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LA TRAGEDIA DE LA ARMADA EN 1878
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Esta historia me la contó un viejo médico
a quien a su vez se la contó otro viejo médico... uno de los dos únicos que viajaban en
la precaria armada argentina de 1877/1878.
Dice que en una ocasión se encontraban navegando en aguas del
territorio de Santa Cruz. En el año 1878 en un hecho del cual muy poca gente tiene noticia; la armada
chilena incursionó en aguas y costas argentinas. Se trató ni mas ni menos de un
hecho bélico con el fin de amedrentar a los escasísimos habitantes de Puerto Misioneros, luego Puerto Santa Cruz. Este caserío era por
entonces la capital del territorio de Santa Cruz ya que su actual capital (rio Gallegos)
ni siquiera existía. Esta población se encontraba cerca de la desembocadura del Rio
Santa Cruz , unos cientos de kilómetros mas al norte de lo que hoy es la frontera con
Chile... límite muy difuso por aquel entonces.
pintura de Osvaldo Tadey, tapa de "La Armada Argentina en Santa Cruz" |
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El asunto es que la Argentina improvisó una flota armada con unos pocos barcos: algunos
muy viejos y en general preparados para agua dulce y no para mares tempestuosos y en zonas
donde no había ciudades para aprovisionamiento. Pero había que dar respuesta a la
intención de la armada chilena... la que en realidad no sostuvo mucho tiempo su posición
ya que debía atender un creciente frente de conflicto con Perú, allá bien arriba en el
Océano Pacífico.
La
cuestión es que nuestra valiente y limitada flota se encontró ya transcurridas varias
semanas, con que estaban sin víveres ni agua dulce. Solo les quedaban algunas galletas y
carne salada. Pasaban los días, y una de las barcas de la flota enviada por provisiones
no llegaba. Las demás esperaban varadas en la desembocadura.
Pero la
suerte los acompañó... llegaron a la costa cerca de ellos tres indios y un muchacho que
andaban a caballo cazando guanacos con boleadoras y catorce perros galgos. Entonces los
contrataron como proveedores de carne, pagándoles muy bien. Pero al ser tres buques solo
alcanzaban a comer un bife cada tres días por marinero.
Una vez que se les terminó el agua dulce se organizaron para ir en
busca de ella a muchas millas. Iban en un bote seis marineros, los cuales se turnaban cada
24 horas. El bote debía calcular la marea creciente (estas mareas en la Patagonia suelen tener variaciones de muchos
metros entre baja y alta)
para llegar hasta un riacho un par de millas mas adentro en donde cargar los toneles con
agua bebible.
Un día se presentó una fuerte tormenta de agua, granizo, viento
fortísimo y rayos; pero alguien debía ir por el agua potable. Se eligieron entonces seis
de los mejores marineros, excelentes remeros y buenos nadadores. A las tres horas de la
marea bajante, la lancha debía hallarse de vuelta, pero luego de largas horas la
embarcación no apareció. Entonces se envió un bote para hallar a los extraviados, pero
no encontraron nada. Al día siguiente salieron a recorrer la costa y de pronto vieron un
hombre haciendo señales con un trapo blanco. Llegaron hasta el lugar donde estaba y lo
encontraron muy abrazado a un arbusto y les costó trabajo llevarlo... ¡el hombre se
había vuelto loco!
Se lo internó en la enfermería del barco y se le inyectó un fluido
que lo durmió hasta el día siguiente; hasta que despertó y el médico intentó
hablarle. Esperó unos días para que se recupere y al ver que ya había cobrado
completamente el conocimiento, con mucha precaución le dijo que le cuente lo que había
pasado.
Tratando de reconstruir sus palabras dijo algo así como...
| "... no tuvimos inconveniente en ir, el problema fue para volver, porque al intentar esquivar un remolino la corriente nos envolvió y nos arrasó una ola. Entonces nos dimos cuenta que debíamos agarrar algo para no hundirnos si se nos acababa la fuerza. Solo teníamos los remos, entonces todos comenzaron a luchar por el único remo cercano. A pocos metros de los que aún no se habían ahogado pude ver como uno de mis compañeros golpeaba a los demás para quedarse con el remo. Era golpear o morir. Todo era lucha instintiva. Yo me acerqué al único que quedaba aferrado al remo y terminé de sumergirlo en el agua a golpes... Así llegué a tierra cansado y con frío... así pasé cerca de dos días hasta que me encontraron. Sin darme cuenta que estaba ya fuera del agua, alucinaba creyendo que la marea volvía para tragarme y por eso me aferraba a algo firme que no era otra cosa que el arbusto con espinas al cual me encontraron abrazado..." |
El duelo estuvo en cada uno de los que habían escuchado esa historia. Estaban muy tristes
por la muerte de aquellos amigos que lo único que iban a buscar era agua para que puedan
sobrevivir. Todo fue silencio en el buque...
Tiempos duros de una armada naciente cumpliendo una misión entre las aguas mas bravías
del planeta.-
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