Cuenca Lechera
Cooperativa láctea

 

La cuenca lechera santafesina comprende los departamentos Castellanos y Las Colonias, el centro-sur de San Cristóbal y San Justo, el centro-norte de San Martín y San Jerónimo.

Si bien presenta una diversidad productiva basada en actividades agrarias, industriales y de servicios, se la identifica por la importancia de la actividad lechera.

El dinamismo económico regional provocó el desarrollo de una red urbana que se estructura sobre una buena red de comunicaciones, con centros medianos y un importante centro regional, la ciudad de Rafaela.

Este espacio comienza a organizarse a mediados del siglo XIX, cuando la pampa húmeda argentina se incorpora a la economía internacional como exportadora de granos y carnes.

El proceso transformador se apoyó en la inmigración europea, la agricultura, el ferrocarril y la exportación de la producción.

La población tuvo siempre capacidad para enfrentar los cambios sucesivos que se van produciendo en la estructura económica nacional, como el paso de la actividad cerealera a la tambera.

Las colonias, oficiales y privadas transformaron radicalmente el espacio santafesino, gracias al trabajo de inmigrantes de origen europeo, fundamentalmente suizos e italianos que se establecen en la región. El proceso de colonización agrícola consistió en una inmigración planificada, que permitió al colono acceder a la propiedad de la tierra, comenzó en 1856 con la fundación de Esperanza y continuó aceleradamente hasta fines del siglo.

La evolución de la población registró altas tasas de crecimiento entre 1869 y 1914.

Una consecuencia importante fue una distribución de tierra más equilibrada que en otras zonas del país, y un alto porcentaje de tierras trabajadas por propietarios residentes.

En el área central de la provincia nace la agricultura, basada en la producción cerealera, ocupando el primer lugar los cultivos de trigo, lino y maíz.

La agricultura promovió otras actividades: molinos harineros y fábricas de máquinas agrícolas.

El modelo agroexportador requiere un eficiente servicio de transporte, que permita movilizar la producción de cereales, ese servicio lo van a prestar los ferrocarriles.

La intensa actividad económica provocará el surgimiento de los pueblos, centros de servicio para la población rural.

El “ desierto” ha sido transformado en un espacio agrario de relevante participación en la economía provincial y nacional.

La agricultura provincial se debilitó debido a que tenía menores rendimientos que otras zonas del país y a la crisis mundial de 1930 que provocó la caída de los precios de los productos agrícolas. Así muchas tierras fueron pasando de la chacra al tambo. El aumento de la población urbana incrementó la demanda de lácteos lo cual fue un importante incentivo para la actividad.

A partir de la tercera década del siglo XX, el tambo, será el establecimiento económico típico. Simultáneamente a partir de la cremería artesanal nació la fábrica de lácteos.

Cuando se desarrolla el tambo el productor siente la necesidad de emanciparse de intermediarios e industriales que ofrecen bajos precios por las leches. Así nacen las cooperativas que agrupan a productores pequeños y medianos, gestándose una transformación social del medio rural mediante la unidad de un gran número de tamberos.