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VIEJO HENRY FORD
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Sería injusto no recordar y homenajear a
un artefacto que cambió sustancialmente la vida en estas regiones: el viejo Ford. De
pronto parecía increíble que un trayecto que demandaba semanas y hasta meses, se pudiera
concretar en dos días o a veces en el récord de un día. Así la lejanísima zona
cordillerana se comenzó a integrar con mayor velocidad con la costa atlántica
patagónica. Poco a poco los vehículos a motor permitían el traslado de productos,
correspondencia y pasajeros. Proliferó la instalación de hoteles y boliches a la vera de
las huellas (todavía era una osadía considerarlos caminos o rutas).
Claro que la novedad del automotor necesitaría un tiempo de
adaptación para los afortunados que por entonces podían comprarlos y que solo habían
manejado carretas...
HENRY
VIEJO
Elogio
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Andando en la nieve |
Era un Ford viejo que iba rebotando por la
huella mientras sus cuatro cilindros golpeaban produciendo un suave zumbido. Lo
llamábamos así en homenaje al viejo Henry Ford que produjo los primeros autos al alcance
de bolsillos antes impensado.
Fue uno de esos autos indicados para el poblador desamparado de la
Patagonia porque hacia que el viaje fuera más rápido, cosa que no se lograba yendo a
caballo. Además su mecánica era simple lo que era importantísimo en regiones donde el
mecánico mas cercano está a cientos de kilómetros.
El Ford fue un auto que todo lo cambió. Hizo que se sintieran héroes
por este desolado territorio.
Algo que no debemos olvidar es lo que sucedió en 1914 cuando una mujer sacó la licencia
de conductor. Ella causó sensación en las carreteras. Una vez cuando pasaba por el
regimiento de caballería un soldado gritó: ¡Una mujer al volante! y todos celebraron
esta hazaña. ¡Claro! Era la primer dama conductor.
Récord de velocidad
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Ford T 1926 en venta |
Andreas Madsen (de quién
hemos hablado en relatos anteriores) estaba con un grupo de pobladores en Paso Ibáñez,
hoy ciudad de Comandante Luis Piedra Buena. Allí estaban preparando un viaje hacia
Puerto Santa Cruz distante unos 30 o 40 km., claro que todavía a caballo.
En eso estaban cuando llegó un camarada con un Ford flamante buscando
pasajeros para Santa Cruz. Aprovecharon la oportunidad pero ni se imaginaron la travesía
que les esperaba.
El conductor que los llevaba era conocido por "El Káiser" y era de esos que querían conquistar el mundo y por eso se lanzó a la conquista del récord de velocidad. El coche recorrió la mayor parte de la Pampa Triste cortando matorrales de "mata negra". Si no había camino apto para autos, ese día lo estaban trazando a la fuerza.
empujando al Ford T en la nieve |
Por momentos "El Káiser" erraba el camino y se comportaba como un loco... en
vez de disminuir y frenar; soltaba el volante y pateaba el piso. Eso hizo que uno de los
pasajeros tomara el volante, pero no creo que fuera eso lo que los salvó; sino que el
endiablado aparato se negaba a volcarse.
Cuando llegaron se apretaron las manos y se felicitaron por estar a
salvo. "El Káiser" solo dijo:
-no tan mal para el primer viaje...; ayer aprendí a manejar.
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