En
Antofagasta de la Sierra hay evidencia humana de 7.000 años antes de
Cristo, era una época de cazadores nómades, la caza de camélidos (llamas,
vicuñas, alpacas y guanacos) era el principal medio de subsistencia,
domesticaban estos animales y tenían conocimiento de un control reproductivo
muy antiguo.
La
sequedad de esta región hace que, además de fragmentos óseos, se conserven
plumas, tendones, pelo e incluso insectos, algo poco frecuente en otros sitios
arqueológicos. Desde el año 1.000 se acento la llamada cultura de Belén y
hacia 1.480 impuso su poderío el imperio Inca.
Originalmente
ocupada por los Atacamas, que comercializaban por el camino del inca, la sal y
otros productos, tanto de Bolivia, Chile como de Perú.
El imperio redistribuyó la producción y realizó obras de singular
envergadura, aún se conservan canales con base revestida en piedras, que trae
el agua a la Villa desde casi 5 Km. de distancia, hace cinco siglos permitían
obtener forraje para 1.500 llamas o alimentar una población de 1.000
habitantes.
En la actualidad y
por el excelente estado de conservación de estos canales se está tratando de
que vuelvan a utilizarse para beneficio de ésta comunidad.
En
1.535 una columna española al mando de Diego de Almagro pasó por esos caminos
para anexar los territorios conquistados por los incas al reino de España.
Los jesuitas que lo
acompañaban enterados del oro de Incahuasi decidieron quedarse para explotarlo
y con la derrota de los realistas, los yacimientos quedaron en el olvido. En
1.816 mineros desocupados fundaron el pueblo de “Antofagasta” (del quechua
“región alta que fatiga”), “de la sierra”, se agregó para
diferenciarlo de su homónimo Chileno. Perteneció a la Intendencia de Salta,
hasta que en 1.836 Bolivia invadió y ocupo la zona durante años hasta que en
1.900 volvió a manos de Salta y
formaba parte de la Gobernación de los Andes, que al disgregarse en 1.943 se
dio Antofagasta de la sierra a la Provincia de Catamarca.