caracterizado por la apertura, la desregulación y la globalización de la economía.
Además la creciente valorización de los ambientes naturales, impulsa modelos de desarrollo económico que sean sustentables, es decir, que consideren aquellas alternativas de agricultura coincidentes con la preservación del ambiente y de los recursos naturales permitiendo a la vez, satisfacer las necesidades de alimentos de las poblaciones actuales y de las futuras.
Hoy
nuestra producción agropecuaria debe optimizar los procesos de
producción y la calidad de los bienes producidos, para
incrementar nuestra competitividad internacional y poder expandir nuestros
mercados en los exigentes escenarios de la economía globalizada.
De allí el dinamismo de la reestructuración agraria operado en los últimos años:
La escala
horizontal se logra a través de asociaciones entre productores
que empiezan por constituir un "pool" de compra
de insumos o con la contratación de servicios, hasta una asociación
de aporte de capitales, alcanzando la escala necesaria.
En cuanto a la escala vertical, significa también una
mejor integración con distintos miembros de la cadena de
un producto, por ejemplo, acopiadores e intermediarios industriales
y comerciales.
El crecimiento de
la agricultura en los últimos años fue sorprendente. En
la cosecha 1996-1997 se logró un récord con más de 50
millones de toneladas; el área sembrada aumentó y se
incorporó tecnología de punta en forma masiva.
Entre las técnicas utilizadas se encuentra la siembra
directa asociada a la utilización de productos
fitosanitarios en reemplazo de las labores mecánicas.
Se incorporan progresivamente equipos más potentes y se
activa el acopio, la comercialización de granos, el
empleo de agroquímicos y la venta de semillas.
Las mejoras
biotecnológicas aplicadas a los cultivos son un aporte fundamental
para satisfacer la demanda de alimentos del siglo XXI.
En la pampa argentina, ya se empezó a utilizar la soja
biotecnológica o transgénica (genéticamente
modificada). Los productores también eligen variedades
resistentes a los herbicidas por lo que este año se podría
sembrar un millón de hectáreas de esta variedad.

Débilmente
se desarrolla la producción orgánica (agricultura
cultivada respetando los ritmos naturales, sin la
utilización de agroquímicos) que significa un nivel de
calidad diferencial y mayores precios. La superficie cultivada
con distintos productos creció el 23,3% entre 1995/96,
llegando a 12.200 ha.
Esta producción ya tiene calidad reconocida en Europa,
como por ejemplo las hierbas aromáticas, miel, aceite de
oliva, galletas, entre otras. Pero falta valor agregado, volumen
y promoción para vender al exterior.
Recién fue
presentada en la Argentina la tecnología para
desarrollar agricultura de precisión asistida por
satélites. Las cosechadoras con antenas y monitores
satelitales realizan mapas digitalizados de rendimiento
en cada metro cuadrado de terreno, lo que permite una siembra
o fertilización planificada, ajustando las dosis a las particularidades
del terreno. En Córdoba, 50.000 ha cultivadas con granos
gruesos ya fueron mapeadas con la aplicación de
agricultura satelital.
Esta tecnología también ayuda a tomar mejores
decisiones a nivel de gestión empresarial y a lograr
más rentabilidad.
Nuevas estrategias en la búsqueda de la competitividad para ampliar los mercados internacionales:
Diversificación de la producción sumando a los cultivos tradicionales otros innovadores con el objeto de captar nuevos segmentos del mercado y definir estrategias que se adecuen a cada uno de ellos. Por ejemplo, producir para consumidores con alto poder adquisitivo y gustos exigentes, como son los de Europa, Japón o EE.UU. o mercados de grandes dimensiones como lo es el de Brasil y los del Pacífico.
Los cultivos alternativos, pueden ser extensivos o intensivos. Entre los extensivos, para la llanura pampeana, se encuentran el cártamo, ricino, sésamo, colza o canola, algodón sin gosipol, lúpulo, carne de ciervo o búfalo. Entre los intensivos, el kiwi, frutilla, frambuesa, espárrago, alcaucil, uva de mesa, arándano, grosella, moras, cerezos, manzanas y peras en línea ecológica.
Para las economías extrapampeanas: palta, mango, litchi, feijoa, maracuyá, chirimoya, níspero, pistacho, palma datilera, damasco, aromáticas y medicinales varias.
Para lograr estos cultivos, la Argentina cuenta con numerosas ventajas comparativas como: la contraestacionalidad, el menor costo de la mano de obra, la escasa contaminación con agroquímicos, el personal técnico capacitado, las condiciones climáticas apropiadas para una gran diversidad de actividades y extensos terrenos disponibles, además de capacidad agroindustrial.
