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Árboles

Los árboles son los seres vivientes más viejos, grandes y altos en la Tierra. Son los símbolos perdurables y poderosos de la vida. Son diferentes a las otras plantas por sus troncos. Un tronco leñoso sale de la tierra y se divide en una serie de ramas. Los árboles evolucionaron porque algunas plantas necesitaban un tronco que las sostuviera para crecer lo suficiente y alcanzar la luz del sol.

Los árboles cumplen con muchas funciones en los bosques: proporcionan un lugar a muchos tipos de organismos, realizan la fotosíntesis (con lo que le otorgan oxígeno al ambiente) y son una fuente de energía para el ecosistema. Como todas las plantas, los árboles necesitan sol, dióxido mueve por el tronco, ramas y hojas. El exceso de agua se elimina por las hojas y regresa al aire.

Los árboles viejos mueren con los años y cuando esto sucede cumplen con casi todas las mismas funciones que tenía cuando estaba vivo. Los troncos caídos se descomponen y poco a poco sus nutrientes regresan a la tierra para que otras plantas florezcan.

Función de los bosques y de los árboles

Los bosques proporcionan un hábitat a una gran cantidad de plantas y animales y cumplen otras muchas funciones que afectan a los seres humanos. Ya los mismos árboles proporcionan un lugar a muchos tipos de organismos. Además, realizan la fotosíntesis, el proceso químico mediante el cual las hojas usan la luz del sol y el dióxido de carbono para producir azúcares que proporcionan energía al árbol; durante el proceso, el follaje de los árboles libera oxígeno, necesario para la respiración.

Los bosques y los propios árboles impiden la erosión, el desgaste del suelo por el viento y la lluvia. En parajes desnudos con poca o ninguna vegetación, las fuertes lluvias que caen sobre grandes áreas pueden arrastrar el suelo hasta ríos y arroyos, provocando corrimientos de tierra e inundaciones. En áreas boscosas la bóveda de hojas (la copa de los árboles) intercepta y redistribuye gradualmente la precipitación, que de otro modo podría causar inundaciones y erosión –una parte de la precipitación fluye por la corteza de los troncos; el resto se filtra a través de las ramas y el follaje. Esa distribución más lenta y poco uniforme de la lluvia asegura que el suelo y el agua no sean arrastrados de forma inmediata. Además, las raíces de los árboles y las otras plantas sujetan el suelo e impiden inundaciones y el enturbamiento de ríos y arroyos.

Los bosques también pueden aumentar la capacidad de la tierra para capturar y almacenar reservas de agua. La bóveda de hojas es especialmente eficiente para capturar agua procedente de la niebla -vapor de agua condensado, en forma de nube que distribuye, como precipitación, en la vegetación y el suelo. El agua almacenada en las raíces de los árboles, los troncos, los tallos, el follaje y el suelo del terreno forestal, permite a los bosques mantener un flujo constante de agua en ríos y arroyos en tiempos de fuertes precipitaciones o sequías.

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Parque Recreativo Don Tomas
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Desmonte organizado
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Calden de 450 años

Otras funciones de los árboles

Fotosíntesis: introduce importantes modificaciones en la cantidad de CO2, reduciéndolo. Los bosques fijan 2,5 toneladas de CO2 por hectárea y por año y liberan 6,67 toneladas de O2 (Oxígeno) por hectárea y por año. Mientras más productivo y saludable sea el bosque más eficaz será la liberación de Oxígeno. Es decir, que un árbol bien cuidado producirá más Oxígeno que un árbol debilitado por ataque de plagas y enfermedades, etc.

Rehidratación de la atmósfera: los árboles (y todas las plantas) transpiran. Mediante este proceso, las plantas entregan vapor de agua a la atmósfera a través de aberturas en la epidermis de las hojas (los estomas). Además, el agua de lluvia retenida por las copas de los árboles se evapora y  puede representar un 20 % del volumen de las precipitaciones.

Refrescamiento del aire: Las plantas toman del aire el calor necesario para llevar el agua del estado líquido al gaseoso y así evaporarlo al aire mediante la transpiración. Esto puede llegar a disminuir 6ºC la temperatura ambiental en una zona cubierta por la vegetación. Si la cubierta vegetal es de un 30% la disminución de la temperatura puede llegar a 4º C.

Intercepción de la radiación solar: Los árboles interceptan la radiación solar en cantidades que dependen en verano, del tipo de copa (ligera, densa, extra densa) y, en invierno, de la condición de desnudez de la misma.

La mayoría de los árboles y arbustos en las ciudades se plantan para dar belleza y sombra. Esto es una buena razón,  sin embargo, los árboles sirven para muchos otros propósitos y funciones. Los beneficios  de los árboles se pueden agrupar en categorías sociales y/o  medioambiental.

Beneficios Sociales

La presencia de árboles alrededor hace que la vida sea mas agradable. Nos hace sentir serenos , sosegados, descansados y tranquilos. La fuerte relación entre personas y árboles es muy evidente, se puede ver por ejemplo cuando observamos a los distintos grupos de personas esforzándose por salvar los árboles que se encuentran a punto de ser talados para diferentes propósitos.

Debido a su potencial de vida larga, los árboles, con frecuencia se plantan como monumento vivos. Muchas veces nos sentimos unidos de manera personal a aquellos árboles que han sido plantados por nuestros antepasados.

Beneficios Medioambientales

Los árboles aparte de tener beneficios sociales, posee lo que llamamos beneficios medioambientales. Estos  que están  en las distintas ciudades , aparte de ser plantados para darle una cierta serenidad  y belleza a las ciudades , están allí por que son los generadores de lo mas importante para la vida, el oxigeno. Por esto es necesario  que halla una cierta cantidad de plantaciones en cada ciudad.

