

Un volcán es un
respiradero a través del cual la roca derretida escapa a la superficie de la
tierra. Cuando la presión de los gases dentro de la roca derretida se vuelve
demasiado fuerte, ocurre una erupción.
Algunas
erupciones son relativamente silenciosas, produciendo ríos de lava que corren
sobre el terreno de 2 a 10 millas por hora. Las erupciones explosivas pueden
disparar columnas de gases y fragmentos de roca a decenas de millas hacia la
atmósfera, esparciendo ceniza por cientos de millas en dirección del viento.
Las detonaciones laterales pueden tumbar árboles por millas. Los gases
calientes y a menudo venenosos pueden bajar por las laderas del volcán.
Los flujos de lava son ríos
de roca derretida que salen de un respiradero silenciosamente a través de
tubos de lava o fuentes de lava. Debido a su intenso calor, los flujos de lava
también presentan riesgos serios de incendio. La lava destruye todo en su
paso, pero la mayoría se mueve con suficiente lentitud para que la gente
pueda desalojar el área.
La ceniza volcánica
fresca, hecha de roca pulverizada, puede ser áspera, ácida, arenosa,
vidriosa y olorosa. Aunque no es inmediatamente peligrosa para la mayoría de
los adultos, la combinación de gas ácido y ceniza puede causar daños en los
pulmones de los niños pequeños, las personas de muy alcanzada edad o
aquellos que padecen de enfermedades respiratorias severas. La ceniza volcánica
también puede dañar la maquinaria, incluyendo los motores y los equipos eléctricos.
La acumulación de cenizas mezcladas con agua puede ser muy pesada y puede
derrumbar techos.
Las erupciones volcánicas pueden ocurrir acompañadas de otros peligros naturales: terremotos, corrimientos de lodo e inundaciones repentinas, caídas de rocas y derrumbes de tierra, lluvia ácida, incendios y (en condiciones especiales) tsunamis o maremotos.
La
Tierra es un planeta dinámico. La capa rígida superior (litosfera) está
formada por placas tectónicas que están en movimiento relativo. Los bordes
de las placas señalan si éstas divergen (dorsales y rifts continentales),
convergen (zonas de subducción) o se deslizan lateralmente (fallas
transformantes). La mayoría de los aproximadamente 500 volcanes activos en la
Tierra están localizados alrededor de los márgenes de estas placas.
La
litosfera (100 Km. de espesor) está constituida por la corteza (7 Km. en los
océanos y 50 Km. en las cordilleras) y la parte más sólida del manto.
Debajo de la litosfera está la astenosfera que es una capa de material
caliente y semifundido capaz de fluir.
Los
movimientos de las placas litosféricas rígidas se producen debido a las
corrientes de convección existentes en la astenosfera y explican los orógenos
y otros fenómenos geológicos, como la actividad sísmica y volcánica, que
se producen en los límites o bordes de las placas.
Donde
el flujo de la astenosfera es ascendente éste sale a la superficie en la
litosfera por las dorsales o en los rifts continentales. Al salir se enfría y
se une a la corteza (son zonas en las que se crea corteza terrestre).
En las zonas de subducción de la litosfera una placa se introduce en el manto por debajo de la otra, produciéndose en estas márgenes destrucción de litosfera. Por debajo, en la astenosfera, el flujo es descendente.
Las
erupciones volcánicas se dan por ascenso de magma a la superficie. Aunque el
vulcanismo es más abundante en las placas divergentes y convergentes también
se da en las transformantes.
En las dorsales o zonas de rift el volcanismo está directamente relacionado con el mecanismo de creación de corteza. En las dorsales la litosfera oceánica se va adelgazando debido a fuerzas tectónicas divergentes hasta que se parte y se separa en dos fragmentos que se alejan a velocidades de unos pocos centímetros por año. El adelgazamiento de la litosfera oceánica debido a la extensión, hace ascender las isotermas del manto, permitiendo que el material mantélico que era estable a temperaturas y presiones propias de profundidades de más de 100 Km., ascienda y lo sea a profundidades de 50 Km. o menos. En este caso la mayor parte del vulcanismo es submarino y sólo en algunos casos, como en Islandia, llega a la superficie creando islas de material volcánico.
En los rifts continentales la litosfera continental adelgaza y asciende material mantélico, a veces creando unas protuberancias de hasta 2 Km. de altura.
En las zonas de subducción el vulcanismo está asociado a la penetración de la capa litosférica oceánica en el manto. Es el caso del llamado Cinturón de Fuego en el océano Pacífico. Mientras la corteza oceánica subduce se crea una larga depresión linear paralela a la zona de subducción llamada fosa oceánica (como la fosa de las Marianas en el margen oeste del anillo de fuego, que alcanza los 11Km. bajo el nivel del mar).
