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EL PENAL DE USHUAIA
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La historia del presidio de Ushuaia esta asociada a la Isla
de los Estados. Al tiempo de la construcción del "Faro del Fin del Mundo",
comenzó a funcionar en la Bahía de San Juan del Salvamento una cárcel militar en esa
desolada isla austral. Luego fue mudada a Puerto Cook -en la misma isla de los Estados- en
marzo de 1899, para decidirse su traslado definitivo a Ushuaia "por razones de
seguridad, de disciplina y hasta de humanidad".
En efecto, la salud del personal y de los penados se resentía debido al
clima riguroso de la isla, que es sumamente húmedo y de temperatura media muy baja. Por
otra parte la falta de trabajo manual (salvo el corte de leña para la provisión del
invierno) y el aislamiento casi absoluto en que vivían los presidiarios y guardianes; no
eran adecuados para el establecimiento de "ningún sistema carcelario moderno",
según publicara el diario La Nación en el mes de noviembre de 1903.
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el faro del fin del mundo. |
En 1902 había ciento diecinueve condenados en la Isla de los Estados, custodiados por
treinta hombres del Regimiento 1° de Infantería y otros seis que eran personal
subalterno de la armada. El 30 de noviembre de 1902 partió el jefe del presidio, llevando
los primeros treinta y seis penados trasladados a Ushuaia; con dos cabos y trece soldados
para custodiarlos en el transporte nacional Ushuaia, al mando del teniente de
fragata Enrique Fliess. En Puerto Cook quedaron ochenta y tres presos a cargo de un
alférez de navío, un teniente segundo y otros veinte hombres. La guardia compartía con
los penados el único local que quedaba en pie, pues los demás habían sido ya desarmados
para el traslado.
Aprovechando la escasa vigilancia, los presidiarios no trasladados aún
encabezados por Félix Cabrera y Luis Maldonado, se sublevaron en la madrugada del 6 de
diciembre matando a dos guardias e hiriendo a otros dos con cuchillos y lanzas para matar
lobos. Escaparon cincuenta y uno en total: dieciocho en una ballenera grande, la única en
buen estado, diecinueve en una ballenera chica y catorce en el bote salvavidas. En Puerto
Cook quedaron treinta y dos penados que huyeron al monte para no acompañarlos. El 10 de
diciembre regresó Fliess a la isla y se enteró de lo ocurrido: de inmediato embarcó
cincuenta y cinco hombres del Regimiento 1° de Infantería y volvió al sur en busca de
los fugitivos. El crucero Patria enviado desde Río Santiago, halló el 27 de
diciembre la ballenera grande en Bahía Thetis y el 10 de febrero en Río del Fuego fueron
capturados los últimos cuatro reclusos de los que habían huido en la ballenera grande,
quedando sólo dos prófugos en Tierra del Fuego. Se creía que los otros dos botes
habían naufragado antes de llegar a tierra firme.
Desde el 31 de enero estaba en la isla el aviso Azopardo (buque de
guerra muy ligero), comandado por el teniente de fragata Horacio Ballvé cuya misión era
llevar elementos para el nuevo faro y observatorio que se estaba construyendo en la Isla
de Año Nuevo. El 27 de febrero al entrar en Puerto Cook, se le presentó Damián Palacios
escapado de los evadidos que creían perdidos, que no habían podido cruzar a Tierra del
Fuego y se mantenían prófugos en el interior de la isla. El 14 de marzo Ballvé llegó a
Río Gallegos, donde embarcó al teniente Suárez con la tropa para batir la isla, lo que
concluyó con la captura de veinticuatro penados. Quedaron sólo cinco prófugos en tanto
que siete de los evadidos habían muerto.
El 30 de octubre comenzó en Buenos Aires el consejo de Guerra contra
los treinta y nueve apresados; quienes declararon que en el presidio de Puerto Cook
comían carne podrida, se alimentaban de perros, ratones y lobos cuando lograban cazarlos.
