La producción de cereales y de carne para el mercado externo resulto mas rentable al organizarse mediante el sistema de latifundios. En la mayoría de los casos los dueños de las grandes extensiones, no las subdividían para la venta, sino que las organizaban en parcelas a fin de ponerlas a producir. De esta manera el acceso de los inmigrantes a le propiedad rural fue limitado, pero por otra parte el que llegaba a convertirse en un pequeño propietario rural (pagando excesivos precios) tenia enormes dificultades para la comercialización de la producción frente a la que los grandes terratenientes resultaban mas favorecidos.
Debido
a que el campo ofrecía las
opciones de arrendatario (especie de inquilino de la tierra) o de peón o
jornalero, la ciudad fue una posibilidad de intentar progresos. En algunos casos
alternaban las dos zonas, urbana y rural y las dos actividades, es decir,
permanecían en el campo durante los meses de cosecha y el resto del año
buscaban changas en las ciudades mas cercanas; esto sucedió sobre todo en zonas
como las de Buenos Aires y Rosario.
El crecimiento urbano fue paralelo al desarrollo de los medios de transporte y de la construcción (de las obras sanitarias, de los caminos, de las obras publicas en general) y estas actividades dieron lugar a distintas categorías de trabajadores. Artífices, jornaleros o profesionales desempeñaron tareas especificas: ingenieros, arquitectos, agrimensores, topógrafos, técnicos diversos, carpinteros, chapistas, talabarteros, torneros, electricistas, albañiles, etc. La mayoría de profesionales de rango destacados fueron franceses. Asimismo el vertiginoso crecimiento demográfico de la Argentina obligo a extender actividades hasta entonces poco desarrolladas; cada zona necesitaba su medico, su boticario, su contador, su notario, su constructor y también peluqueros, zapateros, relojeros, mecánicos de utensillos agrícolas, etc. Prácticamente todas las tareas urbanas fueron realizadas por inmigrantes, que poco a poco en las ciudades fueron conformando una clase media. Respecto de las nacionalidades, casi la mayoría de los enfermos de hospitales, los mozos de confitería, el personal de hotelería, el personal auxiliar de trenes y tranvías eran españoles e italianos
| Hacia 1900, los barrenderos eran en su mayoría inmigrantes italianos. |
También
fue por nacionalidades el apoyo solidario y la organización sindical, por lo
menos en los primeros tiempos, como
por ejemplo , las sociedades de socorro mutuos italianas o españolas, o el
hospital italiano, Hacia 1900, los barrenderos
o el hospital español, etc.
Con
respecto a la ciudad de Buenos Aires, el periodo de mayor crecimiento urbano
coincide con el de mayor flujo inmigratorio. La expansión de esta ciudad se fue
produciendo desde el centro hacia
la periferia, ya que vivir en el centro otorgaba algunas ventajas como la cercanía
a los lugares de trabajo y la eliminación del costo de los transportes. Cuando
los recorridos d los trenes y tranvías se fueron extendiendo y el costo de
transporte fue siendo mas accesible, los inmigrantes se fueron estableciendo en
los barrios, y la venta de lotes en cuotas módicas fue permitiendo el acceso a
una vivienda propia, precaria al principio y luego edificada por la familia en
ampliaciones sucesivas.
El
hábitat más típico de las zonas céntricas de las ciudades fue el conventillo
que era una gran casa de varias habitaciones donde se compartía la cocina y el
baño. Se vivía en un clima de hacinamiento y muchas veces de promiscuidad.
Fuente: Gini Germani. Política y sociedad en una época de transición. Buenos Aires. Paidós-1971-
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