Ubicación:

Se localizaron al sur de los araucanos, entre el río Toltén y el canal del Chacao. Según estimaciones, el número de habitantes podría calcularse en 180.000 indígenas hacia 1535.

Un poco de historia...

Mucho antes de la era glaciar, hace unos 13.000 años llegaron desde el norte los pobladores antepasados de los tehuelches. Los tehuelches fueron vistos por primera vez por la expedición de Hernando de Magallanes. Eran muchos los aborígenes patagónicos cuando el hombre blanco descubrió las costas santacruceñas. Durante un largo período de exploraciones, españoles e ingleses tuvieron repetidas y pasajeras relaciones con los indígenas. Las pocas referencias sirven para dejarnos la sensación de que eran núcleos de escasa consideración en cuanto a su número. Con referencia a sus costumbres en general, citamos las más salientes: ellos poseían una admirable estampa, una exclusiva resistencia física debida a su lucha continua para poder sobrevivir adecuados al medio, rasgo caracteristico de los aborígenes santacruceños.Eran solidarios, sin grandes ambiciones, acudían a la ayuda del más necesitado, inclusive a los primeros colonos españoles. Su religión era similar a la magia, su dios supremo era Elal, a quien se le atribuía la creación de los animales y del indio, además creían en varios espíritus malignos, uno de los cuales era Gualicho, al cual le ofrecían animales sacrificados, dicha ceremonia era realizada por un hechicero. Con respecto a su organización social, el cacique era la autoridad máxima y el único practicante que tenía más de una esposa. Los padres se destacaban por el cariño a sus hijos, a su vez le inculcaban la práctica de equitación, lanzamiento de flechas y boleadoras. Vivían de la caza de guanacos y choiques (ñandú), recolectaban frutas silvestres, además de hierbas, semillas y bayas con las que fabricaban harina para su consumo. Se vestían con taparrabos y se cubrían el cuerpo con pieles para salir a cazar, además les gustaba pintarse la cara y según los colores diferenciaban si estaban en guerra o en paz. Su vivienda: los toldos eran construidos con palos, piedras y cueros de guanaco, a éste último lo extendían en el suelo y lo utilizaban como lecho. Así eran los patagones, de sangre pura, pero desde el contacto con el blanco empezaron los cambios, su declinación, y su largo período regresivo. El blanco penetró en la intimidad del toldo tehuelche, recibido como un amigo, al relacionarse con las indias fue procreando un ejemplar defectuoso, por que el huésped era portador de flagelos humanos (sífilis, etc.)

Organización social:

Aunque móviles, sus movimientos grupales solían ser circuitos, predominantemente de oeste a este y viceversa. Durante cada temporada tenían sítios donde instalaban sus campamentos, llamados aik o aiken por ellos y tolderías por los españoles y criollos. Cada una de sus agrupaciones estaba integrada por nexos de parentesco y tenía un territorio específico de caza y recolección; los límites solían estar precisados ancestralmente por accidentes muchas veces poco notorios: una loma, un abrevadero, una hondonada, un árbol importante. En caso de que una agrupación no pudiera satisfacer sus necesidades en su propio territorio, debía pedir permiso a agrupaciones vecinas de la misma etnia para aprovechar los recursos de sus territorios; una transgresión a esta norma solía implicar guerra. De un modo análogo, al ser fuertemente exogámicos los varones se veían obligados a buscar compañera matrimonial en otros grupos y solían practicar el trueque de mujeres. Esta norma reforzaba los vínculos de unidad étnica. No pocas veces, en lugar del trueque se practicaba el rapto de mujeres, conducta que casi siempre derivaba en guerras intraétnicas

Religión:

Como en el caso de muchas otras etnias que no desarrollaron una estructura estatal o que fueron ágrafas, no poseían un sistema sectario religioso (liturgia y estructura vertical) como en occidente tal cual se suele entender comúnmente, es algo antojadizo; los tehuelches, como todos los pámpidos, tenían sistemas de creencias basados en mitos, y ritos, no existiendo un sacerdocio sino el tipo de función que suele ser llamada chamanismo. Sus chamanes ejercían la medicina con la ayuda de esos espíritus. Por otra parte los tehuelches creían en espíritus de los matorrales y en una deidad suprema que creó el mundo pero que no interviene en él. Una de las versiones cosmogónicas es el mito según el cual la deidad llamada Kóoch ordena lo confuso creando los elementos diferenciados; destaca que similarmente en Tierra del Fuego los selknam mantenían el mito según el cual el creador del mundo, es un anciano llamado K'aux o Kénos (casi segura variante del nombre Kóoch o, en todo caso, la denominación de ambas deidades comparte una raíz común), quien fue enviado por el espíritu Temáukel. Igualmente dentro de la cultura Tehuelche se creía en tipo de espíritu o ser dañino llamado Gualicho, quién también esta presente en la mitología mapuche más austral. Por ello, se postula que al parecer, el concepto de Gualicho habría sido introducido a la cultura tehuelche por el contacto con pampas y mapuches. Sin embargo igualmente se dice que tendría algunos elementos propios de las creencias Tehuelches, por lo cual otros postulan que su origen podría provenir de este pueblo, o bien como una contrapartida de la cultura Tehuelche que habría dejado su impronta en los mapuche.

Arte:

Fabricaban sus herramientas de piedra, madera, cuero o de hueso para poder cazar los animales con los cuales se alimentaban. Trabajaban en forma paralela los hombres cazaban, fabricaban las armas y hacían el trabajo mas brusco. En cambio las mujeres preparaban las pinturas, pintaban las mantas, hacían la comida, acarreaban agua y leña, cuidaban de los pequeños, transportaban el toldo, etc... Al igual que les paso con la alimentación con el asentamiento de blancos cerca de ellos, ampliaron su lista de recursos, enriqueciéndola con nuevos materiales como las chapas, clavos y restos de barcos que encontraban durante la bajamar. Para 1979, en el momento de la campaña de Roca, gracias al comercio con los pobladores de la zona, consiguieron incorporar nuevos elementos muy útiles, teles como cacerolas, armas de fuego, entre otros.

La vivienda:

Se refugiaban en tolderías, que por supuesto eran fabricadas por ellos mismos, con la utilización de cueros de guanacos que eran sobados por las mujeres y estacas clavadas en el suelo. Dentro de cada toldería se hospedaban familias y cada una tenía su cacique. Los caciques generalmente tenían mas de una mujer, y las familias eran bastantes unidas, humildes y expresivas, demostraban mucho el amor que sentían. Se movilizaban en grupos pequeños a causa de que su vida nómada no les permitió construir viviendas estables, ni formar poblaciones, a consecuencia de este, se detuvo el desarrollo de la arquitectura. La vivienda era transportable y se armaba en un lugar determinado para acampar.

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