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Será
huésped del hotel por el lapso de cinco días. El actual edificio no es más
el antiguo caserón de madera que estaba en la estación Retiro; ahora se
encuentra junto a la Aduana y es de material más decente y mucho más cómodo.
Tiene varios comedores, dormitorios para ambos sexos, enfermería,
lavatorios y baños, sala de lectura, jardines de recreación, oficina de
cambio de monedas y correo. El Hotel no tiene camas ni colchones. Le podrá
parecer extraño, pero yo le aseguro que no es así. Aún más, es mejor
que no los tenga ya que sería muy difícil mantener la higiene con
colchones que no se cambiaran todas las semanas. Cada uno con sus mantas
se puede construir un buen lecho. No será la primera vez que duerma en el
piso y recuerde bien que es necesario tener paciencia. De todos modos se
trata de un sacrificio que dura poco tiempo.
Reglamento interno. Su condición de huésped del Hotel lo obliga a
respetar el reglamento. Esto es perfectamente lógico; ¿acaso en el Gran
Hotel, donde van los ricos, no hay que respetar un reglamento? Como en
este Hotel hay uno, es preciso que lo conozca.
Limitaciones y normas. No será admitido en el Hotel de Inmigrantes aquel
que, una vez desembarcado, haya pasado más de dos días viviendo por su
propia cuenta; es necesario, entonces, dirigirse allí inmediatamente
después del desembarque. Está prohibido llevar bebidas alcohólicas al
Hotel. Después de cada comida, a la hora indicada por el reglamento, se
deberán limpiar los utensilios que se la hayan entregado antes, sin lo
cual no podrá ausentarse del Hotel. Por turnos, como se indicará. tendrán
que limpiar las instalaciones y ocuparse del transporte de víveres. La
parte destinada a los hombres, está separada de la de las mujeres; al
igual que en el barco, está prohibida la promiscuidad. Con todo, se
respetará el sagrado derecho de ayudar a su mujer y sus niños. Una vez
escuchado el timbre del silencio nocturno, está prohibido cualquier tipo
de alboroto. Quien se sienta mal debe avisar a la dirección del
establecimiento. Está permitido salir a determinadas horas pero quien no
haya regresado en el horario previamente fijado no podrá pasar la noche
en el Hotel.
íBien alto el buen nombre italiano! Aunque el reglamento no lo diga, y
como elemental condición de corrección, agregaré que estando el Hotel
abierto a todo tipo de nacionalidades, allí usted se encontrará con
inmigrantes españoles la mayoría de las veces, pero también con turcos
y sirios. Sus maneras educadas y respetuosos lo revelarán como un hombre
digno de su condición de italiano, tanto frente a los demás extranjeros
como, y fundamentalmente, frente al personal del Hotel.
Fuente: Manual
del emigrante italiano Diego Armus Historia Testimonial Argentina.
Documentos vivos de nuestro pasado Centro Editor de América Latina S.A.
Buenos Aires. Impreso
Noviembre 1983
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