Producir bienes agropecuarios procesados que estén identificados con marcas comerciales, que tengan una calidad garantizada y especificaciones que indiquen la utilización de tecnología propia de una economía sustentable, por ejemplo, agricultura orgánica. Además, incorporar a la agroindustria procesadora de alimentos como eje de la estrategia.
Con respecto a la calidad de las carnes, los consumidores son cada vez más exigentes, requieren cortes parejos con óptimos valores de terneza, textura y aspecto de calidad de res. Por ello se trabaja en lograr invernadas estabilizadas, bien nutridas, con un buen estado sanitario y en las cuales se haya trabajado con el biotipo más adecuado para cada campo
Además, la carne argentina se afianza en la Unión Europea, con cortes de alta calidad (Hilton) sobre todo en Alemania que ahora es comprador de volúmenes considerables del gusto de los consumidores y cuenta con un espacio propio en cadenas de restaurantes y parrillas. Pero es insuficiente la promoción y penetración de otros mercados, como el de Francia.
También se abrió para Argentina el mercado norteamericano al que se venderán 20.000 toneladas de carne enfriada pendientes desde que se suscribió la ronda Uruguay del Gatt (1994), cupo que no había sido liberado por la aftosa. Ahora se podrá vender, además de carne cocida y enlatadas, carnes frescas de alto valor.
También se podrá acceder a otros países que pertenecen al circuito no aftósico a los que sólo se llegaba con productos termoprocesados y enlatados .
Pero es necesario crear intereses en los consumidores. que sólo aceptan riesgo aftósico cero, como Japón y Corea.
Pero para poder abastecer a estos mercados ampliados se deberá aumentar los stocks ganaderos
comenzaron a
construir invernaderos destinados a la producción de
hortalizas y flores. Muchos de ellos están administrados
por empresarios que decidieron invertir en horticultura protegida.
Poseen campos que van de 10 a 70 ha en las que incorporan
todo el paquete tecnológico conocido para este tipo de producción
controlada. Algunas de esas empresas llegaron a construir
una hectárea de invernáculos.En estas tierras las limitaciones naturales han obligado a crear sistemas de producción extensivos y muy poco diversificados orientándose a la producción ovina. Por otro lado los valles irrigados, que significan superficies muy reducidas, encaminaron sus esfuerzos a la producción intensiva de cultivos de frutales. Se destaca la producción de manzana, pera, duraznos y ciruelas, como también uva de mesa y las excelentes cepas para vinos finos.
Las grandes y medianas empresas han tecnificado su producción, permitiendo una mayor rentabilidad y óptima comercialización interno como externa. Los viejos montes frutales fueron suplantados por nuevas variedades, ajustadas a la demanda internacional. Se ha mejorado la calidad y se buscó el reconocimiento de zona libre de plagas. También se organizó un red de servicio tecnológico como soporte a la actividad productiva de pequeños o medianos productores, y se buscó diversificar la producción hacia otros cultivos como avellanos, nogal y frutas finas y eliminar plagas para aumentar las exportaciones de frutas y hortalizas.
Se priorizó al generación y transferencia tecnológica a los productores lo que hizo posible el control de heladas, plagas, la mecanización de la poda así como la prolongación del período de conservación de los productos frutihortícola pos-cosecha con sistemas de atmósfera controlada.
Se busca ampliar los mercados de ultramar del hemisferio norte ya que las características de empaque y conservación de las distintas variedades cumplen satisfactoriamente con las necesidades impuestas. Para reducir costos se impuso una nueva modalidad de raleo químico de los frutos y utilizó materiales genéticos aptos para plantaciones modernas.
La producción integrada de frutas frescas,como sistema económico de producción de frutas de alta calidad, tiene interesantes método ecológicos con el objetivo de minimizar al máximo el uso de agroquímicos, a los efectos de resguardar la salud humana y el medio ambiente
El mejoramiento genético requiere de la inseminación artificial con toros probados, inscripción de animales en registros oficiales, registro de producción de leche entre otras técnicas.
Las exportaciones como las importaciones argentinas de lácteos fueron tradicionalmente el resultado de excesos o déficit estacionales. A partir de los cambios de la economía del país en 1991, el sector lechero argentino avanza hacia una mayor participación y permanencia en los mercados.

Como se observa en el gráfico la producción de leche en constante aumento ,
En todo el país alrededor de 800 empresas procesan los 8300 millones de litros producios, pero sólo 13 de ellas elaboran el 85% de la producción y manejan el mercado de las exportaciones.
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