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LENGUAJE TECNICO

TRES TIPOS DE PLANTAS TRANSGÉNICAS DE USO COMERCIAL

Plantas resistentes a herbicidas: Aunque se han desarrollado estrategias de resistencia a varios tipos de herbicidas, la mayor parte de las semillas que hoy se comercializaron son resistentes al glisofato y glufosinato, dos herbicidas post-emergentes (herbicidas que se aplican luego de que la plántula emerge de la tierra) de amplio espectro y de baja persistencia en el medio ambiente. Ambos compuestos actúan sobre las rutas de síntesis de aminoácidos. El glisofato es inhibidor competitivo de la enzima 5-enol piruvil shikimato 3-fosfato sintasa, que participa de la síntesis de aminoácidos aromáticos, los que son esenciales para la síntesis de numerosas. La enzima se halla presente en plantas y microorganismos. La resistencia a glisofato se obtiene introduciendo en la planta un gen ligeramente diferente obtenido de la bacteria A tumefaciens, el que codifica una versión de esta enzima insensible al herbicida. Algunos cultivos contienen también un gen de la enzima glisofato oxidorreductasa obtenido de la bacteria Achromobacter, la que contribuye a degradar el herbicida. El glufosinato es un inhibidor competitivo de la enzima glutamina sintetasa, la que desempeña un papel crucial en el metabolismo del amoníaco. La resistencia se obtiene introduciendo en la planta el gen de la enzima fosfinotricin acetil transferasa obtenido de las bacterias del suelo Streptomyces hygroscopicus o S viridochromogenes. Dicha enzima conjuga un grupo acetilo a la molécula del herbicida promoviendo así su degradación por el sistema de detoxificación de la planta.

Plantas resistentes a insectos: Las plantas resistentes a los insectos han sido modificadas para expresar endotoxinas de la naturaleza proteica obtenidas de distintas cepas de bacilliu turinginesis y B tenebrionis las que poseen espeticidadas para distintos géneros de insectos pero son inocuas para el hombre y animales superiores. Los insecticidas basados en estas toxinas vienen siendo utilizados en la agricultura desde hace unos cuarenta años sin resultados indeseables y son recomendados oficialmente en la “agricultura orgánica”.

Se han descripto más de 100 genes “Bt”, pero sólo se han utilizado cuatro o cinco de ellos (de acción selectiva para lepidópteros y coleópteros) en la modificación de las plantas comerciales. Para ejercer su acción, la toxina se debe activar en las condiciones propias de tracto digestivo del insecto y reconocer receptores específicos situados en las células del epitelio intestinal. En los cultivos transgénicos la toxina se produce en los cultivos que son blancos de la acción de los insectos, como médula del tallo, hojas y polen mientras que la producción en las partes comestibles tiene niveles no significativos.

Plantas resistentes a virus: Las plantas transgénicas comercializadas hasta ahora proveen resistencia a virus a ARN de cadena positiva. Este tipo abarca aproximadamente el 80% de los virus descriptos en plantas. Para generar la resistencia se utilizan dos estrategias principales, una es la denominada resistencia madiada por la cápside (la cápside es la cubierta del virus y está formada por proteínas) y la otra es la llamada resistencia mediada por homología de ARN. En el primer caso, se introduce en la planta el gen de la cápside viral del virus que se desea inhibir. La presencia de dicha proteína en la planta interfiere con el ciclo replicativo del virus homólogo, o de otros cercamente emparentados, e impide su replicación. Debe enfatizarse que los virus vegetales no pueden replicarse en sistemas animales o microbianos y que, dada su presencia ubicua, con ingeridos normalmente con los alimentos, por lo que las plantas transgénicas modificadas para que expresen proteínas de las cápsides no ofrecen riesgos adicionales respeto de las no transgénicas. En el caso de la segunda estrategia, no se requiere la producción de la proteína alguna, si no solamente la trascripción de una secuencia de ARN idéntica a la del genoma viral. La producción de este ARN en determinadas condiciones desencadena el fenómeno llamado de cilenciamineto genético, éste es un mecanismo naturalmente presente en algunas plantas y en otros organismos que presumiblemente sirve para impedir las invasiones de genomas foráneos. Cuando este mecanismo de defensa se activa, tanto el ARN transgénico como todo otro ARN homólogo (en este caso el viral) es degradado en el citoplasma celular. Esta estrategia de producción reproduce así en forma más temprana y efectiva un proceso que normalmente ocurre cuando una planta es infectada por un virus.