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Introducción

El desarrollo de la energía solar se remonta a más de 100 años. En los primeros días, la energía solar se utilizaba principalmente para la producción de vapor que podría ser utilizado para manejar maquinaria. Pero no fue hasta el descubrimiento del “efecto fotovoltaico” por Henri Becquerel que permita la conversión de luz solar en energía eléctrica. El descubrimiento de Becquerel llevó a la invención en 1893 por Charles Fritts de la primera célula solar real que fue formada por láminas de revestimiento de selenio con una fina capa de oro. Y desde este humilde comienzo se plantearía el dispositivo que hoy conocemos como el panel solar.

Russel Ohl, un inventor estadounidense en la nómina de los Laboratorios Bell, patentó las primeras células solares de silicio del mundo en 1941. La invención de Ohl llevó a la producción de los paneles solares por primera vez en 1954 por la misma empresa. Los novedosos paneles solares encontraron su uso general por primera vez en satélites espaciales. Para la mayoría de la gente, el primer panel solar en su vida, probablemente estaba en una calculadora – alrededor de la década de 1970.

En la actualidad, debido a los cambios climáticos y desastres naturales producidos por el incremento de la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a la atmósfera, la conciencia medioambiental y el uso de Energías Renovables (EERR) están experimentando un crecimiento necesario e inminente. Entre estas EERR, una de las más importantes es la energía solar.

Es ampliamente conocido que el sol es la fuente de vida en nuestro planeta; sin los rayos luminosos provenientes del sol, no existirían las condiciones adecuadas para el sustento de nuestras vidas. Desde la Antigüedad, el hombre aprendió a utilizar el calor y la luz solar en beneficio suyo; esto fue motivo para que el Sol sea adorado y considerado como un Dios.

El Sol y el Silicio parecían la única combinación perfecta para generar energía solar. Sin embargo, en ésta década, un equipo de investigadores neozelandeses ha desarrollado una nueva generación de clorofilas sintéticas que pueden usarse para construir un revolucionario modelo de placa solar. A diferencia de las células solares de silicio, actualmente en venta, "las placas solares verdes" serían ideales para climas nublados y podrían ser incluidas en ventanas y hasta en ropa.

Esta una nueva tecnología aplicada a la generación de energía solar permite obtener el mismo rendimiento con solo el 10% del costo. ¿El secreto? Clorofila sintética. En 2006, el Dr. Wayne Campbell inició una serie de estudios para desarrollar una tinta orgánica capaz de transformar la luz en energía.

Esta tinta sintética son compuestos orgánicos muy simples, emparentados con la clorofila. La clorofila natural es utilizada por los vegetales verdes para transformar la luz en energía por medio de la fotosíntesis. Este pigmento hace que las hojas sean verdes, absorbe la luz en el espectro violeta y azul y también en el rojo, lo cual corresponde tan solo al 5% de la energía que contiene la radiación solar que llega a la superficie de la tierra. 

Los paneles solares para la producción de electricidad han pasado en los últimos años de una novedad a un recurso muy utilizado. Su efectividad e impacto ecológico los muestran casi como una solución a las fuentes de energía tradicionales.