SAINT EXUPERY, PILOTO DE AEROPOSTA

Saint Exupéry

    La aviación fue una sensación de sorpresa en la Patagonia. Con el fin de la primera guerra mundial, muchos que habían aprendido a ser pilotos de aviación, se resignaban a volver a trabajos aburridos al finalizar la contienda. Es así como un grupo de pilotos franceses aceptó formar la primer tripulación de los aviones de la Aeroposta Argentina (filial que la Aeroposta Francesa abrió en los cielos vírgenes de la Patagonia).
El sonido parecido a un abejorro de estas máquinas, comenzó a ser bienvenido en los pueblos del litoral patagónico. Para quienes vivían en esas pequeñas localidades parecía mentira lo que les decían... que 2 veces a la semana iba aterrizar el avión casi en su casa, para lo que sea... ya sea para llevarlos al hospital... o para comunicarles todo lo sucedido en el país. El avión es la carta esperada... el avión es vida. 

Avión Laté 28

avión Lockeed Vega accidentado el 11 de julio de 1935. Aviador a su lado: Gustavo Costabel

    De a poco los pobladores le van tomando confianza... era lindo recibir paquetes desde lejos pero subirse ya era otra cosa. Lentamente algunos se fueron animando a ocupar un asiento. Los primeros en volar son la mejor propaganda animándolos a los otros pobladores a que suban y que no le tengan miedo.
    Te cuento una breve anécdota de uno de los pilotos franceses de la Aeroposta: Antonie de Saint Exupéry... quien a su vuelta a Europa escribiría varios libros, entre ellos El Principito (es muy probable que su famoso dibujo de la boa comiendo un elefante lo haya hecho mirando la isla de los Pájaros en la Península Valdéz).
    En uno de los viajes de Trelew a Comodoro Rivadavia (Chubut), los pasajeros veían que Saint Exupéry piloteaba en total silencio dentro de la cabina. En esos pequeños aviones no había separación... veían y sentían al piloto durante todo el trayecto. Exupéry  en un momento dado iba todo el tiempo inclinado, encorvado... como si estuviese descompuesto o peor aún desmayado. Los pasajeros se empezaron a inquietar al ver como se volvía a inclinar y encorvar el piloto... Todos mudos... Nada mas inquietante que pensar en que el piloto del avión se descomponga ... ¿y si se desmaya?
    Afortunadamente parecía que el avión seguía su marcha normalmente. Poco antes de llegar a Comodoro el piloto se endereza en su ubicación. Todos respiraron tranquilizadoramente al ver que Exupéry se recuperaba del presunto dolor. Se llegó a Comodoro y se aterrizó con toda la felicidad.
   Uno de los pasajeros, ya en tierra, se animó a cambiar unas palabras con el piloto:
- "Nos preocupó mucho verlo, porque pensábamos que estaba descompuesto o por demayarse".

El autor del Principito muy calmadamente le contestó:
"No se preocupen, está ruta me la conozco de memoria... y si el tiempo está bueno aprovecho a leer algún libro".

    Así resultó que no había cólico ni dolor... tan solo una lectura placentera de un excelente escritor.-

primer plano de Antoine de Saint Exupéry, autor de "El Principito"

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