Parte del material introducido en el manto, asciende hasta la superficie, formando zonas de volcanismo activo detrás del frente de subducción. La producción de este fenómeno se supone que es debida a la migración hacia la superficie de material menos denso contenido en la placa litosférica que ha penetrado dentro del manto; aunque su exacto mecanismo no es todavía del todo bien conocido.
Si se produce subducción de litosfera oceánica frente a litosfera también oceánica se forma un arco de islas en el océano, como en el caso de la costa asiática del océano pacífico. En caso de que la litosfera oceánica subduzca bajo litosfera continental, aparece la línea de volcanes (arco volcánico) a lo largo de la costa (como es el caso de la cordillera de los Andes en Sudamérica). Generalmente la línea de volcanes paralela a la costa está situada a unos 150 Km. por encima de la placa buzante.
El volcanismo no está limitado a los márgenes de placas, sino que se produce también en su interior. Ejemplos de este tipo de volcanismo son las islas Hawai, prácticamente en el centro de la placa del Pacífico. Otro lo forman las islas volcánicas situadas en el margen pasivo de África, entre ellas las islas Canarias. Muchos de estos volcanes intraplacas están asociados a puntos calientes o plumas convectivas de material caliente del manto. Estas plumas se generan en el manto inferior y suben lentamente a través del manto por convección. Debido a su gran profundidad son fenómenos muy estables que han podido permanecer constantes a lo largo del tiempo geológico. El desplazamiento de la placa sobre el punto caliente estacionario deja una huella de una fila de volcanes, de la que sólo los últimos son activos .
Forma
y composición de los volcanes
Los volcanes se pueden clasificar por su forma y composición:
En escudo : se caracteriza por la baja viscosidad del magma, de manera que fluye a través de la chimenea y sale a la superficie formando coladas de lavas.
Volcán compuesto : también conocido como estratovolcán . Cuando el magma es viscoso, las burbujas de volátiles lo fragmentan al escapar y los fragmentos producidos se conocen como piroclastos y son lanzados al aire por dichos volátiles. Nos encontraremos así con un volcán formado por coladas y capas de piroclastos alternantes.
Cono de escorias : formado únicamente por piroclastos.
Domo : formado por capas de magma ácido que no llegan a abandonar el conducto, creciendo sobre él y liberando de forma ocasional los volátiles en coladas piroclásticas.
Caldera : formada por el colapso del techo de una cámara magmática semivacía tras una erupción masiva, en general piroclástica.
Los volcanes se pueden clasificar según el tipo de sus erupciones: el tipo de erupción depende de la composición química del magma y de la cantidad de agua que lleve.
Se clasifican las erupciones por la intensidad y la naturaleza de la actividad
explosiva del volcán. El grado de explosividad depende, en gran parte, de la
viscosidad de la lava; los más viscosos producen erupciones más violentas
que generan grandes nubes ardientes, mientras que otras erupciones con magma
de baja viscosidad no son muy violentas.
Hawaiano
Sus lavas son muy fluidas, sin que tengan lugar desprendimientos gaseosos explosivos; estas lavas se desbordan cuando rebasan el cráter y se deslizan con facilidad, formando verdaderas corrientes a grandes distancias. Algunas partículas de lava, al ser arrastradas por el viento, forman hilos cristalinos que los nativos llaman cabellos de la diosa Pelé (diosa del fuego).
Estromboliano
Recibe el nombre del Stromboli, volcán de las islas Lípari, en el mar Tirreno, al N. de Sicilia. La lava es fluida, con desprendimientos gaseosos abundantes y violentos, con proyecciones de escorias, bombas y lapilli. Debido a que los gases pueden desprenderse con facilidad, no se producen pulverizaciones o cenizas. Cuando la lava rebosa por los bordes del cráter, desciende por sus laderas y barrancos, pero no alcanza tanta extensión como en las erupciones de tipo hawaiano.
Vulcaniano
Toma el nombre del volcán Vulcano en las islas Lípari. En este tipo de volcán se desprenden grandes cantidades de gases de un magma poco fluido que se consolida con rapidez; por ello las explosiones son muy fuertes y pulverizan la lava, produciendo gran cantidad de cenizas que son lanzadas al aire acompañadas de otros materiales fragmentarios. Cuando la lava sale al exterior se consolida rápidamente, pero los gases que se desprenden rompen y resquebrajan su superficie, que por ello, resulta áspera y muy irregular, formándose lavas cordadas.
