Los argentinos, despreocupados merced a la aparente riqueza de nuestras tierra y la inagotabilidad de sus recursos naturales, no hemos sido previsores ni reflexivos en cuanto al aprovechamiento de la naturaleza. Un caso notable es el que nos compete directamente a nosotros, habitantes de la región geográfica conocida como Pampa Deprimida, localizada en el centro de la provincia de Buenos Aires. La ocurrencia de sequías e inundaciones dificulta el trabajo agropecuario, ya que las tierras deben ser sometidas a tratamientos para mejorar el drenaje o estarán expuestas a la alternancia de esos procesos.

La actividad económica dominante es la ganadería de cría; es decir, la producción de terneros para consumo o engorde fuera del espacio regional.

Para solucionar esta problemática en nuestro país, se ha pensado poco, se ha actuado poco, se ha acertado poco...A partir de la modificación antrópica del sistema natural sin que existiera un conocimiento científico cabal se produce un deterioro ambiental de esa zona, ya que se realizaron obras de gran hidráulica que interfirieron notablemente en el escurrimiento natural de la región.

Las inundaciones son fenómenos recurrentes, dinámicos y complejos cuyo factor de impulso es la precipitación pero que, en sentido estricto dependen del balance hídrico entre la precipitación y los demás procesos hídricos. En esta región el factor de impulso se desencadena cuando se producen las llamadas tormentas concentradas y en pulsos (de mas de 200 mm en dos o tres días).

Las sequías se caracterizan por la carencia de ese factor de impulso, a causa de valores de temperatura que hacen que la evapotranspiración de ese momento sea alta por falta de agua. Son fenómenos complejos, estáticos y no tan bien definidos como las inundaciones, pero ambos son alternantes y su solución deberá ser conjunta e integrada (Duran, 1987).

En relación al cambio climático, los estudio realizados por el profesor Roberto Álvarez de la UBA y expuestos a la revista Magazine Semanal aseguran que...¨ a mediados del siglo que viene la temperatura de la región pampeana, que actualmente registra una media de 16 grados, aumentará entre cuatro y cinco grados ¨. Pero las preocupaciones del científico van mas allá de las vicisitudes climáticas del ciudadano medio, y al exponer los resultados de su trabajo sobre los efectos de los cambios climáticos en la producción agropecuaria, en un congreso realizado en La Pampa, expuso: ¨ Las investigaciones que lleve a cabo sobre cultivo de trigo y maíz demuestran que un aumento de la temperatura de cuatro a cinco grados provocaría una caída del 6% del rendimiento agropecuario ¨

En la Argentina, el agro aporta cerca de 11 mil millones de dólares al producto bruto interno. Por lo tanto, los cambios climáticos pueden ocasionar una perdida de 600 millones de dólares a la economía nacional, con el consecuente efecto negativo sobre nuestra economía local que depende de esta actividad para funcionar.