Argentina en el Contexto Vitivinícola Mundial


La República Argentina, tradicional país productor y consumídor de vinos del hemisferio sur, tiene 210.448 hectáreas cultivadas con viñedos (año 1998), que representa el 2,67% de la superficie mundial de viñedos.
En la última década se observa una marcada disminución de la superficie plantada con vid en los países con mayor cantidad de hectáreas, a excepción de Irán.
Entre 1982 y 1992, en Argentina se produjo una importante reducción de la superficie destinada a viñedos de alrededor de 115.650 ha, cifra por demás significativa, ya que representó aproximadamente el 36% de la superficie anteriormente existente. Esta erradicación permitió la eliminación de viñedos abandonados y decrépitos y de aquellos que estaban implantados con variedad baja calidad enigma y gran producción por hectárea.
A partir de 1992 se observa una leve recuperación, implantando viñedos con variedades de alta calidad enológica y reconvirtiendo otros existentes.

Según la estadística mundial correspondiente a 1997, última disponible, Argentina, luego de la reducción de superficie, ocupa el sexto lugar por su producción de uvas. En lo referente a elaboración de vinos es el quinto productor mundial, luego de Francia, Italia, España y Estados Unidos. Argentina se afirma así como uno de los grandes productores con volúmenes disponibles para el mercado mundial. Respecto al consumo de vinos se confirma la posición de Argentina como gran consumidor, ocupando el sexto lugar en el mundo. No obstante, ha realizado un cambio similar al que se produce en los países tradicionalmente productores, modificando su estructura de consumo de vinos influenciada por los cambios de hábitos de los consumidores y campañas antialcohólicas. Frente a la caída general del consumo de vinos, debe destacarse la tendencia a incrementar la demanda de vinos espumantes y de calidad superior.

La reducción del mercado interno, debido a la disminución del consumo, y el proceso de globalización que se da a nivel mundial, han orientado a muchas empresas hacia la exportación de sus productos.
La tendencia creciente de las ventas al exterior ha posicionado a la República Argentina entre los primeros países exportadores de vinos.
Debe considerarse que el volumen exportado en 1995, se vió sensiblemente influenciado por la escasez de producción en España raíz de la mala co
por heladas y sequías. En el transcurso de 1996 a 1998, persistió la tendencia creciente de las exportaciones de vinos finos y de jugos concentrados de uvas. Poseedora de una cultura vínica muy consolidada, a la que se sumó la estabilidad alcanzada por la economía y los intentos realizados por los empresarios y los gobiernos nacional y provinciales, Argentina puede hoy, orientar su política exportadora para afianzar la búsqueda y mantenimiento de nuevos mercados para sus productos vitivinícolas de excelente calidad, evitando así depender solamente de su mercado interno como en otras épocas.
Chile, país no miembro del MERCOSUR, pero con el que se ha pactado Acuerdo de Libre Comercio, persiste como el principal competidor en el cono sur de América, ya que se ha posicionado en el sexto lugar como exportador mundial.

En materia vitivinícola el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), ha obligado a los países integrantes a aunar fuerzas para reconvertir las empresas del sector. Después de intensas reuniones se pudo definir un marco normativo similar para los países intervinientes, en el que se ha tratado de establecer un régimen de definición de productos, prácticas y productos enológicos admitidos. Actualmente se trabaja en estal procedimientos wmumc~de control de genuinidad, siempre con la premisa de respetar las características e identidad de los vinos que se producen en cada región.
Los esfuerzos se han centralizado en que los cuatro países miembros internalicen la Norma Vitivinícola del Mercosur. El acuerdo se refiere hasta la fecha, al intercambio y circulación de productos fraccionados, pero esta restricción no comprende, por el momento a terceros países o países asociados, como es el caso de Chile.

Argentina es el país con mayor superficie vitícola, producción de uva, elaboración de vinos y consumo per capita del bloque, circunstancias que la ubican en situación de relativa ventaja al desaparecer las barreras arancelarias.Argentina ha incrementado sensiblemente las exportaciones de vinos al resto de los países del MERCOSUR.
Brasil ha conseguido, a través de campañas publicitarias, incrementar su consumo anual per capita. Actualmente registra un consumo sostenido, siendo el principal comprador de nuestros vinos finos y constituyendo así un promisorio mercado. Uruguay está tratando de realizar una gran transformación de sus estructuras productivas, iniciando una importante reconversión de viñedos con variedades de la especie Vitis vinífera y destinando fondos para la inversión en tecnología, con una estrategia de posicionamiento basada en la producción de vinos de reconocida tipicidad y calidad. En Paraguay esta actividad es relativamente nueva, cuenta con una superficie aproximada de 1.300 h siendo el principal comprador de vinos de mesa de Argentina. En menor cantidad es importador de vinos finos procedentes de Chile.

 

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