Idea central que surge de la obra

    Levantar la bandera de libertad, consecuencia inevitable de la necesidad esencial del pueblo argentino de firmar su soberanía

 

Aspectos formales

    Versificación. El poema se organiza en 9 octavas de versos decasílabos; el coro es un estribillo de 4 versos - los dos primeros octosílabos y los últimos decasílabos - que se repite al final de cada estrofa.

    La rima es libre en los versos impares (sagrado, cadenas, tierra, laureles) y consonante (libertad, igualdad) o asonante (Tucumán, Oriental) en los versos pares.

 

Lengua

    La lengua del poema es culta, llena de expresiones y frases retóricas, de acuerdo con el gusto neoclásico. Por ejemplo: Al Ibérico altivo león, su cerviz orgullosa, doblo. Con el léxico sucede lo mismo: es rebuscado y alejado de la lengua cotidiana.

    La grafía de las palabras corresponde a la lengua escrita rioplatense de su época (quál, imbasor, yá, magestad, etc.)

 

Estilo

    El estilo de la composición respeta todos los cánones del neoclasicismo, tales como el uso de frases retóricas, alusiones constantes a figuras mitológicas, etc.

    La invocación con que se abre la Marcha es solemne y majestuosa: se usa en ella el modo imperativo para comunicar fuerza y bríos en la lucha (oíd, ved). En el estribillo el autor utiliza la primera persona del plural – nosotros - que expresa el espíritu libertario y fraternal común a todo el pueblo argentino.

    El usurpador está descripto con tintes siniestros exageradamente tenebrosos: tigres sedientos de sangre; vil invasor; fiero opresor; en tanto se glorifica la imagen de los criollos: nuevos campeones, valiente Argentino. El tono que predomina en la composición es Beligerante y combativo.

 

Recursos estilísticos

Circunstancias subyacentes