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Es cierto que sería
un porcentaje minoritario de
ese gran contingente de inmigrante
el que amasaría importantes fortunas y en ese sentido fueron también los
italianos los que dominarían con holgura el ramo, que en general, iba a
originar ese poderío económico: el de la importación, en especial de
productos alimenticios, así como el de la representación de las grandes firmas
europeas.
De ese modo, serian sobre todo italianos los apellidos que
constituirían la enriquecida burguesía comerciante rosarina, consolidada en
especial desde las ultimas tres décadas del siglo XIX en adelante.
Entre todos los apellidos y familias se destacaron:
los Chiesa, que tenían un comercio de vasta dimensiones, un
hotel y una suntuosa residencia.
los Copello y
Berlingieri, que se inician con un
negocio de comestibles, evolucionando hasta obtener una gran fortuna
los Recagno, cuya casa importadora fuera
fundada en 1858
Los Travella, dueños de la empresa Travella y Cía.
Colombo, titular de una empresa
importadora.
Testoni,
fundador de la fabrica de tabacos “La Suiza”.
(ver foto)
Brusaferri,
empresa dedicada
a la importación de productos navales y de ferretería.
Los españoles serían otra
colectividad fundamental y constituirían parte esencial
del crecimiento y progreso de Rosario en las primeras décadas del siglo,
de la mano de algunos comerciantes notorios: Ignacio Granados, Modesto Canut,
Victor Echeverría, Los García, los Cabanellas, los Terán, los Casas o los
Rodriguez.
Otros nombres insoslayables
son los de Juan Fuentes, Juan Canals, Miguel Monserrat y Pedro Remonda
También hubo profesionales: 25 abogados, 8 escribanos, 17 médicos, 22
farmacéuticos, 16 ingenieros, 6 agrimensores, 1 escenográfo, 1 taquígrafo y 2
buzos.
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