Plineano
Es muy violento; el magma saturado con gas es expulsado a una gran altura, generando grandes volúmenes de ceniza.
Peleano
Entre los volcanes de las Antillas es célebre el de la Montaña Pelada de la isla Martinico por su erupción de 1902, que ocasionó la destrucción de su capital, San Pedro. Su lava es extremadamente viscosa y se consolida con gran rapidez, llegando a tapar por completo el cráter; la enorme presión de los gases, que no encuentran salida, levanta este tapón que se eleva formando una gran aguja. Esto ocurrió el 8 de mayo, cuando las paredes del volcán cedieron a tan enorme empuje, abriéndose un conducto por el que salieron con extraordinaria fuerza los gases acumulados a elevada temperatura y que, mezclados con cenizas, formaron la nube ardiente que alcanzó 28.000 víctimas.
La explosión volcánica más formidable de las conocidas hasta la fecha fue la del volcán Krakatoa. Originó una tremenda explosión y enormes maremotos. Se cree que este tipo de erupciones son debidas a la entrada en contacto de la lava ascendente con el agua o con rocas mojadas, por ello se denominan erupciones freáticas.
En los fondos oceánicos se producen erupciones volcánicas cuyas lavas, si llegan a la superficie, pueden formar islas volcánicas. Éstas suelen ser de corta duración en la mayoría de los casos, debido al equilibrio isostático de las lavas al enfriarse y por la erosión marina. Algunas islas actuales como las Cícladas (Grecia), tienen este origen.
Hay volcanes que ocasionan gran número de víctimas, debido a que sus grandes cráteres están durante el reposo convertidos en lagos o cubiertos de nieve. Al recobrar su actividad, el agua mezclada con cenizas y otros restos, es lanzada formando torrentes y avalanchas de cieno, que destruyen, todo lo que encuentran a su paso. Un ejemplo actual fue la erupción del Nevado de Ruiz (Colombia) el 13 de noviembre de 1985. Nevado es un volcán explosivo, en el que la cumbre del cráter (4.800-5.200 m de altura) estaba recubierta por un casquete de hielo; al ascender la lava se recalentaron las capas de hielo, formando unas coladas de barro que invadieron el valle del río Lagunilla y sepultaron la ciudad de Armero, causando 20.000 muertos y decenas de miles de heridos. Se puede comparar a la catástrofe de la Montaña Pelada.
Son las que se originan a lo largo de una dislocación de la corteza terrestre, que puede tener varios kilómetros. Las lavas que fluyen a lo largo de la rotura son fluidas y recorren grandes extensiones formando amplias mesetas o traps, con un kilómetro o más de espesor y miles de kilómetros cuadrados de superficie. Ejemplos de vulcanismo fisural es la meseta del Deccan (India).
RECOMENDACIONES
PARA LA POBLACIÓN
Identifique si en su comunidad hay amenaza volcánica y no se ubique dentro de su área de influencia.
Mantenga almacenados alimentos no perecederos y agua potable para caso de evacuación.
Cubra los depósitos de agua para evitar contaminación por la caída de ceniza.
Vigile con el efecto que causa la acumulación de material volcánico sobre los techos, en donde el peso puede aumentar si se mezcla con el agua (colapso).
Es recomendable tener identificaciones de los miembros de la familia.
Mantenga una radio con baterías y sintonizado con el fin de recibir las instrucciones. Además de un maletín de primeros auxilios y una linterna con baterías y en buen estado.
Debido a que las explosiones del volcán pueden causar ondas de aire o de choque que pueden romper vidrios de ventanas, se recomienda colocar cinta adhesiva o tablas que impidan la caída violenta de éstos.
Aleje los animales de las zonas próximas a los ríos y de lugares donde caigan cenizas por posibles efectos de lahares o avalanchas.
Evite cultivar en las riberas de los ríos cercanas al volcán o que desciendan de él.
MEDIDAS
DE ACTUACIÓN DURANTE UNA ERUPCIÓN VOLCÁNICA
Conserve la calma, evitando el pánico.
Busque refugio bajo techo, si no lo encuentra, procure respirar a través de una tela humedecida de agua o vinagre, eso evita el paso de los gases y el polvo volcánico.
Además debe proteger los ojos cerrándolos tanto como sea posible. Permanezca bajo techo y cierre puertas y ventanas.
Tenga precaución de no conducir vehículos por el riesgo a accidentes debido a que aumenta la oscuridad por la caída de ceniza.
Desconecte la energía eléctrica, corte el agua, el gas, el teléfono y cierre muy bien la vivienda al salir de esta, para evitar accidentes y saqueos.