VIAJE DE BODAS PATAGÓNICO

Primer avión que llegó a Paso de Indios

    El domingo 7 de julio de 1946, en Cañadón León (hoy Gobernador Gregores), un pueblo perdido en el centro del territorio de Santa Cruz, contrajeron enlace dos jóvenes sureños. Ella: Catalina Sánchez; nacida en el Sur y recibida de maestra en el Colegio María Auxiliadora de la calle Yapeyú (Bs. As.). Él: el Ingeniero agrónomo Julio Cittadini. Su viaje de bodas lo emprenderían ese mismo domingo, pero por el mal tiempo el avión no llegó.

Jornada de trabajo

el ingeniero trabajando en la chacra experimental de Cañadón León un par de años antes del vuelo

       Finalmente llegó el lunes 8. A las 11:10 decolaron de Cañadón León. Nevaba copiosamente. Piloteaba el aparato Juan Arfinetti, como copiloto Francisco Coceiro, el mecánico era Víctor Martínez y de radiotelegrafista iba Ulises Braschi. El clima era malísimo... llevaban largo tiempo volando hasta que uno de los motores... de pronto se detuvo. Hacía mas de 20º bajo cero y el hielo se adhería a las alas y no se veía nada. Fue entonces cuando el comandante decidió aterrizar... el golpe sobre la nieve fue tremendo y casi todos sufrieron magulladuras. En tanto el radiotelegrafista enviaba mensajes de auxilio.
       Una vez en tierra el piloto manifestó a los pasajeros lo ocurrido e hizo que los comestibles que se llevaban fueron requisados. Uno de los pasajeros era Correa Falcón. Había llegado a la provincia en la década del ´10 como simple policía, pero había escalado posiciones entre políticos y estancieros. Para esta época ya era alguien de situación acomodada y buen vivir. Este señor llevaba una botella de vino exquisito como provisión... ¡véngase el vino! Los novios llevaban su torta de bodas que también fue requisada. Cajas de bombones, galletitas, yerba; todo pasó a manos del comandante porque había que racionar los alimentos.
       Afuera seguía nevando. Por la noche las tinieblas lo envolvieron. Se establecieron turnos para dormir. Hacía 25º bajo cero y estaban a 25 kilómetros de Lago Buenos Aires, en campos de la estancia de Clark.
       Por suerte todas las señales telegráficas de ayuda habían llegado. El trimotor "Quichua" patrullaba la ruta, en tanto que dos comisiones de Lago Buenos Aires venían por tierra.
       Y llegó el 9 de julio ¡Qué hermosa fecha patria! El día estaba claro. A eso de las 12:33 avistaron al "Quichua" y de emoción cantaron la marcha de San Lorenzo. De pronto el avión se perdió en el horizonte. Al rato volvió y comenzó a arrojar víveres, mantas y fardos de pasto. Para esto las mujeres ya habían hecho un puchero sin sal en la pileta del baño usando un machete, unas tijeras y un cortaplumas como utensilios de cocina. Se calentaba todo a base de gasolina del avión. Con este medio también se deshielaba la nieve y se conseguía agua potable.

"reconstrucción digital del hecho"

       Por la noche mientras nevaba cenaron galletas, lenguas de cordero, dulce de membrillo, queso y café con leche. Claro que acompañado por algo de vino fino y torta (de bodas) para el postre.
       Al día siguiente amaneció todo despejado y notaron así que el avión había ido a parar a un otero: estaban totalmente rodeados de cerros. Decidieron entonces dos voluntarios ir hacia el cerro más próximo y hacer fuego para que los vieran. Salieron hundiéndose en la nieve, se caían y levantaban una y otra vez.
       El avión "Quichua" dejó nuevamente caer víveres, además de medias y alpargatas y anunció que la comisión de salvamento iba en camino. Las mujeres ayudaron a los hombres a hacer zapatos con cueros de zorro, frazadas y fajas; y además calentaban la pava llena de nieve y luego la ponían en termos. La hora pasaba, los del avión tiraban más cosas que eran necesarias y de pronto a lo lejos se ven unas cabezas. ¡Los venían a salvar!
       A las 16:00 llegaron los de la comisión, estaban destruidos de tanto andar. Esa noche durmieron todos en el avión. Recién el 12 el grupo emprendería viaje hacia Lago Buenos Aires. En el camino se hundían en la nieve y en el momento del descenso de la meseta, los que iban a pie y no en caballos se caían en el imponente manto blanco. Después del largo tramo todos los esperaban en Lago Buenos Aires. Luego el "Quichua" se encargó del traslado de los pasajeros.
       Así cinco dias después del casamiento, la pareja podía decir que felizmente comenzaba su Luna de Miel.- 

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