No tenían mantas ni colchonetas, les daban palizas diarias, azotes y grilletes y les
hacían padecer el frío a la intemperie. El 4 de noviembre se dictó la sentencia:
veinticuatro fueron absueltos, a doce les dieron recargo de presidio y tres fueron
condenados a muerte. El 17 de diciembre el Consejo Supremo de Guerra y Marina conmutó las
tres condenas a muerte por presidio por tiempo indeterminado y confirmó las restantes. En
enero de 1904 llegaron a Ushuaia para cumplir las nuevas y viejas condenas.
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| foto real de época. Presos alimentando la calefacción. |
El presidio funcionó en Ushuaia en forma oficial hasta el año 1947 y se convirtió en museo a principios de los 90. Sus paredes exteriores de color amarillo ocre estaban descascaradas... dos plantas, un calabozo al lado de otro... No tenían rejas sino puertas de madera. En el centro había una gran salamandra para calefaccionar todo el sector. Los pasillos angostos de la planta superior balconeaban sobre la inferior y en los techos, cada tanto había vidrios que dejaban pasar la luz. Hoy dia puede visitarse y verlo por uno mismo. Algunos calabozos están vacíos y en las condiciones originales, otros tienen figuras de yeso en tamaño natural que representan a los presos más renombrados como Cayetano Santos Godino, "el Petiso Orejudo" (el primer asesino serial de la Argentina) que está con expresión infantil apretando un piolín entre los dientes. La historia de Simón Radowitzky es una de las que llama la atención, ya que se lo ha llegado a considerar "el preso más famoso de Ushuaia". Fue condenado a cadena perpetua por la muerte del coronel Falcón, jefe de la policía... al ser menor de edad no se le podía aplicar la pena de muerte. Soportó todo tipo de vejaciones en el presidio, hasta que los anarquistas organizaron su fuga con la ayuda de Pascualino Rispoli... pero fue descubierto y volvió a la cárcel. En 1930 el Presidente Yrigoyen le perdona la condena. En el calabozo se reproducía la escena de la partida del penal copiada de una fotografía: Radowitzky vestido con un traje gris que le quedaba ajustado, la mirada perdida, dos policías detrás con gesto amenazante. Si hasta le han seguido escribiendo muchos años después de su muerte. El escritor argentino Gimenez Hutton transcribe un poema que puede leerse en las paredes de lo que fuera la celda de Radowitzky:
"Simón
Radowitzky, yo te recuerdo...
Hace más de setenta y seis años que te fuiste de Ushuaia
hace cincuenta que cerraron este tétrico presidio,
al mirarlo de lejos tuve miedo de que me tragara.
Me animé...y ya adentro, me produjo repugnancia, odio y asco,
un lugar donde deshumanizaban personas, hoy museo para turistas,
lo rompería a martillazos hasta su primera piedra de 1902.
Pero imaginando tu personalidad, te imagino sonriente
sé que estarías contento de ver un museo, en lugar de aquel infierno
¡¿Será como ver igualdad y solidaridad, en un mundo sumiso y racista?!
Bueno...yo por lo menos vi la primera utopía, ojalá alguien vea la segunda.
Sé que vos no mataste por gusto, sino que respondiste a una agresión.
Algunos te creen terrorista, unos acostumbrados a la sumisión, otros
agazapados al poder temen que caiga la estructura que los sostiene.
Casi nadie te recuerda, pero esos pequeños grupos de casi
que saben vivir sin autoridad, no olvidarán jamás
a aquel joven obrero que en 1909 hizo temblar al orden establecido."
foto del actual museo y edificio del ex-presidio deUshuaia |
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Y si hablamos de presos afamados del presidio de Ushuaia, sigue aún en el aire la
versión que sin ser confirmada ni rechazada; indica que el mismísimo Carlitos Gardel
debió cumplir una breve condena en esta Patagonia Austral. Cuando se sepa algo mas de
esto, te lo agregaremos en este mismo lugar.
Cosas de principios de siglo, en donde el encierro de las cárceles lo
marcaban mas las costas de las remotas islas que las paredes de las celdas. Donde hoy el
turista regocija su vista con bosques, lagos y glaciares; décadas atrás se sentía el
hacha contra el árbol cortada por hombres de trajes a rayas.-
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