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Nuestro
país recibió, en sucesivas oleadas y períodos, gran cantidad de
extranjeros. Obedeció a una definida política inmigratoria que se plasmó
en la intención de Alberdi de poblar el desierto, axioma que luego fuera
síntesis de la concepción de la llamada Generación del 80 respecto del
tema, y además porque Europa
con excedente de población, afán de expansión comercial y con crisis
económica y política en distintos periodos, contribuyó a este proceso.
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inmigración creció y se asentó, especialmente en las ciudades
portuarias, Rosario
era una de ellas. Esto mostró una ineficaz política inmigra- toria, pués
no logró el cometido de poblar el desierto como preconizaban sus primeros
mentores, Alberdi y Sarmiento.
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| Pareciendo
responder a los enunciados fundacionales de atraer a “todos los hombres
de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino” marcados por
la Constitución de 1853, se abrieron las puertas del país y,
consecuentemente, las de la tierra. Las corrientes del flujo inmigratorio
se sumaron a una población que, en el siglo pasado, aparecía conformada
de manera fundamental por criollos y españoles, por una cantidad de
mestizos, por indígenas, en menor medida, y por escasos negros y mulatos.
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- EL
"ALUVIÓN INMIGRATORIO"
- Esta
afluencia ulterior fue tan grande que alguien se refirió a ella como
el aluvión inmigratorio, se da a partir de 1870 y con
mayor importancia en las décadas posteriores
La frase, además de aludir a la cantidad abundante, señalaba
asimismo la calidad de irrefrenable y poco controlado que tuvo este
proceso.
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- En
la Argentina los inmigrantes llegaron casi a igualar a los
elementos na- cionales -por lo menos en las zonas de mayor
asentamiento- y que el grueso de los aportes estuviera
constituido básicamente por elementos de dos procedencias
(Italia y España), no favoreció la proliferación de
colectividades pequeñas y cerradas. Los españoles e
italianos se caracterizaron por su apertura y relación dinámica
con la población local. Sin descontar hábitos posiblemente más
gregarios, puede afirmarse que su superioridad numérica ahorró
a estas nacionalidades problemas serios de integración.
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- Y puesto que la intercornunicación
se estableció con relativa facilidad, el ingreso de
individuos solteros se tradujo en un crecimiento de las
uniones mixtas (extranjeros y na- tivos), lo que a corto plazo
aceleró a su vez la integración, más allá que en un futuro
establecieran sus colectividades
en distintas instituciones.
- Luego de la Primera Guerra
Mundial entre 1918 y 1930 llegaron a la Argentina miles de
europeos, quienes se radicaron en una proporción menor en
zona rurales pampeanas y otra mayor en Buenos Aires y
alrededores.
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La
otra cara de este proceso en Rosario fue la notable transformación de la
estructura social. Las familias de antiguo arraigo eran en gran parte
desplazadas por los nuevos ricos y los apellidos de afuera. El censo de
1910 muestra claramente el avance económico de los extranjeros, que
constituían el 46,6% de la población. Entre ellos, el porcentaje de los
propietarios es del 9,8% contra el 5,4% de los nativos, destacándose los
suizos (16,9%), los ingleses (12,35%), los franceses (1 3%) y los
Italianos (11 %). En las estadísticas ocupacionales es notable el
predominio de los extranjeros en las áreas productivas, hegemónico en
algunas actividades, como la de los Italianos en la construcción.
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