La Pachamama:

              Aquí, como en otros lugares del norte Argentino, el 1º de agosto de cada año, el hombre venera a la madre tierra o Pachamama, que dará sus frutos, si es que las creencias del puebleño está el temor y el agradecimiento a la “abertura de la tierra”, ya que ella estará “Abierta” para esa fecha. Entonces es deber “ofrendarle” las mejores comidas, bebidas y las infaltables hojas de coca. Este rito consiste, en que cada familia realice en su propiedad, una abertura o pozo, en el que deposita las ofrendas.

              Con el mismo objeto de venerar a la madre tierra, también se realizan en los campos donde se crían a los animales grandes fogatas que duran la mayor cantidad de horas del día. Existe la creencia, que cuando más fuego se realice, mayor será la recompensa que recibirá de la tierra.

 

Las Apachetas:

              En las obras o altos pasos de la montaña, quedan otros vestigios de las tradiciones puneñas, son las “Apachetas”.

              Las Apachetas son montículos de piedras apiladas, una sobre otra, formando especies de altares donde los viajantes depositan ofrendas consistentes en hojas de coca, algunas gotas de alcohol, comida o simplemente una piedra. Esto tiene por objeto implorar a la Madre Tierra, lluvia, protección para el ganado, o simplemente ayuda en el viaje.

 

Rito de la Señalada:

 

              El rito de la Señalada o de adoración de la hacienda, se realiza un día festivo, que puede ser la esquila, carnaval o navidad.

              Se procede a separa un par de los mejores ejemplares de la majada, macho y hembra, se los adornan con flores de lana de colores (floreo), y representan al novio y la novia.

              Se espera luego, que alguno de la pareja baile primero esto es lo que da comienzo al rito. Se comienza por cortar las orejas de la pareja escogida, para continuar luego con toda la hacienda, mientras se van floreando las ovejas, con el color que determinara su pertenencia a determinada familia.

              A continuación se realiza un pozo en el cual se colocan los pedazos de orejas junto con hojas de coca y alcohol. Luego se procede a saumar todo el corral y el ganado.

              El dueño de la hacienda prepara siete comidas diferentes, para agasajar a los amigos y vecinos que ayudaron en dicho rito.