UN ¿ESPÍA? ARGENTINO EN LAS ISLAS

Vista panoramica

    Siguiendo con el amigo Moreno, te voy a transcribir algunos fragmentos de sus impresiones en las Islas. Te preguntarás porque espía está entre signos de interrogación. Claro que si las Malvinas son argentinas no debemos considerarnos espías. Pero es cierto que Moreno va a espiar sin confesarlo las costumbres y movimientos de una sociedad cerrada como son habitualmente las comunidades isleras. No espía nuestro suelo sino a gentes muy particulares. En las Islas de 1938 no hay homogeneidad... hay malvineros orgullosos de ser tales, británicos que están cumpliendo funciones oficiales por plazos determinados, trabajadores de otros países europeos que van por contratos de trabajo, un sacerdote uruguayo y hasta algunos argentinos. Durante décadas las Malvinas, la provincia de Santa Cruz y la ciudad chilena de Punta Arenas, fueron un eje de intercambio económico muy fuerte. El retroceso de este intercambio comercial ya en este siglo (con la separación mas clara de las fronteras) dejó a argentinos viviendo en las islas y a malvineros (o descendientes) que hoy habitan en la Patagonia Austral.
    Volviendo a Moreno, nos causó curiosidad como de pronto un cineasta argentino se largó a filmar clandestinamente una película en Malvinas (que se ha estrenado hace poco en los cines pero que aquí no llegó). Por algunas declaraciones parece que sintió y pasó lo mismo en 1999 que en 1938. Algo te contamos al final del relato. Van algunas líneas de Moreno:

"Desde el primer momento de mi entrada a las islas me animaba el más vivo deseo por conocer el pensamiento de la población acerca de la soberanía argentina y con respecto al pleito argentino- británico originado el día en que Gran Bretaña se apoderó de las Malvinas.
Pronto comprendí que me encontraba en la situación de un intruso en casa extraña, y que debía proceder con cautela si no quería sufrir serios contratiempos y frustrar mis planes. Me convenía, antes que nada, explorar prudentemente el terreno que pisaba.
Ya conocía perfectamente la opinión del capellán salesiano, que hacia más de treinta años residía en Stanley, y que había estudiado con entusiasmo los orígenes de la dominación británica. El padre Migone sostenía categóricamente que las Malvinas pertenecen geográfica, histórica y políticamente a la Argentina, y que los derechos que alegaba Inglaterra eran recursos artificiosos carentes de validez legal.
Fue el mismo misionero quien me aconsejó que procediera con tino y guardara, en lo posible, mi identidad, para no despertar sospechas, porque los funcionarios ingleses miran con recelo todo lo que provenga de la Argentina. Era fácil suponer que tenían intrusiones secretas en este sentido, lo que indudablemente desconocería la población insular.
Al cabo de algunas semanas yo podía conservar y proceder con mayor libertad, y los mismos pobladores, con algunos de los cuales trabé amistad, me hablaban espontáneamente, sin ninguna prevención, del antiguo litigio, que conocían a medias, adulterado por relaciones históricas de fuente inglesa.
"

Catedral Monumento hecho con costillas de ballena

Iglesia principal de Puerto Argentino. Monumento hecho con vértebras de ballenas

"Poca documentación y escasas impresiones he podido obtener de las autoridades inglesas con respecto a la propiedad de las islas. En general rehuían mi trato, y cuando yo debía recurrir a ellos por gestiones de orden más bien administrativo, no podían saludarme ni hablar conmigo sin hacer alusión irónica a las aspiraciones Argentinas.
Los malvineros, en cambio, y algunos pocos hacendados escoceses , para quienes no tenía mayor trascendencia la lucha por la posesión de la islas, se avenían más fácilmente a la conversación amigable; y a veces, cuando yo les eras presentado, me preguntaban sonriendo:
- ¿Argentino? ¿viene usted a tomar las islas Malvinas?
O bien, cuando yo sostenía con alguna vehemencia la prioridad de nuestro derecho, Exclamaban socarromente:
- ¿Que hacen entonces, que no vienen a reconquistarlas?
- Cuidado. No tardará mucho en que las islas vuelvan a incorporarse a la Argentina.
Constituía una excepción entre los funcionarios públicos Stewart, el tesorero, quien me trataba amistosamente, más creo por mi carácter de católico, religión que también él profesaba; que por mi nacionalidad o por mi condición intelectual. Stewart sin embargo, nunca tocó el tema, acaso la delicadeza. Más bien prefería saber si yo me aburría o no, y le interesaba conocer mis apreciaciones sobre las islas y algo acerca de mi futuro viaje a la Patagonia.
Recuerdo que el mismo día de mi desembarco en Stanley, se acerco un caballero y me tendió amablemente la mano. Preguntándome en inglés:

¿ Como está señor Moreno?
Muy bien gracias; ¿y usted? – contesté muy sorprendido.
¿ Que le parece este paraje?
Estoy encantado. Realmente es hermoso.
Me preguntó que impresión había recibido de Stanley, y le manifesté la sincera sorpresa que me había producido un pueblo tan modernamente dotado.
Cuando se alejó, pregunté, a mi acompañante como este hombre sabía mi nombre.
Desmond Sonrío:
- La población es pequeña, todos ya saben quién es usted... es una cara nueva. Ya han leído su nombre en la lista de desembarcados. una pregunta si no le molesta. ¿para qué vino?
Mi afán principal estaba en conocer la opinión de los malvineros nativos. Los ingleses defienden ciegamente la posesión británica y lo expresan sin ambages. El malvinero en cambio, es más reservado en su opinión, porque a él no le interesa defender la situación inglesa. Además los malvineros/as les interesa todo lo que acontece en Buenos Aires. Les cautiva todo lo proveniente de Argentina y en las transmisiones radiotelefónicas sintonizamos frecuentemente las audiciones porteñas. Tiene para ellos un encanto especial la capital argentina, de la que sin embargo, se hallan tan lejos espiritualmente... aún más que de la propia Inglaterra."

La película: "FUCKLAND"

Se filmó en diciembre del año1999.
Camilla Heaney mintió 168 horas seguidas. La actriz británica de 28 años de edad y una figura de perfecta inglesita fue contratada para convivir con la gente de las islas Malvinas... para hacer de "kelper" en una historia pensada por un argentino. Por ser inglesa pudo llegar a las Islas con el argumento de pasar unos dias de vacaciones, pero sin dejar sospechas de su real motivo: actuar para un film argentino no declarado.
José Luis Marqués tiene 42 años y dirige cortos publicitarios. Escribió la historia de un argentino nativo, canchero y fanfarrón por adopción que viaja a Malvinas para hacer el amor. Para ello buscó en Internet un listado de actrices inglesas que se ofrecían para trabajar, encontrando así a Camilla.
Gran parte del film quedaba librado a la improvisación de los actores, que debían graduarse en la clandestinidad. Todas las noches se juntaban en una de las habitaciones del hotel para bosquejar las escenas a filmar el dia siguiente. Filmaron con tres cámaras digitales de aspecto turístico para no despertar sospechas.No se les puede acusar de espías ya que las cámaras no eran ocultas. A lo sumo se les puede acusar de haber trabajado en las islas cuando los argentinos no puden tener permisos laborales (recordá lo que le dijeron a Moreno sesenta años atrás).
"El filme es una autocrítica a los argentinos y al modo en que conseguimos las cosas", comenta el director. Fuckland dura 85 minutos salidos de 65 horas de grabación. Se filmó en 7 días y costó $ 500.000.-
Parece interesante la propuesta.-
(imágenes extraídas de revista "Viva")

imágenes de la película

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