La importancia de los bosques

Estos espacios tan valiosos, además de sostener las economías de varias naciones, cumplen un papel mucho más importante, que la mayoría de nosotros desconociendo  en su propia fuente de energía: la glucosa, y también, liberan oxígeno a la atmósfera, y gracias a ese proceso, podemos respirar y realizar todas nuestras actividades.

Las plantas constituyen la base de todas las cadenas alimentarias, ya que producen su propio alimento. Entre otras de las importancias de los árboles, encontramos que estos albergan y protegen a una variada cantidad de animales, y otras plantas. Las raíces sujetan los suelos, mientras que las copas, impiden la erosión que producen los fuertes vientos, y distribuyendo las precipitaciones de manera lenta y uniforme, para no dañarlos. De esta forma, por ejemplo, se evitan inundaciones. Los bosques también almacenan reservas de agua, en sus hojas, en el tronco, etc.

Otro beneficio: las plantas nos han dejado combustibles fósiles como el petróleo, de los que se obtienen otros productos derivados, que son de suma importancia para las sociedades actuales, como la nafta, con la que funcionan la mayoría de los medios de transporte.

Por esto, debemos concientizarnos de la importancia de nuestros bosques, e impedir los incendios forestales y que los talen indiscriminadamente para producir algunos muebles, entre otras cosas, ya que de esta manera, se libera menos oxígeno, matamos la biodiversidad del lugar, se erosionan los suelos desnudos, y hasta se podrían ocasionar futuras inundaciones y cambios en el clima de un lugar, lo que nos afectaría negativamente, produciendo enfermedades y epidemias.

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Arboles de la Ruta Nacional Nº35
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Arboleda natural
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Tala indiscriminada
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Gráfico 1

Deforestación

Se entiende por deforestación a la destrucción a gran escala del bosque por la acción humana.   Este fenómeno destruye aproximadamente 16 o 17millones de hectáreas al año, principalmente en África y América del Sur.

En el año 2000, la cubierta forestal anual se aproximaba  a los 3870 millones de hectáreas, incluyendo las plantaciones forestales (5%) y los bosques naturales (95%).  La zona tropical de Europa y América del Sur concentraban la mayor cantidad  de los bosques (47%), luego se encontraban la zona boreal (33%), templada (11%) y subtropical (9%)*.

La destrucción de bosques trae grandes consecuencias, ya que estos ofrecen tanto productos forestales como la conservación de los suelos y las aguas, además permiten que el clima se mantenga constante, son estadía de muchas especies de animales, ayudan a la realización de actividades turísticas y recreativas, producen también el oxígeno necesario para que todos nosotros podamos respirar.

La deforestación no es lo mismo que la degradación forestal, que consiste en una reducción de la calidad del bosque. Ambos procesos están vinculados y producen diversos problemas. Pueden producir erosión del suelo y desestabilización de las capas freáticas, lo que a su vez favorece las inundaciones o sequías. Además, reducen la biodiversidad, sobre todo en los bosques tropicales, que albergan buena parte de la biodiversidad del mundo.

En las regiones templadas la agricultura se basa en la eliminación de los bosques aprovechando la fertilidad de sus suelos. Los procesos de deforestación son, generalmente, más destructivos en los trópicos. La mayoría de los suelos forestales tropicales son mucho menos fértiles que los de las regiones templadas y resultan fácilmente erosionables, ya que la elevada cantidad de precipitaciones impide la acumulación de nutrientes en el suelo.

La deforestación tropical aumentó notablemente a partir de 1950, con la ayuda de maquinaria pesada. Además, el crecimiento de las poblaciones humanas ha llevado también a la destrucción de zonas forestales. Las tasas anuales de deforestación en varios países tropicales prácticamente se duplicaron en los 80’.

*Estos datos fueron aportados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación y por imágenes satelitales.

Consecuencias:

Tanto la deforestación como la degradación ( reducción de la calidad del bosque que no supone un cambio en la utilización de la tierra)  provocan marcadas consecuencias:   la erosión de los suelos;  la desestabilización  de las capas que contienen agua, por lo que se producen sequías e inundaciones; reducción de los hábitat para las variadas especies; afectan  entre 200 y 500 millones de personas que dependen de los bosques para subsistir, obtener comida, abrigo y combustible; ocasionan desequilibrios en los climas globales y regionales.

La deforestación es responsable de la aceleración de los procesos erosivos y, por consiguiente, de las pérdidas del suelo y la desertización. En un suelo sin cubierta vegetal, las pérdidas por la erosión son cien veces mayores que en otro con plantas. Las raíces fijan el terreno y los tallos y las hojas frenan e interceptan la acción del agua y el viento. El entramado vegetal dificulta además los procesos de escurrimiento del agua y permite que el terreno absorba una mayor cantidad de ésta.

Si esto no se detiene puede llevar al calentamiento global de la Tierra por el aumento excesivo del dióxido de carbono,  ya que los bosques almacenan el carbono para que esto no ocurra.

Además se produce también un proceso de desertización, es decir, degradación de las tierras; incluyendo con éstas el suelo, los recursos hídricos locales, la superficie de la tierra y la vegetación o las cosechas; en zonas secas. La desertización forma parte de una serie de procesos (erosión por el agua y el viento, sedimentaciones producidas por estos dos, disminución de la diversidad de la vegetación natural y salinización)  que afectan a las tierras secas de todo el mundo. La desertización hace también que se pierda la capa vegetal que permite la vida en el lugar, y por ello la tierra queda inutilizable.